Yo, un otaku solitario, terminé rodeado de chicas clase S tras un cambio de puestos, y así comenzó nuestra relación secreta.
Capítulo 4
Capítulo 4: ¿Es esta la llegada de mi época popular el primer paso hacia mi ruina?
Hola a todos, Soy Ryota, un otaku solitario.
Se supone que el tiempo libre de un otaku solitario consiste solo en ir a tiendas de anime o encerrarse en su cuarto a jugar videojuegos mientras ve anime, ¿verdad? Yo también llevaba esa vida hasta hace muy poco, pero bueno… pasaron muchas cosas y ahora…
- Rayos, tengo que pensar bien qué responder en LINE.
Estoy ocupado respondiendo mensajes.
En cuanto llegué a casa de la escuela, me senté en la silla gamer de mi habitación a perder el tiempo con mi teléfono, y sin darme cuenta, los mensajes de LINE se habían acumulado. Normalmente solo recibo mensajes de mis padres o de mi hermana, así que no los leo, pero esta vez los remitentes son diferentes.
[Ichinose: Oye, quiero que hablemos de la película que iremos a ver.]
[Miyama: ¡Ryota, mira! ¡Encontré un bicho cochinilla al volver del trabajo!]
[Kuroki: (Ha enviado una imagen)]
Me llegan mensajes seguidos de las tres bellezas de la clase. Es imposible ignorar algo así.
[Ichinose: La película de Chichi-Kyun… me daba vergüenza ir sola, pero… Izumiya, tú me acompañaras, ¿verdad?]
[Miyama: ¡Ah! ¡Ahora encontré un renacuajo! ¡Es asquerosamente lindo!]
[Kuroki: (Ha enviado una imagen)]
El flujo de mensajes de estas tres no se detiene.
Hasta hace tres días, solo intercambiaba mensajes con mi amigo otaku, Tanaka; pero en solo tres días, mi situación es como la de un casanova que recibe mensajes de tres chicas distintas.
Realmente se cumple eso de: “Si dejas de ver a un hombre por tres días, prepárate para mirarlo con ojos nuevos”
Ah… qué fastidio tener que responder…
O más bien, como soy bastante introvertido, simplemente me preocupa envíar alguna respuesta que de asco.
Para empezar, ¿Será mejor usar pocos emojis? Y sobre los stickers, deberías evitar usar los de anime con las otras dos que no son Ichinose.
Es increíble cómo da vueltas la vida. Un solitario como yo que ni siquiera saber usar LINE, ahora está hablando con tres chicas necesitadas de atención.
[Ichinose: Después de la película quiero ir a Animate. Me cuesta entrar allí sola.]
[Miyama: ¡Waaah! ¡Mira! ¡Un arcoiris, un arcoiris! ¿Ryota también puede verlo desde su ventana? ¡Como dejó de llover, hay un arcoíris en el cielo!
[Kuroki: (Ha enviado una imagen)]
A ver… ¿entonces? Ichinose está hablando de la película que iremos a ver, y Miyama tiene una conversación cotidiana digna de un niño de primaria. Y por último, Kuroki… ¿q-qué demonios?
Kuroki lleva un rato enviándome imágenes de forma misteriosa. Ya de por sí ella es la única que emana un aura inquietante, ¿Y ahora me sale con este tipo de mensajes en LINE…? No será… ¿alguna imagen peligrosa de esas que no deberías ver?
Por si acaso, voy a confirmar el contenido manteniendo pulsado el chat para que no aparezca el “leído”… ¡Un momento!
En el instante en que mantuve pulsado el chat con Kuroki, sentí que los ojos se me salían de las órbitas.
- ¿¡P-pero qué es esto…!?
Lo que Kuroki me había enviado era… una selfie de ella misma usando su uniforme del club de atletismo.

¿Se la habría tomado después de una competición? Tenía su melena azabache, que normalmente llevaba suelta, recogida en una coleta, y la cantidad de piel que se le veía era mucho mayor al habitual.
Era el cuerpo esbelto de Rui Kuroki envuelto en un uniforme verde ajustado. Debido al uniforme, no había nada que tapara la zona de su vientre, por lo que la delgadez de su cintura y la curvatura de sus caderas quedaban al descubierto.
A pesar de estar en el club de atletismo y que debería estar bronceada, su abdomen tonificado era extrañamente blanco. Y por encima de todo… su ombligo, que se alcanzaba a ver ligeramente.
No pude evitar que mis ojos se clavaran en ese ombligo.
Si fuera una foto normal no me interesaría, pero ante ese “belly button”, tragué saliva. Y es que ese ombligo, con su forma alargada, tenía un erotismo tal que daban ganas de recorrerlo con el dedo.
Dado que tanto el ombligo como los pezones comparten el hecho de que normalmente no se ven, es natural que uno sienta erotismo al respecto.
Q-qué erotismo tan increíble…
Hasta ahora no había visto a Rui Kuroki de forma sexual, pero al ver esta foto, empecé a albergar sentimientos extraños hacia su ombligo.
Apreté los dientes al ver ese hermoso vientre que estimulaba mis fetiches.
- ¡N-no puede ser! ¡Si me excito con una foto como esta, perderé…!
Sin querer, mi dedo volvió a tocar la pantalla mientras mantenía pulsado, y terminé abriendo el chat.
¡Mierda, ya aparece como leído!
Ya es demasiado tarde. En el mismo instante en que apareció el “leído”, me llegó un nuevo mensaje de Kuroki.
[Kuroki: ¡Ah, ya lo viste! ¿Qué te parece cómo me queda el uniforme de atletismo? ¿Me veo linda?]
Kuroki me lo pregunta con lo que parece ser un muy buen humor.
Maldición… Si dejo el visto, estoy cayendo justo en su juego, cometí un error.
Debido a su perfeccionismo, Rui Kuroki está intentando que yo – el único chico que no se le declaró en secundaria – caiga rendido y se le confiese. En otras palabras, no debo dejar que se de cuenta, bajo ninguna circunstancia, de que me ha excitado la foto por su ombligo.
[Kuroki: Esas tres fotos… no me importa si las guardas, ¿sabes? Puedes estar tranquilo, porque puedes hacer con ellas lo que quieras. ✌️]
¿O sea que esto pretende ser lo que comúnmente llaman “foto erótica”?
… Dejando de lado el uso que le puedo dar a esas fotos, por ahora voy a silenciar el chat de Kuroki un tiempo.
- Aun así… quién iba a decir que la mismísima Rui Kuroki vendría de forma tan agresiva e intentar seducirme.
Para empezar, el simple hecho de haber compartido paraguas con ella debe ser un evento de un valor incalculable para cualquier otra persona. Si Icihinose no hubiera intervenido en ese momento, ¿qué habría pasado con nosotros?
Ah, ahora que lo pienso, justo antes de que Ichinose nos hablará, Kuroki estaba a punto de decir algo…
- “¿Desde aquél día, siempre…?” O algo así.
¿A qué habrá querido referirse con eso? ¿Pasó algo en secundaria?
- No tengo la más mínima idea… es cierto. Quizás Tanaka sepa algo.”
Mañana le preguntaré a Tanaka.
***
A la mañana siguiente muy temprano.
Caminando bajo un cielo nublado y sombrío, llegué a la preparatoria antes de tiempo y me dirigí hacia donde se encontraba “ese tipo”. Mi objetivo era ver a Kanade Tanaka, mi amigo otaku que viene de la misma secundaria que yo.
- Tanaka siempre llega temprano a la escuela y se queda en ese lugar antes de que empiece la tutoría, ¿verdad?
Kanade Tanaka es una otaku solitario igual que yo. Es pequeña, oculta sus ojos tras un flequillo largo y es el típico tipo de persona fanfarrona con amigos cercanos o en casa, que habla en susurros cuando está frente a personas populares.
Bueno, cuando habla conmigo sobre temas otakus, se pone a hablar tanto que parece un loro.
Al igual que Kuroki, Tanaka es uno de los pocos que vienen de mi misma secundaria; además, es un estudiante tan excelente que, solo en términos de capacidad académica, es capaz de rivalizar con la mismísima Rui Kuroki.
Tanaka y yo, como compañeros marginados, pasamos los tres años de secundaria en la misma clase, manteniendo una relación en la que podíamos hablar de nuestras aficiones con total naturalidad. Sin embargo, desde que entramos en la preparatoria, nos separamos un poco por estar en diferentes clases dos años seguidos, por lo que nuestras conversaciones han disminuido inevitablemente.
- Ya llegué.
La azotea de la preparatoria, rodeada por una malla metálica. Aunque es un lugar muy popular durante el descanso del almuerzo, a primera hora de la mañana estaba siempre vacío, lo que lo convierte en un lugar perfecto para una conversación.
Subí por la escalera hacia la parte superior del cuarto de máquinas. En lo alto del cuarto de máquinas, había una estudiante pequeña sentada, pasando el tiempo con su teléfono.
- ¡Ohooo!! ¡Pero si es Ryota-shi! ¡Cuánto tiempo sin verte!

- Tanaka, no sueltes ese gemido de “Ohooo~” como primera cosa al verme.
- ¿¡G-gemido!? No era mi intención sonar así, pero…”
Lleva unas gafas de montura roja ocultas tras su flequillo.
A pesar de tener un cuerpo pequeño, parece que compró un uniforme de una talla más grande previendo que crecería, pero incluso en su segundo año, las mangas todavía le quedan tan holgadas que parecen las mangas de un personaje de manga moe.
Su apariencia es la de una chica loli. Su interior es el de una otaku…. sin remedio.
- Cuánto tiempo, Ryota-kun.
Kanada Tanaka.
Ella es, de hecho, mi única amiga otaku.
- Aun así, hoy está bastante nublado, ¿verdad?
- Si. Al paso que va, parece que lloverá por la tarde.
- ¿Eso crees?
Todavía son las siete y media. Falta una hora para la tutoría matutina, así que podría quedarme aquí relajándome con Tanaka… ¡Espera!
- ¡Nada de eso!
- ¡Hyaa! ¿A qué viene ese grito? ¿Estás emocionalmente inestable?
- ¡No es eso! ¡No he venido aquí para tener una conversación de ancianos casados!
- ¿A-Ancianos casados? Casarme con un otaku solitario como Ryota-kun… uff, qué duro sería~
- ¡Tú también eres una otaku solitaria!
Tanaka sacó la lengua con picardía.
- Bueno, dejemos las bromas a un lado. ¿Qué es lo quieres?
Tanaka es alguien con quien me resulta tan fácil hablar que, sin querer, me relajo. Realmente ya va siendo horar de hablar de la razón por la que vine.
- Verás, es que…
- ¿Sí?
Tanaka ladeó un poco la cabeza mientras se arreglaba el flequillo.
- L-lo que voy a contarte ahora… nada de esto es mentira, ¿vale?
- Le estás poniendo mucho misterio, ¿no crees?
No es que lo haga porque quiera. Es que no creo que pueda creer ni de lejos que en esta última semana me he acercado a tres chicas hermosas; por eso lo recalco tanto.
- En mi clase hay un grupo de chicas formado por Ichinose, Miyama y Kuroki, ¿verdad? Recuerdas, el año pasado estaban en la misma clase que tú.
- Ah, el trío de bellezas que no tiene nada que ver conmigo. Ahora que lo pienso, ¿este año te tocó en la misma clase que ellas?
- S-sí, así es.
- Ya veo… Pero nosotros, los otakus solitarios, nunca nos mezclamos con esas tres, ¿verdad? ¿Acaso será que ese trío te ha insultado o algo así?
Es natural pensar eso. Pero te equivocas, Tanaka.
- L-la verdad es que… me he hecho amigo de esas tres, por así decirlo.
- …
La reacción de Tanaka fue exactamente la que esperaba. Se quitó las gafas, las frotó con fuerza contra su uniforme y se las volvió a colocar.
- ¿Con el trío de bellezas? ¿Amigo? ¿Tú, Ryota-kun?
- Si. No me importa si crees que es mentira. El detonante fue que me rodearon tras el cambio de puestos y, después de que pasaran varias cosas, terminamos llevándonos bien.
- ¿Es que es increíble! ¿¡Qué tendría que pasar para que Ryota-kun – un otaku solitario destinado a ser un virgen y un nini – se hiciera amigo de esas bellezas tan glamurosas!?
La imagen que tiene de mí es pésima… Hasta un extraño tendría mejor opinión de mí.
- ¿¡N-no será que esas tres te están extorsionando!? ¿¡Te obligan a pagarles cosas, te quitan tus pertenencias o te envían cosas raras!?
Bueno… Miyama me hizo pagarle un Katsu-curry, Ichinose me isco ganarle una figura, aunque fue más que todo porque yo quise y kuroki me ha enviado fotos bastante subidas de tono.
- ¡C-como sea! No puedo darte detalles, ¡pero es verdad que nos hemos hecho amigos! ¡Cree eso, al menos por la amistad que nos une!
- Nuestra… amistad… E-está bien. Por ahora te creeré, así que continua.
Tanaka asintió levemente, aunque mantenía una expresión de duda. Para empezar, fuiste tú quien desvió el tema.
- El caso es que en ese grupo de bellezas está Kuroki, que fue con nosotros a la secundaria, ¿verdad? Ella dice que todos los chicos de nuestra generación se le declararon.
- Ah, ¿te refieres a eso? Es cierto que en aquel entonces corría un ligero rumor de que solo Ryota-kun no se le había declarado…
- ¿¡U-un rumor!? ¿¡Por qué hay gente que sabe que yo soy el único que no se declaró!? ¿Acaso alguien fue preguntando uno por uno a todos los chicos si se le habían confesado a Kuroki?
- La verdad es que, en la secundaria, había una cierta “regla” entre las chicas.
- ¿U-una regla?
- En aquel entonces, entre las chicas de la misma edad de Kuroki, existía algo llamado la “Lista de chicos que se le declararon a Rui Kuroki”. Como todos los chicos de nuestra generación estaban locos por ella, parece que para el resto de las chicas esto resultaba muy inconveniente en varios sentidos. El fenómeno de que absolutamente todos los chicos se enamoraran de Kuroki-san era, ciertamente, una anomalía.
- Bueno, eso es verdad…
Incluso para mí, siendo hombre, es algo bastante extraño.
- ¿A qué te refieres con “inconveniente”?
- Si Kuroki-san es tan popular, eso significa que para las otras chicas, el chico que les gusta difícilmente se fijaría en ellas, ¿no es así?
- Supongo que sí…
- Por eso, para saber si el chico que les interesaba ya había sido rechazado por Kuroki-san, las chicas escribían la información que veían u oían en un grupo de LINE para crear una lista. Básicamente, parece que las chicas consultaban esa lista antes de lanzarse a por el chico que les gustaba.
- ¿¡E-en serio…!?
No pude ocultar mi asombro ante un secreto tan impactante; no parecía algo que harían estudiantes de secundaria.
¿Las chicas llegan a ese extremo? Es… es demasiado aterrador…
Sin embargo, precisamente porque la existencia de Kuroki era tan única e irregular, quizás las otras chicas tuvieron que usar el ingenio y hacer esas cosas.
- ¿Bueno…? Yo, como estaba siempre sola, solo escuché el rumor de la lista por casualidad durante una clase de educación física. El rumor de que Ryota-kun era el único que no se había declarado también llegó a mis oídos por pura casualidad… Aunque, como Rota-kun era un otaku solitario, ese rumor no despertó el interés de nadie y desapareció pronto.
Me duele que mi dignidad como hombre se haya visto herida, pero… bueno, no puedo negar lo otro…
- Por cierto, si escuchaste el rumor, ¿significa que tú misma, Tanaka, nuca viste esa lista?
- ¿Eh? ¿Y-yo?
- Incluso siendo una otaku solitaria, en la secundaria estaban en plena pubertad, ¿no? Debías tener algún chico que te gustara, ¿no tenías curiosidad por saber esa información?
- N-no… yo…etto…
Tanaka se quitó las gafas y, mientras las limpiaba, se me quedó mirando fijamente. Tanaka tiene el hábito desde hace mucho de limpiar sus gafas inmediatamente cuando se sorprende o se pone nerviosa, así que parecía que me estaba ocultando algo.
- ¿Eh?
- -V-verás, en mi caso no tenía no tenía necesidad de preguntar, por así decirlo. O mejor dicho, ya lo sabía aunque no preguntara.
- ¿Eh?
- Es decir… ¡Eso sí! ¡E-es que yo solo tengo ojos para mis oshis en 2D! Antes eran personajes de juegos otome, ¡pero ahora mi favorita es una VTuber! ¡Y por supuesto Ryota-kun es igual, ¿¡Verdad!?
- A-ah. Sí, así es.
Vaya, así que Tanaka también ha sido siempre de preferir el 2D. Pensándolo bien, puede que esta vez sea la primera vez que tengo una charla de “temas amorosos” con ella. Había llegado a pensar que, contra todo pronóstico, le gustaba algún chico popular de la clase… pero supongo que, después de ver a los chicos guapos 2D, no hay vueltas atrás hacia los chicos en 3D.
- Al final, parece que ni tú ni yo hemos cambiado, ¿eh? ¿Tanaka?
- … Mooou.
- ¡O-oye! ¿A qué viene ese pucher? ¿He dicho algo que te haya molestado?
- No es nada. Cambiando de tema, ¿no había algo que querías preguntarme sobre Kuroki-san?
- Rayos, es verdad.
No es momento de pensar en otras cosas.
- Verás, parece que Kuroki me ha tenido en la mira todo este tiempo porque no me le declaré en la secundaria. Es tan perfeccionista que no soporta que yo sea el único que no se le confesó. El caso es que, cuando hablamos de eso, ella me dijo: “Desde apple día, siempre…”. Y tengo mucha curiosidad por saber qué es ese “aquel día”. ¿No tienes alguna idea de a que se refiere?
- ¿¡Cómo voy a saberlo yo!? Para empezar, ¡Mi relación con Kuroki-san se limitaba a que nuestros nombres aparecieran juntos en el tablón de anuncios como el primer y el segundo puesto en los exámenes, o a cruzarnos cuando ella daba el discurso de presidenta del consejo estudiantil y yo estaba en el comité de radio! ¡Nada más!
- T-tienes razón.
- Ryota-kun, ¿tanto te intriga eso de “aquel día”?
- Sí. Me da escalofríos que Kuroki sepa algo de lo que yo no tengo idea. Te aseguro que entre Kuroki y yo no hubo nada durante la secundaria que desprendiera vibras de comedia romántica. Para empezar, en toda mi vida jamás he rescatado a una chica hermosa.
- Supongo que tienes razón… Que Ryota-kun pudiera rescatar a Kuroki-san es… ¿eh?
- ¿Qué pasa, Tanaka?
- Ah, no… es que parece que estoy a punto de recordar algo… aquello era, si no recuerdo mal… Kuroki…
Tanaka balbuceaba entre dientes mientras intentaba recordar algo. ¿Habrá algo que ella sepa?
Para mí, sigue siendo un misterio…
- Ryota-kun. Puede que tenga una sola idea de lo que podría ser.
- ¿Eh? ¿En serio?
- Recuerdas que en la secundaria como dije hace poco estaba en el comité de radio, ¿verdad? Los del comité nos encargamos de la locución y de preparar el equipo en el lateral del escenario en cada evento. Por eso, siempre estaba allí durante las asambleas escolares… y resulta que ocurrió cierto problema en la ceremonia de graduación cuando estábamos en segundo año.
- ¿U-un problema?
- Sí. Antes del discurso de despedida, Kuroki-san, que era la representante de los alumnos de segundo, se olvidó en la sala del consejo estudiantil el papel donde tenía escrito lo que iba a leer.
- ¿Qué…? ¿Estamos hablando de la misma Kuroki?
- Así es. Por muy Kuroki-san que fuera, en segundo año todavía estaba en el club de atletismo y estaba muy ocupada con muchas cosas, así que parece que le resultaba difícil dar el discurso sin el papel… En ese momento se armó un gran revuelo en el lateral del escenario.
No tenía idea de que había pasado algo así… Es cierto que en segundo año de secundaria Rui Kuroki era tanto la presidenta del consejo estudiantil como la capitana del club de atletismo, así que se la veía muy atareada, pero un error humano como ese para alguien que es considerada una “superhumana”.
- Cambiando de tema, si hablamos de la ceremonia de graduación de cuando estábamos en segundo año, hubo otro gran problema, ¿recuerdas, Ryota-kun?
- Ah, sí… de eso me acuerdo perfectamente.
Aquel incidente ocurrió en la ceremonía de graduación donde despedimos a nuestros senpais cuando estábamos en segundo. Como nosotros los de segundo no teníamos nada especial que hacer más que quedarnos sentados, me quedé dormido sin querer en mi silla plegable.
Si solo hubiera sido quedarme dormido, no habría pasado nada, pero en el instante en que me dormí, por alguna razón sentí que mi cuerpo se volcaba de repente, cuando abrí los ojos asustado y me di cuenta de que me había caído de la silla. Para colmo, fue justo en el momento de silencio tras terminar de nombrar a los graduados, así que atraje todas las miradas de golpe.
Había llamado la atención de la peor manera, pero el tutor de nuestro curso llegó corriendo porque pensó que me sentía mal. Fui trasladado en ambulancia y, aunque no tenía nada raro, me diagnosticaron una “deshidratación leve” por si acaso.
La verdad de este incidente – que era que simplemente tenía sueño, se convirtió en un problema de salud que preocupó a todos – solo le he contado esa verdad a Tanaka.
- Pero bueno, ¿qué tiene que ver mi “incidente a las puertas de la muerte” con el asunto de Kuroki?
- El incidente de Ryota-kun en la ambulancia por quedarse dormido y el incidente de Kuroki-san con el discurso. A primera vista parecen hechos que no tienen nada que ver, pero en realidad están conectados. Gracias a que Ryota-kun se desplomó, el problema de Kuroki-san se resolvió antes de que pasara a mayores.
- … ¿Qué… qué dices?
- Ryota-kun se cayó justo después de que terminaran de nombrar a los alumnos, ¿verdad? Gracias a que te caíste, la ceremonía de graduación se detuvo durante unos minutos. En ese tiempo, pudieron ir a traer el papel del discurso que se había quedado en la sala del consejo estudiantil.
Es decir… aunque fuera de forma indirecta, ¿significa que yo rescaté a Kuroki?
- Entonces… lo de “aquel día” es…
- Es solo mi suposición, pero ¿no será que se refiere a esa ceremonia de graduación?
¿Kuroki se convenció a sí misma de que yo la ayudé en la graduación, empezó a investigar sobre mí y luego se dio cuenta de que era el único que no se le había declarado…?
Pero espera, espera. Esa ceremonía fue al final del segundo año. Si me tiene en la mira desde entonces, ¿significa que he estado siendo acechado por Kuroki durante dos años enteros?
- ¡Ah! Ya es hora de volver a clase. Ryota-kun, ¿bajamos?
- A-ah, sí.
Aunque sentía una extraña inquietud en el pecho, abandoné la azotea junto a Tanaka. Al llegar al piso de los salones de segundo año, Tanaka me detuvo antes de entrar a su salón.
- ¿Puedo decirte algo? Después de todo lo que hemos hablado… Al final, no vas a declararte a Kuroki-san, ¿verdad?
- ¿Eh? ¡P-pues claro que no!
- ¡Verdad! ¡Es imposible que alguien como Ryota-kun se declare!
Siento que me ha insultado bastante… pero tiene razón. Para un solitario como yo, algo como declararse es para empezar, imposible.
- Bueno, ¡me voy a clases!
- S-sí. Gracias por todo, Tanaka.
Tras ese intercambio, me despedí de ella. Gracias a Tanaka me siento mucho más aliviado. No sé si esa ceremonia de graduación tendrá algo que ver realmente, pero siento que la niebla en mi cabeza se ha despejado un poco. Tendré que agradecerle a Tanaka en otra ocasión.
Sintiéndome renovado, regresé al salón de clases con una expresión despejada, pero…
- Oigan, ¿Airi y Rui estudiaron para el examen de Literatura Clásica?
- Yo si lo hice. ¿Y tú, Airi?
- No lo hice. ¡Rui-chan, déjame copiarte!
- Ni hablar.
Abrí la puerta de golpe. En el salón, el trío de bellezas estaba sentado en fila hablando, y mi asiento estaba ocupado por Miyama.
¡Oye, oye! ¡Es el fenómeno de: “Ese es mi asiento, pero…”, qué más incómodo hace sentir a un marginado! ¿Debería ir a perder el tiempo a otro lado?
Pero solo faltan dos minutos para la tutoría matutina, tengo que sentarme ya… Si es Miyama, seguro que se pone de pie cuando me vea llegar.
Mientras caminaba lentamente hacia mi sitio, de repente mis ojos se encontraron con los de Miyama.
Quítate, Miyama…
Mientras rogaba eso mentalmente y llegaba frente a mi puesto, Miyama abrió mucho los ojos si hubiera captado mis pensamientos.
- ¡Ah, es verdad! ¡Este era el puesto de Ryota! ¡Perdón, perdón~!
Miyama iba a levantarse del asiento… ¡Espera, dijo “Ryota”!
¡I-Idiota!
Estuve a punto de gritar por los nervios. ¡Llamarme “Ryota” frente a Ichinose y Kuroki es un problema”
- ¿…Ryota? Un momento… ¿Airi llama a Izumiya por su nombre de pila…?
- ¡¡…!!
La reacción de Kuroki fue literal a la velocidad de la luz; con ese señalamiento, el aire del lugar se congeló. Si hubiera sido un simple error al hablar, quizás lo habrían pasado por alto y se habría quedado en nada. Pero la que estaba allí era la mente más brillante de la escuela, Rui Kuroki.
- Oye, ¿Por qué, Airi?
Aquella Rui Kuroki, a quien el cielo le otorgó todos los talentos excepto unas pechugas explosivas y unos muslos gruesos, no iba a dejar de pasar ese error. Además, Kuroki ya sabe, por lo que escuchó de los miembros del club de atletismo, que Miyama y yo estuvimos comiendo juntos en la cafetería. Es normal que sospeche de nuestra relación…
Rui Kuroki dirigía una mirada de sospecha más intenta que de costumbre; sus ojos estaban oscuros y sin vida, como el cielo nublado de hoy.
- ¡Ah! ¡Es que yo siempre… llamo a los chicos por su nombre de pila! ¡Esto es como… una costumbre por mi novio!
Miyama usó su ingenio al instante para dar una excusa.
¡B-bien hecho! ¡Miyama! Para ser ella, ha sido una respuesta bastante inteligente. Con esto, de alguna manera…
- Hmm. Entonces, Airi, ¿cómo llamas a tu novio?
- ¿Eh? Etto… bueno…
Miyama, que hace un momento había dado una respuesta bastante sagaz, cambió de repente y empezó a balbucear.
- ¿¡L-lo llamo… Yota!?
¡Oye! ¿¡Por qué, de entre todos los nombres posibles, elegiste uno tan parecido al mío!?
- Ryota y Yota… se parecen un poco, ¿no?
La mirada de Kuroki se dirigió hacia mí.
¡N-No! ¡No soy yo! ¡No saques conclusiones extrañas!
Sacudí la cabeza lateralmente como si quisiera decir eso. Entonces, Ichinose, que había estado observando en silencio, también me lanzó una mirada fulminante.
H-Hasta Ichinose…
- Quién diría que Airi nos contaría el nombre de su novio. – dijo Ichinose.
- Es que pensaba que a Yuria no le interesaban mucho esos temas…
- … Bueno, como sea. Vamos, Airi, siéntate rápido en tu sitio o el tutor te va a regañar.
- ¡S-sí!
Gracias a Ichinose, la conversación finalmente se terminó.
Uff… Ichinose es el lubricante que mantiene unido a este trío.
Kuroki, que al ser demasiado inteligente se cuestiona todo, y Miyama, que es una despistada que habla sin pensar. Con ellas dos, parece que los interrogatorios empezarían siempre así; la presencia de Ichinose es indispensable.
Solté un suspiro de alivio y me senté en mi puesto.
Como Miyama había estado sentada allí hasta hace un momento, quedaba el arroba de su dulce perfume y la silla aún conservaba su calor.
Como Miyama no solo tiene pechos grandes, sino también un trasero regordete, la silla está calentita…
Mientras tenía esos pensamientos impuros, una mirada afilada voló desde mi derecha, de parte de Kuroki.
¿¡N-no me digas que se dio cuenta de que estaba pensando en el trasero de Miyama…!?
Estando en pánico, esta vez sentí otra mirada desde mi izquierda.
- … En serio, se te están subiendo los humos. No sé por qué te llevas tan bien también con Airi.
Ichinose lo dijo en voz baja, mezclada con un suspiro.
Hasta Ichinose me regaña… No, ¿será que esta vez es mi culpa?
Me di cuenta de la gravedad que implicaba cargar con los secretos de cada una de ellas.
***
–Después de clase.
Durante todo el día sentí miradas afiladas desde los asientos a mi izquierda y derecha… pero la jornada terminó sin que pasara nada en particular. Hoy es viernes. Como el domingo tengo una cita para ir al cine con Ichinose, tengo pensado comprar algo de ropa al volver a casa.
Por muy solitario que sea, no puedo ir con mi habitual sudadera sosa y mis jeans holgados; si voy a caminar al lado de Yuria Ichinose, la gal número uno de la escuela, debo cuidar mi apariencia. Por ahora, iré a los grandes almacenes frente a la estación a ver qué ropa encuentro…
- ¡Oh! ¡Al fin llegas, Ryota~!
En el instante en que llegué a la puerta de la escuela, Miyama, que estaba fuera, asomó la cabeza.
- ¿M-Miyama!? ¿Qué haces aquí?
- Te estaba esperando. ¡Es que quiero beber el nuevo Frapucchino de Starbucks!
- ¿El nuevo Frapuccino?
- ¡Vamos! Me lo prometiste el otro día, ¡dijite que tendrías una cita en el Starbucks conmigo después de clase! ¡Y por supuesto, tú invitas! ❤️
Ahora que lo pienso, creo que la otra vez me puso alguna excusa y me dijo que volviera a invitarla. Definitivamente le ha cogido el gusto a pedirme cosas después de haber comido tanto Katsu-curry,
Sin embargo, lo “lindo” es justicia, y sin lugar a duda las pechugas gigantescas también lo son. Sabiendo por lo que está pasando Miyama, si invitarla a comer ayuda al crecimiento de sus atributos, entonces ese es mi mayor deseo… Además, como hoy pensaba comprar ropa, llevo bastante dinero en la cartera, así que no hay problema.
¡Muy bien! ¡Te invitaré y haré que esos pechos se vuelvan aún más grandes!
- ¿Qué pasa, Ryota? Te quedaste embozado. ¿Acaso no quieres ir al Starbucks con Airi?
- ¡Por favor, permítame acompañarla, jefa!
- ¡Pfff… jajaja! ¿¡Por qué hablas como si fueras un subordinado!?
Miyama se dobló de la risa mientras se sujetaba el estómago.
- Vaya, después de todo Ryota tiene muy buena labia. Eres divertido.
- ¿E-en serio?
Si solo soy un simple marginado…
- Dije que me invitaras, pero como el otro día ya me pagaste el katsu-curry, ¿qué tal si mejor hoy invito yo, Airi?
- ¡No, de ninguna manera! ¡Invito yo! ¡Yo te criaré!
- ¿C-criarme? ¿A qué te refieres?
¡Maldición ¡Se me escapó mi verdadero deseo de evolucionar esas mega pechugas!
- E-etto… bueno, si insistes tanto, dejaré que Ryota me invite… Gracias.
Miyama me dio las gracias con una sonrisa forzada y algo de incomodidad, y empezó a caminar delante de mí. Si vamos a un Starbucks, será al que está cerca de la escuela… Allí se reúnen muchos estudiantes de nuestra escuela, así que es probable que vuelva a sufrir rumores desagradables.
El Starbucks más cercano a la escuela siempre es extremadamente popular, especialmente entre las chicas. El local tiene un aspecto sofisticado y en su interior abundan las estudiantes de preparatoria con apariencia deslumbrantes. No hay ni un solo marginado como yo, ni tampoco chicas otaku sombrías como Tanaka, que solo van a cafeterías de colaboraciones de anime.
¿De verdad está bien que un otaku marginado como yo entre en un lugar así? Claramente estoy fuera de lugar.
- Airi quiere el de matcha y durazno, ¿Y Ryota?
- ¿E-eh?
- ¿Te parece bien el de matcha y melón?
- ¡E-ah… o-oh…si, sí!
- Cielos, ¿por qué estás tan nervioso?
Desde que entramos al local, mi comportamiento era sospechoso, y a la hora de pedir, estaba totalmente rígido al lado de Miyama.
- Un Frapuccino de matcha y durazno, y un Frapuccino de matcha y melón, ¿está bien?
- Si, por favor.
Aunque yo estaba congelado, gracias a Miyama logramos hacer el pedido y yo realicé el pago.
Definitivamente, para un marginado. el Starbucks es territorio enemigo.
- De verdad, Ryota… ¿¡Te pones nervioso en un Starbucks!?
- ¡M-Miyama, no sabes nada de los marginados! Este es un entorno completamente hostil donde solo hay gente popular.
- ¿Eh? Airi no entiende muy bien eso “marginados” o “populares”
Cielos… por eso las “señoritas” de los grupos de bellezas son así…
- ¡Si yo soy una chica popular, entonces Ryota también lo es! ¡Después de todo, Ryota y Airi son muy buenos amigos!
- No, soy un marginado.
- ¿¡Por qué dices eso!?
Mientras teníamos esa conversación, nuestros Frappuccinos llegaron en una bandeja en la zona de entrega. Tomé la bandeja y me puse a buscar una mesa junto a Miyama. Mientras buscábamos dónde sentarnos, inevitablemente atrajimos las miradas de las chicas de nuestra misma escuela que estaban alrededor.
Por lo que más quieran, espero que no piensen que soy su novio.
- ¿Nos sentamos aquí, Ryota?
- Eh, ah, si.
Miyama eligió una mesa para dos personas junto a la ventana y se sentó. Dejé la bandeja sobre la mesa y me senté frente a ella.
- ¡Itadakimasu!
Miyama sostuvo el vaso de Frappuccino con ambas manos y comenzó a sorber con una expresión de total felicidad. ¿De verdad estará tan delicioso? Tenía tanta crema batida encima que parecía que se iba a desbordar, y entre los trozos de melón y el matcha, era de un verde tan exagerado que… a simple vista, lucía bastante apetitoso.
- Oye, parece que las chicas de alrededor piensan que Ryota es el novio de Airi, ¿sabes?
- Sí, eso parece.
- Como nunca he tenido novio no lo sé con certeza, pero… ¿incluso con una distancia como la que tenemos Airi y Ryota, parece que estuviéramos saliendo?
Normalmente no lo parecería…
Es lo que me daban ganas de decirle, pero la gente curiosa es una especie que siempre está buscando armar alboroto. En resumidas cuentas, esas chicas solo querían chismorrear y divertirse, por lo que, incluso con un marginado como yo, los demás se limitarán a inventar que soy su novio solo para tener algo de qué hablar. Al fin y al cabo, aunque yo fuera un tipo mucho más fe y que no estuviera a la altura de Miyama, seguirían pensando que soy su novio.
- Por cierto, Miyama, de verdad no tienes novio, ¿eh?
- ¡Pues claro! ¡Lo de mi novio era solo una fachada para ocultar lo de mi trabajo de medio tiempo!
Dado el tremendo atractivo de Miyama, no habría sido nada raro que tuviera un novio real, por lo que hasta ahora me había sido imposible juzgar si era una mentira total o no. Pensar que no quiere que nadie sepa lo de su trabajo como para llegar al extremo de inventar una mentira tan descarada…
- Esta mañana, cuando dijiste “Yota” frente a Kuroki, se me heló la sangre.
- Ah, ¿eso? En ese momento me asusté muchísimo cuando Rui-chan me preguntó el nombre de mi novio, y el primer nombre que me vino a la mente de repente fue”Yota”, por así decirlo.
- P-pero qué tontería.
- ¡Airi tampoco sabe por qué dijo eso! ¡Además, déjame decirte algo! ¡El objetivo de hoy no era solo el Frappucchino!
- ¿Eh? ¿Acaso hay algo más que quieras comer?
- ¡Nooo! ¡No es eso! ¡Es sobre “eso tan bueno” que se me ocurrió la otra vez, cuando almorzamos juntos!
Eso tan bueno… Ah, ahora que lo pienso…
Estaba completamente seguro de que “eso tan bueno” que decía Miyama era planear qué Kuroki y yo compartiéramos paraguas, pero resulta que aquel regreso bajó el paraguas fue algo planeado por la propia Kuroki, ¿verdad?
Eso significa que “eso tan bueno” de lo que hablaba Miyama es algo totalmente distinto.
Miyama dejó el Frapuccino por un momento y sacó el teléfono de su mochila.
- ¡Verás, Airi quiere que Rui-chan también se lleve bien con Ryota!
- A-ah.
- Y si Rui-chan también está dispuesta, ¡creo que lo primero y más importante es que tenga comuniciación con Ryota!
- Se dice comunicación.
- ¡Ah, eso, eso!
Un fuerte aroma a tontería empezó a flotar en el ambiente. Para empezar, ¿comunicación? ¿A qué se refiere?
- ¡Por lo tanto! “Eso tan bueno” que le ocurrió a Airi es… ¡ta-chán! ¡La “Gran Operación: Comuniciación por LINE!”
- Te acabo de decir que no es comunicación, sino comunicación, ¿recuerdas?
Miyama hizo el anuncio mientras abría la aplicación de LINE de su teléfono.
¿Acaba de decir “Gran Operación: Comunicación por LINE”?
- ¡Si es por LINE, creo que tanto a Ryota como a Rui-chan les resultará más fácil hablar! Primero se hacen amigos por LINE, ¡y luego se van llevando bien gradualmente en la vida real, sería lo máximo!
- O…oh…
Es absolutamente imposible, y más que nada, el problema es…
- ¡¡Así que, para empezar, vamos a intercambiar contactos!!
El hecho de que haya intercambiado contacto con Kuroki es, en cierto sentido, un problema; pero más que eso; ¡el verdadero problema es el chat entre Kuroki y yo!
Dejando a un lado el hecho de que ya nos tenemos agregados en LINE… ¡En el historia del chat con Kuroki hay una selfi erótica de ella!
- ¡Vamos, Ryota, saca tu teléfono también!
¡Si Miyama lleva a ver esa imagen… sin lugar a dudas… estaré acabado!
- ¡Ya te pasé el ID de LINE de Rui-chan~! Agrégala a tus amigos y, ¡empieza a hablar con ella ahora mismo!
Miyama está completamente equivocada. Lo que Kuroki siente hacia mí no es, bajo ninguna circunstancia, afecto o interés romántico; es puramente su propio deseo egoísta de mantener a toda costa su perfeccionismo. La prueba de ello es que Kuroki me envió una selfi en la que le mostraba su ombligo a alguien como yo, intentando por todos los medios que me interesara en ella.
Y si Miyama llega a ver esa selfi enseñando el ombligo, será el fin de todo… Tengo que desviar este tema como sea.
- ¿Qué te pasa, Ryota? ¡Vamos, intenta hablar con Rui-chan por LINE!
Airi Miyama es, simple y llanamente, una cabeza hueca. Lo de su trabajo de medio tiempo es la viva prueba de eso, inventó una mentira tan superficial e impulsiva sobre tener novio que tarde o temprano iba a ser descubierta, y además es pésima disimulando sus propias mentiras.
¡Para empezar, el hecho de comunicarse por LINE no va a hacer que la relación entre un chico y una chica progrese mágicamente! ¡Si las cosas se han puesto así, entonces…!
- Está bien, Miyama. ¡Ya hablaré con ella en otra ocasión!
“En otra ocasión”… Esta es una frase muy utilizada no solo en la vida cotidiana, sino especialmente en el mundo otaku. Es el típico patrón en el que, cuando otro otaku te recomienda un anime, respondes con un: “¡Ah, lo veré en otra ocasión!”, para luego no verlo nunca.
¡Bien, si dejo el asunto en el aire de esta manera, podré salir bien librado de este asunto…!
- ¿¡Eh!? ¡Hazlo ahora mismo!
La Miyama de hoy está siendo insoportablemente insistente.
Q-qué fastidio…
¿Qué hago? ¡A este paso, tendré que mostrarle a Miyama mi ventana de chat con Kuroki! Si eso llega a suceder…
(Imaginación de Ryota)
- ¿Eh? Ryota, ¿qué es esto…?
- ¡N-no es lo que crees, Miyama!
- Esto… ¿no me digas que recibiste esta foto de Rui-chan y te estabas dando placer todas las noches con ella? Qué asco. ¡No te me vuelvas a acercar, pervertido! ¡Otaku asqueroso!
¡Eso es exactamente lo que terminaría pasando!
Si la pura e inocente Miyama me dijera algo así… el impacto emocional haría que una vida de hikikomori fuera inevitable.
Para evitar que eso ocurra, ¡piensa, cerebro, piensa! Debo encontrar una forma de salir vivo de esta situación sin que Miyama vea la selfi del ombligo de Kuroki.
- ¡A-ah, es verdad! Para empezar, ¿acaso Kuroki no está ahora mismo en sus actividades del club?
- Ah, verdad. Puede que Rui-chan esté en su club.
- S-si le mando un mensaje por LINE mientras está con sus actividades, no me va a responder ahora, así que ¿por qué no le escribo después?
- Ehh, pero…
- ¡No te preocupes! ¡Luego te mandaré una captura como prueba de que hablé con ella! Así que, ¿lo dejamos para después?
- Hmm, bueno… supongo que tienes razón. Rui-chan también dijo que su competencia estaba cerca, así que hagamos eso.
Miyama finalmente lo entendió. Si Kuroki no hubiera estado en el club de atletismo, habría sido un completo Game Over. Le di un sorbo a mi Frappuccino con una sensación de total alivio.
- Aunque Airi quería ver la conversación de ustedes dos en tiempo real… Qué lástima.
- ¿Por qué insistes tanto en emparejarme con tus amigas, Miyama? Ya pasó lo mismo con Ichinose.
- Eso es… Bueno, en lo que respecta a esta ocasión, es en parte porque sentí que a Rui-chan le gustaba, Ryota… Pero más que nada, es porque Airi quiere que todos nos llevemos bien.
¿Q-qué todos nos llevemos bien?
- Pensé que si Ryota también se hacía amigo de Yuria y de Rui-chan, todos podríamos pasar una vida escolar divertida. Cuando estás en la escuela, Ryota, siempre estás leyendo novelas ligeras y no parece que te estés divirtiendo mucho… Ya que por fin nos tocó sentarnos cerca, quería que Ryota disfrutara junto con Airi y las demás.
Miyama lo dijo con timidez y luego volvió a beber de su Frappuccino.
Si tuviera que corregir lo que pensé hace un momento, diría que Miyama no es simplemente una cabeza hueca, sino que en realidad es bastante amable. Y precisamente por ser tan amable, se preocupa por todos los demás de esa manera tan particular.
- No te preocupes, Miyama. Incluso si no me llevo bien con Ichinose o Kuroki, para mi ya es divertido simplemente hablar contigo.
- ¿De verdad? ¿Te diviertes al pasar el tiempo con Airi?
- A-ah. No sabría explicártelo con detalles… pero es divertido.
Puede que no sea el tipo de “diversión” que Miyama se está imaginando, pero ver sus pechos balancearse a mi lado es, sin duda alguna, muy divertido.
- Ya veo… Entonces, ¿sabes qué? Olvidemos lo que dije hace un momento.
- ¿Eh?
- Me refiero a lo de LINE. No hay necesidad de que Ryota se fuerce a hablar con Rui-chan, y aunque al final no sepamos qué es lo que ella siente, ¡creo que está bien si de ahora en adelante Ryota se sigue llevando bien con Airi! Después de todo, te diviertes cuando estás con Airi, ¿verdad?
- Bueno, eso es cierto, pero…
- ¡Por eso, a partir de ahora, Airi hará que tu vida escolar sea divertida!
Miyama lo dijo con una sonrisa tan brillante como el sol. Pensé que era sinceramente increíble que pudiera decir algo tan directo y sin pizca de vergüenza.
- Además, tú y Airi comparten un secreto, así que tenemos una “relación especial”. ¡Es genial que podamos llevarnos tan bien! ¿Cierto?
- Eh, ah… sí
Sin embargo, lo más probable es que no haya ningún sentimiento romántico por parte de Miyama. Si yo no fuera un otaku marginado, retorcido y capaz de pensar las cosas con frialdad, sin duda alguna me habría llevado a enamorarme de ella esas palabras.
- Ryota protege el secreto de Airi, y Airi entretiene a Ryota. ¡Es un “ganar-ganar”!
Mire por donde se mire, el único que sale ganando aquí soy yo… pero bueno, qué más da.
- ¡Oye, déjame probar también tu Frappuccino de melón!
- ¿¡El mío!? ¡Espera…!
Miyama me arrebató el Frappuccino de matcha y melón que yo estaba tomando a sorbos lentos y, sin la menor vacilación, le dio un trago.
¡O-oye! ¡Un momento! ¡Esto cuenta como beso indirecto!
- ¡¡Mmm!! El de melón también está delicioso~ ¿Ryota quieres probar el de durazno y matcha de Airi?
- ¡N-no! ¡Más bien, piensa en el beso indirecto!
- Ah, ¿eres de lo que se preocupan por ese tipo de cosas, Ryota?
- ¡Es lo normal! ¡Especialmente cuando bebes de mi pajilla!
- A mí no me molesta en absoluto, ¿sabes?
Para bien o para mal, Airi Miyama era una chica distraída por naturaleza. Era del tipo de persona que, una vez que se hacía amiga de alguien, perdía por completo cualquier sentido de desconfianza o incomodidad.
No, no, no… aunque sea así, ¡lo normal sería tener algo de cuidado con un beso indirecto con alguien del sexo opuesto!
- Es que cuando comparto bebidas con Yuria o Rui-chan nunca me importa, así que se me pasó. Si te da asco, ¿quieres cambiar bebidas?
- No, no te preocupes, estoy bien. Está bien de esta forma.
- ¿Por qué me hablas con tanta formalidad?
El Frappuccino de melón y matcha regresó a mis manos de parte de Miyama.
¡L-la pajilla que usó Miyama…! ¡Y encima Miyama lo usó después de que lo usara yo…! ¡¡Una pajilla que ya ha pasado por un beso indirecto!! Si mis labios se posan en la misma pajilla que acaban de tocar los labios de Miyama, que se ven tan suaves… ¿Qué demonios va a pasar?
En los más de diez años que llevo vivo, todavía no he dado ni mi primer beso. ¡Y pensar que a alguien como yo le iba a llover del cielo una oportunidad de beso indirecto con una belleza bendecida por dos pechos gigantescos…!
Tragué saliva e intenté beber del Frappuccino de melón y matcha tal cual, pero…
- Un momento, ¿qué se supone que están haciendo ustedes dos?
Desde mi espalda llegó una voz de gal que me resultaba muy familiar… No me hacía falta ni darme la vuelta para saberlo: era la imponente presencia de esos muslos.
¿P-por qué…? ¿Por qué está Yuria Ichinose aquí?
- ¡Ah, pero si es Yuria! ¿Qué pasa?
Miyama le habló con su actitud de siempre, aunque se notaba un poco tensa.
- A qué viene eso de “qué pasa”… Vine porque desde afuera alcancé a ver a este tipo recibiendo lo que tú acababas de tomar, Airi… Pero bueno…
La mirada fija, afilada y feroz de Ichinose se clavó directo en mí.
- ¡Esto queda confiscado! Me lo voy a tomar yo.
- ¡Ahhh…!
Ichinose tomó mi Frappuccino con la mano y, así sin más, se lo tomó todo de un trago.
Mi… mi primer beso indirecto… fue robado.
- Por cierto, ¿por qué están los dos tan acaramelados en un Starbucks? Sumado a lo de esta mañana de llamarlo “Ryota”… ¿no me digan que están saliendo?
- ¡No, no, para nada~! Ryota solo me invitó a un Frappuccino a modo de un pequeño agradecimiento~.
- ¿U-un agradecimiento? ¿Eso es verdad, Ryota?
- Eh, ah. En principio… ¿eh?
¡¿R-Ryota?! ¡¿Qué significa esto, Ichinose?!
No me había dado cuenta al principio, pero Ichinose también había empezado a llamarme por mi nombre de pila de la forma más natural del mundo.
- Si es así, está bien… Airi, ya nos vamos a casa.
- S-sí.
Habiendo dicho eso, Ichinose dio media vuelta sobre sus talones y salió del Starbucks así tal cual.
- ¡Ryota, gracias por todo! ¡Nos vemos!.
- A-ah, claro…
Miyama parecía un poco desconcertada, pero se marchó de inmediato persiguiendo a Ichinose. La primera cita de mi vida con una chica después de clase… terminó en un abrir y cerrar de ojos…
Me quedé solo en el Starbucks, sintiéndome extremadamente incómodo mientras me sumergía en mis pensamientos. De repente, entró una notificación de LINE en mi móvil.
[ Ichinose: Perdón, parece que Airi hizo que le invitaras. Por cierto, yo también te voy a llamar Ryota de ahora en adelante. Y tú puedes llamarme Yuria.]
Al parecer, Ichinose pensaba que Miyama me había obligado a pagar, así que se tomó la molestia de disculparse. Ese malentendido me resultaba conveniente, así que no había problema, pero… ¡¿por qué hasta Ichinose iba a empezar a llamarme por mi nombre de pila?! Y por si fuera con eso, me dio permiso para llamarla Yuria…
- Y con esto, pasado mañana vamos a ir al cine… En serio, ¿en qué va a terminar todo esto?
***
Y así, finalmente llegó el tenso domingo. Hoy… voy a tener una cita en un día libre con una chica.
La hora del encuentro era a las 10:00. Cómo iba a tener una cita con la mismísima Ichinose, me preparé más temprano de lo habitual y salí de casa cuidando mi apariencia personal mucho más de lo normal.
El lugar donde me iba a reunir con Ichinose era la estación del pueblo vecino. Si hablamos de la ciudad vecina, para Ichinose es un lugar a nivel de trauma porque fue allí donde descubrí su secreto… pero aun así, ella propuso el cine de ese lugar. Si una gal del calibre de Ichinose fuera vista por alguien en el cine de su propia zona viendo una película tan indecente como Chichi-Kyun , sería un verdadero problema social, así que supongo que no le quedaba otra opción.
Mientras le daba vueltas a una cosa y otra, me subí al tren en mi estación más cercana, me trasladé a la ciudad vecina y me puse a esperar a Ichinose frente a la estación. Unos minutos después, una gal muy familiar apareció saliendo de la estación.
- Perdón, Ryota, ¿esperaste mucho?
La Ichinose de hoy llevaba una camiseta corta de color blanco puro que tenía cierta transparencia, y encima traía un cárdigan en tonos monocromáticos blanco y negro. Además, sus pantalones cortos de mezclilla de tiro alto dejaban al descubierto, sin ningún tipo de reserva, sus increíblemente carnosos muslos; se veía sumamente sexy.
Más que estar a la moda gal, el hecho de que esté exponiendo con tanta seguridad unos muslos tan perfectos y sexis… es casi como si anduviera prácticamente desnuda.
- ¡Por eso mismo! Te digo que estás mirando demasiado. Ya te dije el otro día que dejaras de hacerlo.
Ichinose envolvió mis mejillas con ambas manos y levantó mi rostro. Al hacerlo, mi mirada se dirigió naturalmente hacia su cara.
- No mires mis muslos, te he dicho que me hables mirándome a la cara.
- L-lo siento.
- Para empezar, ¿por qué miras tanto los muslos? ¿Es una especie de fetiche?.
- Sí.
- Qué asco que respondas al instante.
Por supuesto, que me insulté no hace más que darme gusto, así que sin querer se me escapó una sonrisa tonta. Qué asco doy, de verdad.
- Aaah… en fin, guárdate ese tipo de cosas solo para mí. Si Rui o Airi se enteran de que tienes ese fetiche, te quedarás sin un lugar al cual pertenecer.
- A-ah, vale…
- ¡Así que no me mires tanto!
Cada vez que mi mirada bajaba, Ichinose envolvía mis mejillas con sus dos manos y me levantaba la cara. Las manos de Ichinose son suaves y bonitas, así que esto tampoco se siente nada mal.
- Si durante la película te la pasas mirando solo mis muslos, te voy a arrancar los ojos, ¿entendiste?.
- S-sí…
Qué bueno que Ichinose sea una gal tan comprensiva.
- Está bien, vamos al cine, Ryota.
Habiendo quedado en la estación a las 10:00 a.m, nos pusimos en marcha hacia el cine. Como la sala de cine más cercana estaba un poco alejada de la estación, caminaba a la par con Ichinose…
Mientras caminamos por la calle nos cruzamos con varias mujeres, pero Ichinose tiene la cabeza más pequeña y la cintura mucho más fina que cualquiera de ellas. Viéndola así… definitivamente Ichinose es linda a un nivel totalmente diferente. Además, en su caso, tiene el atributo de ser una “otaku”, convirtiéndose en una existencia única que cumple al 100% o más con los requisitos de ser una “gal amable con los otakus”.
- ¿Qué pasa, Ryota?. ¿Otra vez viéndome las piernas?.
- ¡N-no es eso! ¿Qué clase de persona crees que soy?.
- Un otaku pervertido que mira los muslos de reojo.
- T-tienes toda la razón…
- Oye, ¡lo normal sería que lo niegues!
Teniendo en cuenta mis acciones hasta ahora, la verdad es que no puedo negarlo…
- Ryota, ¿te puedo decir algo?.
- ¿Q-qué pasa?.
- El Ryota de hoy, bueno… cómo decirlo… ¿no te ves un poco guapo?
¿Que estoy guapo? Que me digan “guapo”… puede que sea la primera vez en mi vida que lo escucho de una mujer que no sea mi madre. De hecho, la última vez que me lo dijeron fue… sí, en la ceremonia de ingreso a la escuela primaria.
(Recuerdo de Ryota)
- ¡Ryo-kun! Vamos a tomarnos una foto frente a la puerta de la escuela, ¿sí?
Eso pasó cuando mi madre me animó a tomarme la foto del recuerdo de la ceremonia de ingreso.
- ¡Sí! Ryo-kun, te ves súper guapo. Di “Whisky”.
En la época en que estaba en los primeros años de la primaria, mi madre todavía se esforzaba al máximo en mi crianza. Aunque hoy en día mi madre está obsesionada con jugar al sepak takraw con sus amigas del vecindario, en el pasado era una madre muy dulce.
Pero puedes alegrarte, mamá. Incluso alguien como yo ha logrado que la gal número uno de la escuela le diga que está guapo.
Me puse tan feliz que las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos.
- ¡¿Un momento?! ¿Por qué se te están poniendo los ojos llorosos?.
- Es que… yo….
- Ay, Dios mío, toma un pañuelo. Límpiate las lágrimas con esto.
Ichinose sacó un pañuelo blanco de su bolso de mano y me lo entregó.
- Eres tan problemático como Airi. Eres un hombre, así que compórtate. En serio… pareces un bebé…
- ¿Qué te gustan los juegos de rol dónde eres una bebé…?.
- ¡Que no! ¿Por qué te suena todo a eso? ¿Te limpiaste bien los oídos antes de venir?.
- ¿ASMR de limpieza de oídos?.
- Aaah… definitivamente no hay caso con este otaku.
Ichinose dejó caer los hombros junto con un gran suspiro.
- … Bueno, aunque yo también soy otaku, así que estamos igual.
- ¿A ti también te gusta el ASMR de limpieza de oídos, Ichinose?.
- ¡Te digo que no me refería a eso!
Qué mal, ¿así que Ichinose no escucha ASMR de limpieza de oídos…?
- O sea, ya sé que es un poco tarde para preguntar esto, pero… cuando te enteraste de que yo era una otaku, ¿no pensaste que era un asco?.
- ¿Que tú das asco? ¿Por qué?.
- Porque… Desde tu punto de vista, Ryota, yo normalmente soy una gal, pero resulté ser de tu misma clase. Es como una existencia contradictoria… no sé, como si fuera alguien desagradable que se burla de ti.
Jamás en la vida he pensado que seas alguien desagradable…
- Por eso, pensándolo bien de nuevo… me dio curiosidad saber qué piensas tú de mí, Ryota… o algo así.
Ichinose estaba haciendo comentarios que arrastraban secuelas de algo que le había sucedido con sus amigos en el pasado. Supongo que por eso le preocupan tanto los pensamientos que surgen en las relaciones humanas. Si es así, tengo que expresarle mis sentimientos sinceros, sin ocultar nada.
- Yo… siento que es algo que debo agradecer.
- ¿Agradecer? ¿A mí?.
- Es que no hay muchas chicas que puedan entender la cultura de un otaku desagradable como yo… Así que el solo hecho de que Ichinose sea una gal comprensiva me hace súper feliz, por así decirlo.
- ¿De verdad?.
- S-sí.
Cuando se lo dije, Ichinose frunció los labios y soltó un “Hmm”.
- Más importante que eso, te dije que me llamaras Yuria, pero me volviste a llamar “Ichinose”.
- Ah. Lo siento, Ichino…
- ¡Yuria!
- Yu… Yuria…-chan.
- No me agregues el “-chan”. Qué asco.
Vaya que es exigente…
Pero, de alguna manera, siento que mi distancia con Ichinose se ha acortado bastante. El ambiente parece ir muy bien… El único inconveniente es que la película que vamos a ver ahora mismo es, de entre todas las opciones posibles , la de acción y batallas de pechos explosivos: Chichi-Kyun.
- En serio, me hace increíblemente feliz poder contemplar la leche materna de Milk-tan en una pantalla tan enorme.
Nada más llegar al cine, Ichinose expresó su emoción en voz alta. Probablemente ella sea la única gal en el mundo que se emociona tanto por la leche materna de su personaje favorito.
Nos sentamos uno al lado del otro en los asientos que habíamos reservado. Dado que las personas sentadas a nuestro alrededor eran los típicos otakus de manual, Ichinose y yo claramente destacamos sobre el resto.
- Cómo decirlo… ¿no crees que llamamos mucho la atención?.
- B-bueno, sí.
- Oye, Ryota… ¿los de tu tipo siempre son así?
Ichinose preguntó esto mientras miraba hacia la primera fila de la pantalla, donde estaba sentado un hombre de una complexión enorme que llevaba una camiseta de anime y no paraba de jadear.
Decir que ese es el prototipo de un otaku de anime… no sería más que un prejuicio, pero el problema real es que la sala de cine está repleta de señores con camisetas de anime.
- Yo no llego a ese extremo, pero… bueno, de vez en cuando sí que me pongo camisetas de anime.
- ¿En serio? ¿Y entonces por qué no te pusiste una hoy?.
- E-eso es porque…
Me cuesta responder. Si le digo que como es la primera vez que salgo con una chica me emocioné tanto que me sentí en una cita, sin duda alguna le daré asco… Ahora que lo pienso, antes de venir aquí estaba bastante ilusionado.
- Oye, ¿por qué?.
- ¡E-eto…! Es… porque iba a caminar al lado de Ichinose, o algo así.
- ¿Por qué ibas a caminar a mi lado? ¿A qué te refieres?.
- E-es que un otaku no puede andar caminando al lado de una belleza como Ichinose vistiendo una camiseta de anime. Además, pensé que si traía el cabello todo desarreglado, sería de mala educación para ti.
- …
Ichinose se quedó callada de repente y miró fijamente hacia la pantalla.
¿Eh? No me digas que… ¿la hice enojar?
- ¡¿D-disculpa?! ¡¿Ichinose?!
- Oye Ryota… ¿tú de verdad piensas que soy una belleza?
- Lo pienso, ¿pero acaso tú no te das cuenta?.
- ¡Claro que me doy cuenta! Que soy más linda que las que me rodean es algo obvio, por así decirlo. Claro que lo sé, pero… aun así…
- ¿Aun así…?
- Me sorprendió que tú, Ryota, también lo pensaras.
¿P-pero qué significa eso?
No me digas que si yo pienso que Ichinose es linda, ¿le resulta desagradable?
- ¡Por cierto! ¡Ya volviste a llamarme Ichinose otra vez!
- Ah, lo sien… Yu… Yuria.
- Sí, así está bien.
Ichinose asintió con satisfacción, aunque parecía estar intentando disimular algo. Cómo decirlo… Ichinose también tiene su lado un poco complicado, igual que Miyama.
***
Cuando la película terminó, quedó una extraña sensación de nostalgia. Uno pensaría que el contenido era puro erotismo, pero resultó tener una historia impresionante; me hizo dar cuenta de que había una gran profundidad narrativa, como las razones por las que las heroínas luchan con sus pechos explosivos o los motivos por los cuales cada una terminó teniendo ese físico, demostrando que no era solo un simple manoseo de pechos.
Además, tras haber visto tal cantidad de pechos explosivos de tantos personajes diferentes, mi cerebro se había bugeado por completo, hasta el punto de volverme loco y ponerme a pensar: ¿Por qué Ichinose, que está sentada a mi lado, lleva ropa puesta…?
- En serio, fue lo máximo. Ver la razón por la que Milk-tan, siendo tan pervertida, consiguió esos pechos explosivos, y la increíble resolución de la subtrama sobre cómo su leche materna se convirtió en un arma… de verdad me hizo llorar.
- A-ah, ya…
Y después de la película, decidimos pasar por el Animate que estaba en el centro comercial de la estación para comprar mercancía de Chichi-Kyun. Después de todo, ir a Animate era algo que ya habíamos prometido desde antes de la cita en el cine.
En el centro comercial dentro de la estación de la ciudad vecina no solo estaba el arcade donde me encontré con Ichinose, sino que también coexistían varias tiendas, y Animate era una de ellas.
Subimos hasta el sexto piso del centro comercial, y al encontrar el conocido letrero de Animate, los ojos de Ichinose brillaron como los de una niña entrando a un parque temático mientras se adentraba en la tienda.
- Uaaaau… esto es literalmente el paraíso.
- ¿Es la primera vez que vienes a un Animate?
- Básicamente sí. Hasta ahora, la verdad es que venir sola se me hacía demasiado difícil.
Ese sentimiento… lo entiendo perfectamente. En el caso de Ichinose, al entrar con su apariencia de gal llamaría la atención de forma extraña, así que tal vez por eso le costaba entrar. Pero incluso para alguien como yo, que soy un otaku desagradable, la primera vez que entré a un Animate sentí inevitablemente que era como adentrarse en el “territorio sagrado de los otakus”, y me costó dar el paso. Bueno, una vez que te acostumbras, ya puedes entrar con la misma naturalidad con la que vas a una tienda de comida rápida.
- Hoy, como Ryota está conmigo, me siento súper tranquila.
- ¿D-de verdad?
Esto es malo… Debido al efecto adverso de no estar acostumbrado a que los demás dependan de mí en toda mi vida, el hecho de que confíen en mí tan de repente me hace tan feliz que siento que me voy a orinar de la alegría…
- ¡Ah, la sección especial de Chichi-Kyun!
Al encontrar la sección especial ubicada en una esquina de la tienda donde se reunía la mercancía de Chichi-Kyun, Ichinose se inclinó hacia adelante, devorando los productos con la mirada. Aunque tengo la impresión de que últimamente Animate se enfoca más en el público femenino, Chichi-Kyun está subiendo tanto en popularidad que incluso tiene su propia sección dedicada.
- Tienen el mouse-pad de los pechos de Milk-tan, y ¡hasta un biberón basado en el modelo de los pechos explosivos de Milk-tan!
- Oye, oye… no sabía que Chichi-Kyun tuviera esa clase de variedad en su mercancía.
No tenía idea de que llegaran a ese extremo, así que estoy legítimamente sorprendido. ¡¿Pero qué demonios es eso de un biberón modelado con los pechos de un personaje?! Tanto el que lo compra como el que lo vende tienen que estar mal de la cabeza.
- Ryota, ¿te importa si me quedo un rato aquí pensando en qué comprar?
- A-ah, claro. Tómate tu tiempo y elige todo lo que quieras.
Esto va para largo… Bien.
Mientras Ichinose elegía su mercancía de Chichi-Kyun, decidí echar un vistazo a la sección de novelas ligeras que estaba justo enfrente de ese pasillo especial. Ya me terminé de leer la novela que estaba leyendo, la que compré el otro día, así que va siendo hora de comprar una nueva novela ligera.
Decidí comprar un volumen al azar guiándome solo por la ilustración de la portada y me di la vuelta hacia la sección especial de Chichi-Kyun, donde Ichinose seguía examinando meticulosamente sus opciones.
- ¿Qué tal? ¿Ya decidiste qué vas a comprar?
- Mmh… Ryota, ¿tú qué crees que sea mejor? ¿El biberón o el mouse-pad de pechos?.
Normalmente, si sales en una cita con una chica, se supone que debería ocurrir un evento romántico en una tienda de ropa donde ella te pregunta: “¿Cuál de estas dos prendas me queda más linda?”… Pero en nuestro caso, las opciones son un biberón y un mouse-pad de unos pechos… ¡Menuda encrucijada de dos opciones!
- Este… ¿no crees que el mouse-pad de pechos sería más útil en el día a día?.
- Ya, si yo también lo creo, pero es que realmente quiero disfrutar al máximo del “¡Splash de Leche Materna!” de Milk-tan, por así decirlo.
Como yo soy un otaku que conoce el anime de Chichi-Kyun, puedo entender a la perfección los comentarios de Ichinose; pero si Miyama o Kuroki la escucharan decir semejantes cosas, se les caería la mandíbula de la pura impresión.
Al final, Ichinose terminó comprando tanto el mouse-pa de pechos como el biberón.
- Fuuu… Vaya que hice una buena compra.
Ichinose salió de Animate de un humor excelente. A estas alturas, ya es por completo una otaku que lleva puesta la piel de una gal. La imagen de una gal de pechos grandes y muslos enormes cargando la conocida bolsa azul de Animate, es tan refrescante.
- … Por cierto, esta bolsa…
- ¿Mmh? ¿Qué pasa? ¿Tiene algún agujero?
- Ah, no, no, para nada. Olvídalo, no es nada.
¿Eh? ¿De qué se tratará?
- ¿A dónde vamos ahora? Hay otro lugar al que me gustaría ir.
- ¿Otro lugar al que quieres ir?».
Ichinose asintió con entusiasmo y comenzó a caminar.
- Al arcade de siempre, obvis.
***
Por propuesta de Ichinose, decidimos pasar al arcade del otro día..
- Ryota, juega otra vez a la máquina de garra.
- Por mí está bien. ¿Hay alguna figura de premio que quieras?
Ichinose llegó hasta la máquina que estaba buscando y señaló lo que quería de premio. Su objetivo era, una vez más, la figura de una hermosa chica de anime.
Me dispuse a apuntar a la figura siguiendo los mismos pasos a los que ya estaba acostumbrado.
- Oye, Ryota.
- ¿Qué pasa, Ichinose?»
- Te acabo de decir que me llames Yuria. Siempre vuelves a llamarme por mi apellido..
- Es que… no estoy acostumbrado a llamar a las chicas por su nombre de pila, así que no puedo evitarlo.
- Pues entonces acostúmbrate conmigo. A mí me sienta mejor que me llamen Yuria.
- ¿Ah, sí?
Yuria, Yuria…
Llamar a una chica por su nombre de pila realmente me pone demasiado nervioso. Pero si la propia Ichinose insiste tanto en que quiere que la llame Yuria… no me queda otra opción.
- Yu… Yuria… ¿Así está bien?
- Está bien. Además, la otra vez que vinimos aquí éramos literalmente un par de completos extraños, y solo unos días después ya venimos juntos como amigos. Es algo curioso, ¿verdad?
- Es verdad. Yo tampoco… pensé que podría llegar a hablar de forma tan franca con Yuria.
De hecho, no solo con Yuria; jamás me hubiera imaginado terminar en una relación así con Miyama o con Kuroki.
- Oye, Yuria… ¿por qué te convertiste en otaku?.
- ¿La razón por la que me volví otaku?
- Sí. Me dio un poco de curiosidad saber por qué te empezaron a gustar el anime y esas cosas.
Como tenía la ligera impresión de que Yuria cargaba con un pasado algo sombrío, mi intención era no preguntar demasiado sobre sus vivencias anteriores, pero hoy decidí adentrarme un poco más en el tema.
- Nunca le he contado a nadie la razón por la que me volví otaku… Además, como es una historia de cuando era niña, no hay cosas muy específicas que recuerde.
Yuria continuó hablando mientras sonreía tímidamente, algo avergonzada.
- Es una historia de cuando estaba en los primeros años de la escuela primaria.
- ¿Fue hace tanto tiempo?
- Sí. En esa época, el detonante fue que me dieron cierto manga en el parque del vecindario donde solía jugar casi todos los días.
- ¿Un tomo de cierto manga?
- Era un manga de de shonen, uno un poco subido de tono. Desde que lo leí, me quedé completamente enganchada a los mangas. Y además, como admiraba a la heroína gal que salía en esa historia, supongo que por eso soy lo que soy ahora.
O sea… ¡¿el origen de Yuria Ichinose, la gal número uno de la escuela, fue un manga…?! Es demasiado inesperado.
- Entonces, ¿significa que gracias a ese manga nacieron tanto la Yuria gal como la Yuria otaku?
- Mmh, si lo piensas de esa manera, ¿supongo que sí?
No tengo más que palabras de agradecimiento para el sujeto que le otorgó los atributos de “gal” y “otaku” a esta hermosa chica llamada Yuria Ichinose, quien reúne la triple combinación perfecta de rostro, pecho y muslos, pero…
- Un adulto que le entrega un manga erótico a una niña de primaria en un parque… ¿Qué clase de sujeto sospechoso hace eso?
- ¡No, para nada! El que me dio el manga fue un niño de primaria de más o menos mi misma edad.
- ¡¿Un niño de primaria?!
- Ese niño estaba sentado solo en la banca del parque leyendo un manga todo el tiempo, así que lo invité a jugar diciéndole: “¡Vamos a jugar!”. Al final terminamos jugando juntos, y cuando llegó el momento de irse a casa, me regaló el manga.
- Ah, ya veo…
Un niño de primaria con un manga erótico… Pensar que existía otro niño en este mundo tan precoz además de mí.
Cuando yo era un niño de primaria, tampoco podía leer mangas subidos de tono en mi casa, así que solía leerlos a menudo afuera… Seguro que ese niño de primaria estaba en la misma situación.
Al escuchar la anécdota de Yuria, yo también sentí una especie de nostalgia.
- Y cambiando de tema, ¿por qué te volviste otaku tú, Ryota?
- ¿Y-yo? Yo… bueno, cómo decirlo… ¡A-más importante que eso, Yuria! Creo que ya casi tengo esta figura a punto de caer.
- ¡¿Eh, en serio?! Apenas llevas gastados 400 yenes, qué increíble.
Logré desviar con éxito la conversación de vuelta hacia la máquina de garra.
Definitivamente no puedo contarle la razón por la que me volví otaku… Porque mi motivo no se puede comparar con el de Yuria; lo mío es algo de lo que no se puede hablar en absoluto.
Cuando estaba en el jardín de niños, me senté en el regazo de una prima mayor que tenía unos pechos increíbles y unos muslos enormes, y desde entonces se convirtieron en mi debilidad. Al final, terminé refugiándome en el mundo 2D… Ni loco puedo andar contando una anécdota tan sumamente turbia.
Yo también había sido un niño precoz y pervertido con todas las de la ley desde hace mucho tiempo.
***
Cargando la mercancía de Chichi-Kyun y la figura de una hermosa chica de anime en ambas manos, Yuria llegó hasta el andén de la estación.
- Hoy fue verdaderamente lo máximo. Gracias, Ryota.
- M-me alegra mucho que lo hayas disfrutado.
Había sido mi primera cita… pero si Yuria parecía satisfecha, ¿significa que lo hice bastante bien?
- Por cierto, frente a Airi o Rui, no me llames Yuria, ¿vale?
- Primero me dices que te llame así y luego que no… Qué fastidio.
- A mí no me importa que me llames Yuria, ¿sabes? Pero creo que sería un gran problema si Airi o Rui lo malinterpretan.
- Por favor, déjame llamarte Ichinose.
- Pff, de acuerdo».
Si tan solo con el “incidente de Ryota” que causó Miyama el otro día, Kuroki ya me estuvo investigando un montón, era inevitable que las cosas se pusieran aún peor si me escuchaban llamándola Yuria.
- La próxima semana estaremos ocupados con los preparativos del festival cultural, pero vuelve a salir conmigo, Ryota.
Yuria dijo eso mostrando una tierna sonrisa. A diferencia de cómo era antes, siento que a través de esta cita ha comenzado a mostrar una expresión mucho más suave y amigable.
De esta manera, el telón de la primera cita de mi vida se cerró.
Subimos juntos al tren, pero como Yuria se bajaba una estación antes que yo, nos despedimos dentro del vagón. Una vez que ella se bajó, por fin me quedé solo.
- Uf… Qué nervios…
Pero, hablando francamente, una cita es algo muy divertido. Con el pecho lleno de una gran sensación de satisfacción por el día de hoy, me bajé en la siguiente estación. …O al menos, eso intentaba.
Cuando el tren se detuvo en la estación donde debía bajarme, en una banca del andén se encontraba la silueta de una hermosa chica de largas pestañas leyendo un libro de bolsillo.
En el momento en que el tren llegó, una fuerte ráfaga de viento sopló a lo largo del andén de la estación. Su hermoso y sedoso cabello negro ondeó con fuerza por el viento, y las páginas del libro que sostenía en sus manos pasaron rápidamente haciendo un sonido de parapara.
Ella tenía la mirada baja, concentrada en el libro que sostenía, pero poco a poco levantó la vista para mirar en dirección a las puertas del tren de donde yo acababa de salir.
Como era de esperarse, la belleza tradicional que estaba sentada allí era Rui Kuroki. Llevaba puesta la chaqueta deportiva del club de atletismo con unos pantalones cortos. Quien se encontraba allí, aparentemente de regreso de sus entrenamientos del club de atletismo, era Kuroki, justo en la banca que quedaba frente al vagón del que yo me había bajado.
Al descubrirme, cerró su libro y se puso de pie lentamente.
- «Qué coincidencia, ¿no? ¿Ryota-kun?
Detrás de mí se escuchó un sonido de psshhh cuando las puertas del tren se cerraron.
¡¿Por qué…? ¡¿Por qué está Kuroki aquí?!
- ¿Por qué vas tan arreglado? Me pregunto si Ryota-kun estaba en una cita con alguien…
- ¡…¡Para nada! ¡No estaba en ninguna cita!
- ¿De verdad? Pero… me da la ligera impresión de que hueles a chica…
- ¡¿M-Ma, Maid Cafe?!
- ¡¿Un Maid Cafe?!
- ¡O-Oye, los otakus somos criaturas que van a los Maid Cafes los domingos! ¡Normalmente no tenemos chicas que nos presten atención, así que somos tristes seres vivos que mendigan los servicios de las maids! ¡¿Ya te quedó claro?!
Traté desesperadamente de denigrarme a mí mismo con la intención de que Kuroki perdiera cualquier interés en mí. Si me muestro como un otaku patético a este nivel, incluso la mismísima Kuroki debería…
- Vaya… pobrecito, Ryota-kun.
- ¡¿Eh…?! ¡¿A-Acaso es así?! ¡Si piensas eso, entonces ya no te metas con este otaku asqueroso…!
- Fufu. En ese caso, ¿por qué no tienes una c-i-t-a conmigo después de esto?
- ¡¿C-cita…?!
Kuroki me propuso tener una cita bajo la apariencia de consolarme por haber ido solo a un Maid Cafe. Cambió la atmósfera por completo a una especie de “Como me das lástima porque nadie te hace caso, no me queda de otra más que salir contigo” y, al contrario, terminó invitándome a una cita.
¿No será que Kuroki planeo todo esto…?
- Ya puedes relajarte, Ryota-kun. No tienes por qué ponerte tan a la defensiva, ¿sabes? Aunque lo llame “cita”, ya es casi el atardecer, y solo caminaremos juntos desde la parte delantera de la estación.
- ¡¿K-Kuroki…?! ¿Por qué llegas a tales extremos por mí?
- ¡¿Hasta ese punto?!
- ¡Oye, que yo soy solo un otaku marginado que está en lo más bajo de la escala social de la clase! No importa que digas que eres una perfeccionista, ¡¿no crees que te estás pasando de la raya?!
- ¿Te hizo feliz?
- ¿Eh? ¿Ah?
- Cuando yo estaba en la banca, ¿te hizo feliz ver que estaba esperándote, Ryota-kun?
Kuroki volvió a sentarse en la banca y esbozó una leve y sutil sonrisa. Como pensaba, puede que Kuroki lo esté haciendo todo calculadamente, sabiendo muy bien lo que busca.
- Por eso mismo, tengamos nuestra cita… Nuestra cita de paseo.
Llegados a este punto, sigo sin ver el panorama completo de las razones por las cuales Kuroki está tan obsesionada conmigo… Pero sea cual sea el motivo, cuando una chica te invita a salir de esta manera, no soy un ser tan frío como para ser capaz de decirle: «Bueno, nos vemos, adiós».
O más bien, cuando te insisten a este nivel, es imposible negarse, por así decirlo…
- Entendido. No sé si esto cuente realmente como una cita o no, pero de todos modos el camino de regreso desde la estación es el mismo para ambos, así que…
- Fufu.
- ¿De qué te ríes?
- No es nada en absoluto. Bueno, ¿nos vamos?
.
***
Cruzamos los torniquetes de la estación y comenzamos a caminar a la par por la avenida principal que estaba frente a ella.
Como siempre, su perfil lateral era hermoso, con una nariz respingona y pestañas largas. Al caminar a su lado, no emanaba su habitual aroma a perfume dulce, sino una fragancia sumamente refrescante, parecida a la de un desodorante antitranspirante.
Cuando miro de reojo a Kuroki a mi lado, me doy cuenta de forma casi dolorosa de las razones por las cuales es aclamada como una belleza fuera de este mundo. Aunque tiene detalles que rayan un poco en el perfeccionismo extremo, definitivamente las características de Kuroki son fuera de serie.
Justo cuando nos disponíamos a pasar por el lateral de un gran parque que estaba en la avenida principal, Kuroki divisó a un gato callejero que se adentraba en el parque y, para seguirlo, dirigió sus pasos hacia allá.
- Ah, un gatito.
- ¡O-Oye, Kuroki!
Fui corriendo tras Kuroki, quien perseguía al gato, y entré al parque. Kuroki se puso de cuclillas y, con total naturalidad, chasqueó la lengua haciendo un sonido de “kyu-kyu-ku”para atraer al felino.
Era un gato calicó, gordo y completamente redondo. Por su apariencia, no se le podía llamar “lindo” ni por pura cortesía. Sin embargo, Kuroki manejaba a ese gato regordete a su antojo y lo acariciaba con ternura mientras disfrutaba de su suavidad.
- Kuroki, ¿a ti te gustan los gatos?
Le pregunté eso mientras me ponía de cuclillas al lado de ella, que seguía jugando con el animal.
- Mmh… Si Ryota-kun fuera un gato, creo que me gustarían más los gatos.
- Mmh, ¡pusiste cara de decepción!
- ¡No es cierto! ¡Te lo estás imaginando!
- ¿Tenerle celos a un gato? Qué lindo eres, Ryota-kun. Ah, ¿será que Ryota-kun también quiere que yo le acaricie la pancita?
- ¡Rotundamente no!
Más bien lo que yo quiero es ver tu ombligo…
Pensé para mis adentros, guardándome ese perverso pensamiento mientras le replicaba.
- Fufu. Pero para mí los gatos son… especiales
- ¿Especiales?
- Sí… En el pasado, solía tener uno. Ya se murió, pero…
Vaya… De repente la conversación se puso muy seria… ¿Acaso toqué una fibra sensible por accidente?
- Pero gracias a ese gato… nació otro motivo “especial”. Por eso le estoy agradecida a los gatos, y los amo tanto.
¿Otro motivo “especial”…? Bueno, no lo entiendo muy bien, pero… ha aumentado otro misterio sobre Kuroki.
- Oye, Kuroki. Entiendo que te gusten mucho, pero ya estuvo bueno de gatos, ¿no? ¿Qué tal si ya regresamos a casa?
Como Kuroki se la pasó acariciando la panza del gato todo el tiempo, la animé a ponernos en marcha de regreso.
- Si Ryota-kun dice eso… ¿Será que estás celoso porque solo estoy mimando al gato?
- ¡Te digo que estás equivocada! Hoy han pasado muchas cosas y estamos cansados, o mejor dicho… Tú estás cansada después de tus entrenamientos de atletismo, ¿no?
Cuando traté de razonar con ella, Kuroki finalmente se dignó a levantarse a regañadientes.
- Bueno, adiós, gatito.
Dándole una última caricia al gato con evidente nostalgia, Kuroki finalmente comenzó a caminar. Kuroki… definitivamente es una chica inusual. Por lo general, tiene una imagen de chica refinada, tranquila y ni demasiado alegre ni demasiado sombría, pero cuando está a solas conmigo, muestra una sonrisa muy suave. Puede que solo haya dicho lo del gato para hacerme voltear debido a su lado perfeccionista, pero… ¿cómo estará la situación realmente?
- A-aquello que mencionaste hace un momento sobre la historia del gato… sobre que nació otro motivo “especial”, ¿a qué te referías?
- …¿Eso? ¿Quieres saberlo?
- Ah, sí. Es que me quedé con un poco de curiosidad.
Kuroki había comenzado a hablar con un tono misterioso, pero dejó la historia a medias de forma intencionada. Pensé que si no le preguntaba aquí mismo, esto se quedaría como un misterio para siempre. Kuroki asintió levemente con la cabeza y comenzó a hablar despacio.
- Verás, cuando era una estudiante de primaria, el gato que solía tener se enfermó de gravedad de forma repentina. Así que fuimos a ver a un veterinario muy competente que estaba en la ciudad vecina.
Ah, ya veo. El gato que dijo que ya había muerto era el que tenía en ese entonces.
- Al final, gracias a ese veterinario, el gato se recuperó de inmediato y el asunto de la enfermedad se resolvió. Pero… entonces el problema ocurrió a la vuelta.
- ¿A la vuelta?
- Frente a la estación de la ciudad vecina hay un gran estacionamiento de varios pisos, ¿verdad? Fue ahí, mientras mi madre estaba moviendo el auto, cuando el gato, que ya se había recuperado por completo, se escapó por la ventana del auto.
- ¡O-Oye, oye, eso suena muy mal!
- Sí. Por eso, yo estaba tan desesperada que me puse a buscar al gato junto con mi madre mientras lloraba. Como el estacionamiento tiene autos que van y vienen de arriba a abajo, pensaba que el gato podría terminar siendo atropellado en alguna parte… Pero entonces…
De repente, Kuroki me clavó la mirada fijamente.
¿Q-Qué pasa tan de repente…?
- Un niño apareció frente a mí y a mi madre.
- ¿Un… niño?
- Ese niño llevaba al gato que se me había escapado subido en su hombro, y mientras se comía un barquillo de oblea que sostenía con la mano derecha, traía una bolsa azul en la mano izquierda.
- Vaya, ¡ese tipo sí que era extrañamente habilidoso!
- Fufu, ¿verdad? Pero a mí me pareció súper genial
- ¡No, para nada, eso no tiene nada de genial…!
- ¡Sí que lo era!
Kuroki soltó una pequeña risa ahogada mientras se llevaba la mano a la boca.
- Parece que ese niño había venido hasta la ciudad vecina por un mandado de su madre… En cuanto me devolvió al gato, se marchó de inmediato. No me llegó a decir su nombre, pero ese lado suyo de no hablar demasiado sobre sí mismo. Era genial y maduro.
Siento que el punto de vista de Kuroki está un poco distorsionada, pero…
- ¿Te parece que eso es genial? Mi otro motivo “especial” de hecho se refiere a ese niño. ¿Qué tal? ¿Con esto te ha quedado más claro?
- Ah, sí. Gracias por contármelo.
- …¿Solo eso?
- ¿Eh? Etto, sí.
Mientras caminábamos hablando, la mansión de la familia Kuroki apareció ante nuestra vista.
- …Ryota-kun, si me dejas ir, puede que te arrepientas, ¿sabes?
- ¿A qué te refieres con eso?
- Gracias por acompañarme a casa. Nuestra cita de paseo fue muy divertida, pudimos hablar de muchas cosas.
Kuroki abrió la puerta que conectaba con la mansión y entró.
- Después te enviaré fotos de lo de hoy, ¡así que espéralas! ❤️
Kuroki, quien dijo esto mientras se daba la vuelta guiñando un ojo con una pose al puro estilo Shaft, regresó al interior de la mansión.
Yo, que soy incapaz de decir “no las necesito” en una situación así, después de todo tal vez sea simplemente un pervertido… Bueno, a estas alturas ya da igual.
