Yo, un otaku solitario, terminé rodeado de chicas clase S tras un cambio de puestos, y así comenzó nuestra relación secreta.

Capítulo 3

Capítulo 3: ¿Quién es realmente Rui Kuroki?

Ploc, ploc, ploc, ploc…

Me desperté con el débil sonido de la lluvia golpeando la ventana de mi habitación. El cielo lluvioso de hoy estaba turbio, cubierto de nubes grises que apenas dejaban sentir que ya era de mañana.

 

– Rayos… ¿Apenas son las seis y media?

 

Ayer descubrí el secreto de que Ichinose era una otaku en secreto, pero desde anoche me tuvo acompañándola en sus charlas; estuvimos hablando de anime hasta altas horas de la madrugada. Normalmente es apática, pero cuando se trata de hablar de anime, se vuelve muy habladora.

 

– Todavía tengo sueño, tal vez debería dormir un poco más…

– ¡Oye, Ryota! ¡Levántate ya! ¡Tu hermana se comió todo tu desayuno!

– ¿¡Me lo dices cuando ya lo hizo!? 

 

Y efectivamente, cuando bajé, mi desayuno ya no estaba. 

 

***

 

Bajo el cielo lluvioso, caminé hacia la escuela sosteniendo mi paraguas. Parece que hoy comenzó la temporada de lluvias, así que probablemente habrá más días en los que necesite llevar mi paraguas. 

 

Puse mi paraguas en el paragüero  de la entrada. Como el mango de mi paraguas tengo pegado un pequeño sticker decorativo de un personaje de anime, dudo mucho que alguien se lo robe.

 

– Ah, buenos días, Izumiya-kun.

 

Mientras me cambiaba los zapatos frente a los casilleros, Rui Kuroki, que venía detrás de mí, me saludó. Su cabello negro azabache lacio, su rostro pequeño y refinado, y esa postura llena de elegancia… Como siempre, su aura de “superhumana perfecta” sin un solo punto débil es increíble.

 

– B-Buenos días.

Le devolví el saludo de forma cortante.

 

– Hoy está lloviendo bastante, ¿verdad?

– A-ah, sí.

 

Tener esta charla cotidiana solo porque ahora nos sentamos cerca… La sensación de que ha acortado la distancia de golpe es muy fuerte. ¿Kuroki era de las que hablaban tanto?

 

– ¡Ah, Rui-chan, buenos días!  

– Buenos días, Rui.

 

Detrás de nosotros, llegaron las otras dos integrantes del trío de bellezas de la clase. 

 

– Buenos días a las dos, ¿Qué pasa, Yuria? ¿Te sentías sola y por eso viniste con Airi? 

– No es eso. A Airi se le rompió el paraguas o algo así, y no tuve más remedio que – compañarla con el mío.

– ¡Ay, Yuria! Con lo mucho que me rogaste diciendo que querías venir conmigo…

– No digas mentiras raras.

 

Ichinose le daba toquecitos en la mejilla a Miyama mientras me lanzaba una mirada fugaz. 

 

Es cierto, tengo que asegurarme de que no se descubra lo de ayer.

 

– ¿Pasa algo, Yuria?

– No, nada… me voy primero.

 

Incluso ante la pregunta de Kuroki, Ichinose respondió con cara de póker y se fue directo al salón.

 

– … Ya veo.

– ¿Rui-chan? ¿Qué es lo que “ya ves”?

– No es nada. Vámonos nosotras también, Airi. 

 

Mientras le decía eso a Miyama, Kuroki me lanzó una breve mirada y dejó escapar una pequeña sonrisa.

¿Q-Qué fue eso de recién?

 

Después de eso, Kuroki solo me habló por la mañana; durante los descansos o los cambios de aula, no volvió a dirigirme la palabra en absoluto. Sin embargo, eso hacía que la situación se sintiera aún más inquietante. 

 

Sería malo si se hubiera dado cuenta del cambio en mi relación con sus dos amigas. Por supuesto, lo que pasó con Miyama e Ichinose ocurrió apenas ayer y anteayer, así que es prácticamente imposible que se haya enterado. Pero el IQ de Rui Kuroki trasciende por mucho al de una persona normal; incluso he oído la leyenda de que fue capaz de predecir todas las preguntas de un examen leyendo el pensamiento de los profesores.

 

Además, en la secundaria, dominó todas las pruebas en las que participó en las Olimpiadas Junior de atletismo, y en el simulacro de examen para la Universidad de Tokio que tomó en primer año de preparatoria, obtuvo un rango A para la Facultad de Medicina. Es una Yamato Nadeshiko súper genio. Por eso, las únicas que pueden acercarse y hablarle de igual a igual son esas dos, que poseen algo que ella no tiene.

 

Miyama posee unos pechos a un nivel casi universitario con los que Kuroki no puede hacer nada, e Ichinose tiene esa moda de chica moderna de la que Kuroki carece, y sus seductores muslos son un arma que supera a los de ella. Precisamente porque Miyama e Ichinose poseen esas personalidades y atributos tan arrolladores, pueden hablar con total confianza con la gran Rui Kuroki; simplemente, ellas tres se llevan muy bien.

 

Por eso mismo, si Kuroki llega a descubrir que un otaku solitario como yo sabe los secretos de sus amigas, sin duda me interrogaría para proteger a sus dos queridas amigas. Si ese saludo de la mañana fue un intento de indagar… Tengo un mal presentimiento. 

 

Por otra parte, también existe la teoría de que o bien Ichinose o bien Miyama le consultaron por la situación entre nosotros. Debido a eso, cabría la posibilidad de que Kuroki me tenga marcado… aunque, de ser así, sus propios secretos quedarían expuestos, y para empezar, no quiero pensar que ellas dos harían algo parecido. 

 

– ¡Oye, Ryota!

 

Mientras estaba sumido en mis pensamientos en mi asiento tras terminar la cuarta hora, oí una voz que me llamaba en susurros desde el asiento de adelante. Era Miyama, que desde su sitio me hacía señas con la mano medio girada hacia mi. Como ya había empezado la hora del almuerzo, ni Ichinose ni Kuroki, que se sientan a mis lados, estaban allí.

 

– Mira pronto LINE. Reúnete ahí.

 

Miyama se levantó y se fue a algún lado sin esperar a que yo sacará mi teléfono. 

 

¿Q-Qué está pasando?

 

[Miyama: ¿Comemos en el aula vacía del tercer piso? Yuria está en el comité del festival cultural y Rui-chan tiene una reunión de su club, ¡así que Airi está libre]

 

Además, me envió un sticker de un pulpo enfadado botando humo. Otra invitación para almorzar. Pero el hecho de que esta vez haya elegido un lugar donde no hay mucha gente significa que, sorprendentemente, está siendo considerada conmigo. Sin embargo, un aula vacía significa que estaremos completamente a solas, ¿verdad? 

 

¿No será que Miyama se ha enamorado de mí “atractivo oculto”? No, eso es imposible. Ni un milímetro. Al pensarlo con la frialdad de un sabio, mi atractivo oculto es inexistente.

 

Almorzar a solas con Miyama… ah, si ocurriera algún desarrollo erótico me gustaría tocarle su pecho… Mientras pensaba en esas cosas tan mundanas, compré unos onigiris en la tienda de la escuela. No, no ahora mismo, más que un desarrollo erótico, lo que me preocupa es Kuroki. 

 

El problema de ayer con Ichinose también se resolvió de alguna manera después de consultarlo con Miyama. Quizás debería intentar consultarle a ella también esta vez. 

 

***

 

El tercer piso es un área donde se concentran los laboratorios de ciencias y las aulas de economía doméstica, por lo que casi no hay tránsito de personas a menos que haya clases de esas materias. 

Qué raro, juraría que esta aula vacía siempre suele estar cerrada con llave… 

 

Mientras albergaba esa duda, puse la mano sobre la puerta corrediza del aula y se abrió con facilidad. Dentro de la habitación solo había unas seis mesas y sillas en la parte delantera; el resto estaba vacío.

 

– Ryota, tardaste mucho~

 

Cuando entré, Miyama ya estaba allí sola almorzando.

 

– L- lo siento.

 

Me disculpé mientras colocaba mis onigiris en el asiento de al lado de Miyama.

 

– ¿Tu almuerzo vuelve a ser solo eso, Ryota?

 

Miyama me preguntó con tono preocupado, probablemente porque, al igual que ayer, solo comía onigiris.

 

– B-bueno, sí.

 

En parte es simplemente porque ando corto de dinero, pero también porque como poco. Por otro lado, Miyama estaba devorando con ganas una versión para llevar del katsu-curry que también había comido ayer.

 

¿Pero qué tanto le gusta el katsu-curry?

 

 -Ayer fuiste de verdad hasta el arcade, ¿no?

– B-bueno, después de que te tomaste la molestía de decírmelo, tenía que ir.

– Aun así, si de verdad te hubiera parecido un fastidio, lo normal habría sido pasar del tema, ¿no? 

– ¿Ah, sí… es así?

– Definitivamente eres muy serio, Ryota.

 

Miyama dijo eso mientras se llenaba la boca de katsu-curry. Es una línea delgada en la que no sé si me está halagando o se está burlando de mí.

 

– Oye, Ryota… ¿te gusta Yuria?

– ¡N-no, no es eso!

– ¿Ah, no? Como siempre la estás mirando de reojo, pensé que te gustaba.

 

¿¡Es en serio!? ¿¡Acaso todo el mundo sabe que le miró los muslos a Ichinose!?

 

De ahora en adelante, tendré que asegurarme de mirar el pecho y los muslos de ambas con moderación… 

 

– Ya veo… Como estaba convencida de que te gustaba Yuria, por eso decidí ayudarte.

– ¿C-colaborar?

– Si. En realidad, ayer Airi pensaba ir al arcade del pueblo vecino para comprobarlo ella misma. Pero después de oir lo que pasó contigo y Yuria, te cedí ese trabajo a ti. ¡Pensé que Airi podría convertirse en el cupido del amor!

 

¿Qué cupido ni qué demonios? Ya es suficiente con que tengas pajaritos en la cabeza. 

 

Si Miyama hubiera ido allí en mi lugar, el trio de bellezas habría estado en peligro de separarse.

 

– Cambiando de tema, ¿de quién obtuviste información de que Ichinose iba a ir a ese arcade?

– De una amiga que está en otra clase. Ella vive en el pueblo vecino y, al parecer, vio a Yuria entrando al arcade en la estación. Otra amiga me dio la misma información, así que me picó la curiosidad.

– Vaya… tienes muchísimos amigos. Realmente tienes muchos contactos, Miyama.

NT:  En jápones usa la frase “Kao ga hiroi” que significa tener una cara muy ancha y también tener un circulo cercano social bastante amplio o muchos contactos.

– ¿¡Eh!? ¡Si tengo la cara pequeña! ¡Y uso muchísimo el rodillo facial, mira, mira!

Miyama empezó a presumir desesperadamente de su rostro pequeño frente a mí. No me refería a eso, pero bueno…

– Pero al final Yuria no estaba allí, ¿verdad? ¿Habrá sido una confusión de mi amiga?

– Q-quién sabe…

– Si le preguntara directamente a Yuria si va al arcade, no me respondería, ¿cierto?

– Eso no lo sé, pero…

 

Dudo mucho que pueda responder. Jamás lo dirá, aunque amenazaran con cortarle la lengua si no decía la verdad, dudo que Ichinose diga que “va allí para conseguir figuritas de chicas de anime con pechos gigantescos” 

 

– Por cierto, Ryota… esta mañana, antes de que llegáramos Yuria y yo, ¿no estabas hablando con Rui-chan?

– ¿Eh…?

– A Airi le da curiosidad eso. ¿De qué estabas hablando con Rui-chan?

 

¿Acaso Miyama me volvió a invitar solo para sacarme información sobre eso? Y esta vez no fue en el comedor escolar, sino en un aula vacía donde podemos hablar a solas…

 

Para Miyama, yo soy la única persona que conoce su secreto. No es extraño que le preocupe verme hablando con su amiga. ¿Significa que Miyama todavía no confía en mí…? Es algo que ya me imaginaba, pero aun así… 

 

– No soy tan hablador como para ir por ahí contando los secretos de los demás, ¿sabes? ¿Es por eso que sospechas de mí?

– ¿Eh? ¿A qué viene eso? ¿Por qué sacas ese tema de repente?

 

Miyama puso una expresión de tonta, con la boca abierta, mientras lamía su cuchara.

 

– N-no, es que… pensé que me estabas tanteando por si acaso había hablado de tu secreto.

– Ha… ¡Ryota, no entiendes a Airi para nada! ¡Airi no piensa en cosas tan complicadas! ¡Si sospechara de Ryota por lo del secreto, te lo preguntaría directamente! –  exclamó Miyama.

– ¿A-ah, sí?

– ¡Al contrario! Lo que Airi quiere saber no es sobre Ryota, sino por qué Rui-chan, estaba tan de buen humor.

¿D-de buen humor? ¿A qué se refiere?

 

Intenté recordar la escena de esta mañana mientras hablaba con Kuroki, pero no me pareció que estuviera especialmente feliz…

 

– Mira, Rui-chan siempre pone una cara súper seria cuando habla con los chicos, ¿sabes?

– ¿Cara súper seria? 

– Cómo decirlo… es como si sus ojos le dijeran a la otra persona: “No me interesa lo que digas”, ¿entiendes?

– ¿Te refieres a que odia a los chicos, como Ichinose?

– Mmm, no es que odie a los chicos como Yuria, sino que… ¿Los mira como seres inferiores?

 

¿Mirar a los hombres como seres inferiores…?

 

– Y sin embargo, cuando Rui-chan hablaba con Ryota, parecía que se estaba divirtiendo…

– ¿D-de verdad…?

– Ya lo pensé el día que cambiamos de asientos; cuando Rui-chan nos presentó a Ryota, también estaba de muy buen humor.

 

Ahora que lo dice, es cierto que Kuroki se veía muy animada cuando les explicaba a las otras dos que veníamos de la misma secundaria.

 

– ¡Ya sé! ¡Seguro que le gustas a Rui-chan, Ryota!

 

¿Pero qué está diciendo esta chica con el cerebro lleno de flores y de pechos gigantescos?

 

– ¡Por eso su expresión era más suave solo cuando hablaba contigo! ¡Seguro es eso!

– Eres demasiado simplista… Kuroki y yo no tuvimos ni el más mínimo contacto hasta el día de cambio de puestos, ¿sabes? 

– ¡Pero fueron a la misma secundaria, ¿no?! ¡Seguro que Rui-chan se enamoró de ti en algún momento de la secundaria! ¡Kyaa!

 

Rayos. Esta chica pechugona se está emocionando demasiado mientras se sujeta las mejillas.

 

– ¡Ah! ¡A Airi se le acaba de ocurrir una idea genial~!

 

Tengo un muy mal presentimiento…

 

– ¡Bueno, Ryota, Airi se regresa al salón! ¡Devuelve la llave a la sala de profesores por mí~!

 

Tras terminar su almuerzo, Miyama salió corriendo de inmediato hacia algún lago, haciendo que su pecho se sacudiera de arriba a  abajo. 

 

Miyama dijo algo sobre que se le había ocurrido una “idea genial”, pero ¿qué será esa idea?

 

Ella es mucho más cabeza “hueca” de lo que pensaba; solo espero que no traiga una bomba entre manos como ocurrió con Ichinose.

 

Sea como sea, que esa Rui Kuroki pueda estar enamorada de mí es algo tan imposible como que el cielo y la tierra se inviertan. Sin embargo, que su actitud sea diferente solo conmigo es… ciertamente, un punto que me intriga. ¿Será porque vinimos de la misma secundaria? Mmm, no lo sé.

 

Esta preparatoria pública Natsuhama Chuo a la que asisto está un poco alejada de mi antigua escuela secundaria, por lo que los únicos que venimos de allí somos Kuroki, yo, y Tanaka, un amigo otaku que está en la clase de al lado. Además, esta preparatoria es una de las mejores escuelas públicas de la prefectura; muchos compañeros de mi secundaria intentaron entrar, pero la mayoría reprobó el examen de ingreso. 

 

Dejando de lado la duda de cómo alguien con “el cerebro lleno de aire” como Miyama logró aprobar en una escuela de este nivel, estoy seguro de que Kuroki me trata diferente solo porque es raro encontrar a alguien de la misma secundaria. Por eso, lo que Miyama está imaginando es absolutamente imposible.

 

– Je… que no subestimen mi experiencia como solitario. Yo no soy de esos marginados que se hacen ilusiones a la primera.

Cerré el aula vacía con llave y me dirigí directamente a la sala de profesores.

 

***

 

Ese día logré pasar toda la tarde sin mirar ni una sola vez los muslos de Ichinose. Tras recibir las tediosas clases con relativa seriedad, finalmente llegó el final de la jornada escolar.

 

Bien, ¿qué haré hoy después de clase?

 

Entré que antes de ayer compré Opa-sui  y ayer fui al arcade del pueblo vecino, últimamente he tenido tardes bastantes ajetreadas…

 

Como hoy está lloviendo, creo que me iré directo a casa. Además, no tengo dinero. 

 

Terminé de preparar mis cosas y, con el bolso en mano, me dirigí a la salida principal. Al final, seguí sin entender el significado de la “idea genial” de Miyama… ¿Qué habrá sido?

 

– Ah, por fin llegas.

 

Cuando llegué a la salida, allí estaba Kuroki… Espera, ¿Por qué está ella aquí?

 

Al mirar con atención lo que Kuroki tenía en la mano, vi que el mango del paraguas tenía envuelta cinta decorativa de un personaje de anime.

 

– Eso… es m-mío…¿Kuroki?

 

No entiendo la razón. Sin embargo, no había duda: Rui Kuroki me estaba esperando mientras sostenía mi paraguas de color azul marino. ¿Por qué estaba ella allí de pie con mi paraguas? Sin poder asimilar la situación, por el momento terminé de ponerme mis zapatos de cuero.

 

Cálmate, esto debe ser algún error. Seguro que Kuroki me ha confundido con alguien más…

 

– Izumiya-kun, te estaba esperando, ¿sabes? 

 

Bien. Al parecer no es una confusión de persona. Ya me lo imaginaba desde el momento en que la vi con mi paraguas.

 

– Verás, Airi me dijo que no tenía tiempo antes de su cita con su novio y que quería que le prestara un paraguas, así que le presté el mío.

 

SIn que yo le hubiera preguntado nada aún, Kuroki murmuró la razón como si hablara consigo misma.

 

Así que todo fue obra de esa pechugona… Es imperdonable esa chica… que por lo menos me deje tocarlos. 

 

– Pero Airi me dijo: “Si le prestas tu paraguas a Airi, entonces tú no podrás volver a casa, Rui-chan”, así que Airi le pidió el favor a Izumiya-kun, ¿verdad? YA que vienen de la misma secundaria y su camino a casa es casi el mismo”

 

¡No tengo las más remota idea de haber aceptado tal favor!

 

– Siento haberte involucrarte, Izumiya-kun.

 

Esto es más que “involucrarse”. Como Miyama está convencida de que yo le gusto a Kuroki, parece que creó deliberadamente este absurdo evento romántico de “volver a casa bajo el mismo paraguas”.

 

Bueno, aceptando por un momento que es culpa de Miyama, lo entiendo… pero, incluso escuchando esa historia, hay algo que no me cuadra. 

 

– Ay, esta Airi es una chica problemática. Es tan apasionada con su novio… que hasta me darían ganas de ver aunque fuera una foto de él. 

 

Para empezar, ¿Por qué Kuroki sabía… que ese paraguas era el mío…?

 

– Oye, ¿nos vamos ya?

– …A-ah, sí.

 

No es un ambiente en el que pueda negarme. Si la rechazara aquí… terminaría teniendo una relación hostil con Kuroki. Por mucho que ella me intimide, quiero evitar una situación incómoda con alguien con quien compartiré clase por más de medio año y que esta sentada justo a mi derecha.

 

Además, si fuera Kuroki, debería poder pedirle a cualquier otra amiga que le compartiera su paraguas… Y sin embargo, me lo pide a mí.

 

No entiendo por qué insiste tanto.

 

La casa de Kuroki es una construcción estilo japonés bastante grande que queda cerca de la mía. Ciertamente, el razonamiento de Miyama de que si vuelvo con ella bajo el paragua es extrañamente correcto… Pero, incluso si es así, lo normal sería que no quisiera volver con un solitario como yo, ¿verdad? 

 

– Oye, ¿puedo abrir el paraguas? 

Antes de salir de la entrada, Kuroki intentó abrir mi paraguas.

 

– Este paraguas lo usas desde la secundaria, ¿verdad¡

– Eh… s-si.

– Fufufu… lo sabía.

 

¿¡¡¡Pero por qué rayos sabe eso!!!? 

 

– Vaya… este paraguas es bastante grande.

– E-el paraguas… lo sostendré yo.

– Mmm, qué amable eres. 

 

Le quité a Kuroki el paraguas que acababa de abrir y la invité a entrar bajo él.

 

– Con permiso…

– … 

 

Me quedé sin palabras debido a los nervios. Hasta antes del cambio de puestos nunca habíamos hablado, ¿por qué la distancia entre nosotros se había acortado tan de repente? 

 

– Oye, Izumiya-kun. 

 

Apenas empezamos a caminar, Kuroki, que iba a mi izquierda, me llamó mientras me miraba de reojo hacia arriba. 

 

– Últimamente… ¿Te has hecho novio de alguien, ¿verdad?

 

Me quedé atónito. Era una pregunta tan repentina que mis pies se detuvieron en seco. 

 

– ¿Acaso tu novia es… Yuria o Airi?

– ¡N-no, no, no! ¿¡Cómo podría alguien como yo, un solitario en lo más bajo de la jerarquía de la clase, salir con bellezas como Miyama o Ichinose!? 

– Nerviosismo evidente, negación acelerada a pesar de ser alguien de pocas palabras, y la mano con la que sujetas el paraguas te tiembla demasiado… la única conclusión es: Mentira absoluta.

 

Qué capacidad de observación tan innecesariamente aguada. ¿Qué es esta tipa, una detective?

 

– Oye, ¿por qué me mientes? Somos de la misma secundaria, ¿verdad? ¿no es cierto?

 

Kuroki acercó su rostro al mío de golpe.

 

¡El hecho de ser de la misma secundaria es solo eso,  nada más y nada menos!

 

Debido a la lluvia, no podía alejarme de ella. Soporté la situación como pude mientras sentía cómo mi rostro se calentaba por la vergüenza. 

 

– ¡No es mentira! ¡Yo no estoy saliendo con nadie!

– Entonces, ¿cuál es la razón por la que te llevas tan bien con Airi?

– Ayer estuviste almorzando con Airi en el comedor de la escuela, ¿verdad?

 

Me lo contó una amiga del club de atletismo, ¿Por qué se hicieron amigos de tan de repente?

 

¿Acaso el hecho de que almorcé con Miyama ya es de conocimiento público?

 

– Oye, responde.

 

¿Será que a Kuroki le preocupa eso…? 

 

Supongo que es normal preocuparse si ves a tu mejor amiga llevándose bien con el solitario de la clase.

 

– Eso fue… solo le estaba dando las gracias a Miyama. Antes de ayer nos encontramos por casualidad en cierta tienda y ella me cedió algo que yo quería.

 

No estoy mintiendo. Nos encontramos y me cedió lo que que yo quería.

 

– ¿Es verdad? ¿No hay nada entre tú y Airi?

– Por supuesto que no. Para empezar, una chica tan hermosa como Miyama jamás se enamoraría de un solitario como yo.

– … Fufufu, ya veo. ¡Qué alivio!

 

Kuroki dejó escapar un suspiro de alivio. Seguramente se siente muy tranquila al saber que su mejor amiga, Miyama, no está saliendo con un bicho raro como yo. Esa expresión de alivio en su rostro era tan hermosa que, si se pintara, ganaría un premio.

 

Es una belleza abrumadora… Realmente parece un ser de otra dimensión; cuesta creer que está caminando a mi lado. Kuroki no tiene pechos ni muslos prominentes, pero su rostro es más bello y refinado que el de cualquier chica que haya conocido; tiene un encanto que te absorbe cuanto más la miras.

 

– Me da un poco de vergüenza decir esto, pero… verás, soy perfeccionista desde que era pequeña.

 

Kuroki empezó a hablar de sí misma de repente, ahora que parecía más calmada.

 

– Tengo una personalidad en la que no me quedo satisfecha a menos que todo sea perfecto: los estudios, los deportes y la reputación que tengo ante mis padres, profesores y los que me rodean. 

 

Ah, o sea que si tu mejor amiga saliera con un tipo como yo, ¿tú también dejarías de ser perfecta? 

 

Entonces quédate tranquila, Kuroki. No tengo ese tipo de relación ni con Ichinose ni con Miy….

 

– Por eso, me alivia tanto saber que Izumiya-kun no se ha convertido en propiedad de Airi.

 

La lluvia se intensificó.

Frente a la puerta de la escuela, donde no había nadie más, Kuroki y yo nos detuvimos bajo el mismo paraguas y nos quedamos mirándonos el uno al otro. 

 

– Oye, ¿qué quieres decir con eso…?

 

Cuando le pregunté, Kuroki sonrió.

 

– Verás, de todos los chicos de nuestra generación en la secundaria, el único que no se me declaró fuiste tú, Izumiya-kun.

 

¿Solo… yo…?

 

¿Eso significa que todos los demás chicos de mi generación se le había declarado a Kuroki al menos una vez? No entendía por qué me decía eso. Pero era como si estuviera insinuando que, por el simple hecho de que yo no me le declaré, su historial no era “perfecto”.

 

Para empezar, ¿será verdad lo que dice? Pensar que absolutamente todos los chicos excepto yo, se le declararon a Kuroki en la secundaria es algo increíble. No es realista. Sin embargo, lo extraño es que, viviendo de Rui Kuroki, es difícil creer que sea mentira. 

 

– Ah, ¿Por si acaso lo estás dudando?

– N-no es eso…

– Te lo digo en serio, ¿sabes? Todos nuestros compañeros de secundaria se me declararon al menos una vez. El único que no lo hizo fue Izumiya-kun. 

 

Al decir eso, Kuroki levantó la comisura de sus labios con picardía. Era una sonrisa tan cálida como un sol que no encajaba en este dia lluvioso.

 

– P-preguntaré una cosa, ¿qué pasó con los que ya tenían novias?

– Eso es simplemente porque los rechacé, eligieron a otras chicas, ¿no? Fufufu… Todo el mundo quería comer carne de lujo, pero se terminaron conformando con carne de baja calidad. El amor es cruel, ¿verdad?

 

¡Lo cruel es tu forma de expresarte…!

 

Contuve mis ganas de soltar esas palabras.

 

– Pero Izumiya-kun fue diferente, ¿verdad? En tu caso, para empezar, ni siquiera te interesó la carne. Por así decirlo, eres un animal herbívoro… Eso es lo que te diferenciaba de los otros animales carnívoros. 

 

¿Qué soy un herbívoro…? 

 

Dudo que exista un animal carnívoro más voraz que yo por pechugas y muslos… 

 

– Oye, Izumiya-kun, en el fondo a ti también te gusto, ¿verdad? Seguro que solo no hiciste nada porque te daba demasiada vergüenza declararte, ¿cierto? 

– … L-lo siento, pero yo no siento eso…

– En realidad te gusto, ¿cierto? ¿Eh?

 

Kuroki me presionaba con su mejor sonrisa.

 

Esta tipa… en nombre de su perfeccionismo, está intentando forzar mis sentimientos para que se muevan a su favor.

 

Debo admitir que el rostro de Kuroki es endiabladamente hermoso. Y mi impresión honesta es que, desde hace un rato, su preciada melena azabache desprende un aroma agradable que mi corazón no deja de sentir. 

 

– Oye, dime que me quieres.

– Ya te dije que yo…

Intenté retroceder ante su repentino acercamiento, pero debido a la lluvia, no tenía a donde escapar…

 

– Fufufu… ¿te acabas de dar cuenta ahora?

– ¿No me digas que tú…?

 

Mientras estemos bajo el mismo paraguas, si uno de los dos se detiene, el otro no puede moverse. Es decir, ahora mismo es lo mismo que ser un prisionero.

 

– Bien, ¡A partir de ahora comenzaremos un pequeño juego!

 

Kuroki soltó esas palabras mientras ponía la cara más satisfactoria que le había visto en todo el día.

 

– Las reglas son fáciles. No me moveré de este lugar hasta que Izumiya-kun diga “me gustas”. Si de verdad no quieres decirlo, no me importa que nos quedemos aquí hasta el amanecer, ¿sabes? 

– ¡N-no digas tonterías! ¡Y-yo me voy a casa! 

– La lluvia se está volviendo fuerte… Dejar a una chica bajo una lluvia tan intensa… Izumiya-kun, qué cruel eres.

 

¡E-Esta tipa…! ¿¡Tanto quiere obligarme a declararme…!? 

 

– ¿Qué vas a hacer Izumiya-kun? ¿Vas a dejarme aquí frente a la puerta de la escuela, o vas a conseguir tu libertad luego de confesarte?

 

¿Qué voy a hacer? 

 

Por mucho que KUroki sea una chica hermosa, declararse bajo esta situación está mal.

 

– Ya deja de burlarte de mí. No te voy a decir que me gustas, y a tí tampoco te haría feliz escuchar una confesión forzada, ¿verdad?

 

En mi desesperación, le solté ese argumento cargado de lógica… pero…

 

– … ¿Y si te dijera que sí me haría feliz? 

– ¿¡Eh!? ¡E-eso es imposible…!

– Es la verdad. Porque yo, desde aquel día, siempre…

 

Fue en ese momento.

 

Desde atrás, una mano hermosa con uñas pintadas de azul claro se extendió hacia el hombro de Kuroki.

 

– Oye, ¿Rui? Por fin te encuentro.

 

Al darme la vuelta, allí estaban esos muslos carnosos que me hacia tan feliz.

 

¡Esos muslos son… los de ichinose!

 

Aunque me propuse no mirarlos durante las clases de hoy, esos muslos están grabados en mi mente más de lo que quisiera.

 

– ¿Por qué está volviendo juntos Rui e Izumiya? Rui prometió volver conmigo. Si vas a intentar ligar, hazlo con otro tipo.

– ¿I-Ichinose y Kuroki habían prometido volver juntas…?

– Como Airi se llevó el paraguas de Rui para ir a la cita con su novio o lo que sea, Rui prometió volver a casa conmigo… 

– ¿Por qué estás bajo el paraguas de Izumiya? Te dije que me esperaras un poco porque tenía trabajo del comité del festival cultural… ¿Por qué estás con él?

 

Esto es extraño. Antes de salir de la entrada, Kuroki me había dicho claramente que: “Miyama me dijo que volviera contigo”

 

– Vamos, Rui. Vámonos ya.

 

Ichinose acogió a Kuroki que estaba bajo mi paraguas, dentro del suyo y empezaron a caminar.

 

Gracias a Ichinose, mi “duelo” con Kuroki quedó en nada… Sinceramente, debería agradecérselo. 

 

Justo cuando pensaba eso y empezaba a caminar, mi teléfono que se encontraba en mi bolsillo vibró. Parecía una notificación de LINE.

 

[Ichinose: Fui fría contigo porque estaba delante de Rui. Lo siento, Izumiya.]

 

Ya veo, por eso se sentía tan cortante. Ichinose también la tiene difícil estando entre la espalda y la pared. Justo cuando iba a guardar mi teléfono, llegó otra notificación: “Has recibido un mensaje de un usuario que no tienes en tu lista de amigos”

 

– ¿Un mensaje de un desconocido…?

 

El nombre de la cuenta que saltó ante mis ojos fue “Kuroki”.

 

[Kuroki: Fufufu, como ya nos llevamos bien, te añadí como amigo❤️. Lo de hace un rato, mantenlo en secreto para los demás, ¿si? Si se llega a filtrar, no sé qué podría pasar.]

 

[Kuroki: Además, quédate tranquilo y espera, porque te aseguro que yo misma haré que caigas rendido por mí. Espéralo con ansias, ¿vale?]

 

Me llegaron dos mensajes seguidos tan terroríficos como si estuviera en una película de terror. Lejos de estar tranquilo, no sentía más que terror.

 

¿Por qué un otaku solitario como yo tiene que ser objetivo de la chica más popular de su generación? Mi paz… sin duda alguna, se fue al demonio.

 

Y así, aunque fue de manera involuntaria, terminé guardando los secretos de las tres chicas que lideran la jerarquía de la clase. Gracias al cambio de puestos, ahora sé los secretos que nadie conoce sobre las chicas que se sientan cerca de mí…

 

Y tenía el presentimiento de que mi vida escolar se iba a volver algo más tormentoso y lleno de nuevas experiencias de aquí en adelante. 

 

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