Yo, un otaku solitario, terminé rodeado de chicas clase S tras un cambio de puestos, y así comenzó nuestra relación secreta.

Capítulo 2

Capítulo 2: El Secreto Revelado Mueve los Engranajes

Al día siguiente.

 

– Mmm… ¿Ya amaneció?

 

Me desperté con la luz del sol filtrándose a través de las cortinas.

Fiuu, hoy no sufrí de parálisis del sueño, así que no llegaré tarde. Aun así, ayer fue un dia de locos. 

 

Ayer, a causa de un cambio de puestos, terminé rodeado por las tres chicas más hermosas de la clase; además, terminé enterandome del secreto de una de ellas, Airi Miyama, la chica con más “pechonalidad” de todas ellas. Fue un martirio. 

 

Pensaba que Miyama era solo una chica linda con grandes pechos, pero… quién hubiera imaginado que se esforzaba tanto. Supongo que no se debe juzgar un libro por su portada.

 

– ¡Oye, Ryota! Si no te das prisa para desayunar, ¡Tu hermana mayor se va a comer también tu parte!

 

Apremiado por mi hermana, me dirigí a desayunar.

 

Tras terminar un desayuno en tranquilidad, llegué a la escuela, me senté en mi puesto y saqué la novela ligera que había obtenido el día de ayer. Era la versión física de la tan anhelada novela “En otro mundo estuve lamiendo los pechos de bellezas de clase S y terminé absorbiendo sus habilidades trampa” que pude comprar ayer gracias a Miyama. Tenía muchas ganas de ver qué tan lejos llegaban las descripciones eróticas en la versión física. 

 

– En serio, ¿Por qué un otaku como ese…? 

– Ya ves, el cambio de puestos fue una pérdida de tiempo. 

– Ese  tipo es un otaku y solo le interesa el 2D, ¿no? De verdad, ojalá me cambiara de puesto con él. 

 

Mientras intentaba leer mi novela a solas, escuché desde algún lugar como me insultaban por algo que ni había pedido. Parecía que los chicos de la clase lo decían a propósito para que yo los oyera.

 

Haa… Por eso decía que es una molestía estar en un asiento tan cerca de esas tres. Para los demás, mi puesto – rodeado por una chica con pechos gigantescos, una gal apática y una delegada pura de cabello negro – debe ser algo digno de envidiar.

 

Sin embargo, para un otaku solitario como yo, es el peor lugar posible.

Acepto, que bueno, que he mirado el cuerpo de Miyama con un poco de lujuria, pero, para empezar, no tengo el más mínimo interés de entablar una relación cercana con ninguna de las tres. 

 

Si me involucro más de la cuenta con esas tres bellezas, perderé la paz de mi vida escolar.

Bueno, ignoraré esos comentarios y volveré a mi novela ligera.

 

Vaya, vaya… definitivamente, la escena donde el protagonista les succiona el pecho a las aventureras y les arrebata sus habilidades trampa es impresionante. Erotismo: 100 puntos. Atractivo sexual: 100 puntos. Si, esto es una nota perfecta, una obra maestra.

 

Justo cuando pensaba eso con una sonrisa de satisfacción, una sombra se posó sobre mi asiento…

 

– … Tú, eres Izumiya, ¿verdad?

 

Mientras leía concentrado, Yuria Ichinose se había plantado frente a mí sin que me diera cuenta.

 

…¿Eh? ¿¡Yuria Ichinose!?

 

Es la gal apática que lleva el uniforme mal puesto, dejando ver su camisa por el hombro derecho mientras cuelga su bolso. Tiene unos labios seductores de color rosa pálido, uñas brillantes y, como siempre, ese llamativo cabello castaño claro.

 

– Te estoy preguntando si tu nombre es Izumiya.

– ¡Eh, ah, s-sí!

 

Ichinose dirigió su mirada hacia la novela ligera que tenía en mis manos y le dirigió una mirada de desprecio.

¿Qué sucede ahora?

 

– … Ya me lo aprendí.

 

Murmuró eso para sus adentro y se sentó en su lugar, justo a mi izquierda.

 

¿¡Q-Qué es lo que se aprendió!? ¿¡Qué significa eso!?

¿Es como cuando los delincuentes dicen: “Ya me aprendi tu rostro, ¿eh?”?

 

Qué mal… Ya he empezado con el pie izquierdo y le caigo mal a Ichinose. 

Definitivamente, las gals amables con los otakus no existen. Aunque bueno, Miyama, es la excepción… más que una “gal amable con los otakus”, es como una “gal de pechos gigantes que es amable con todo el mundo”

 

¿Mmm? Hablando de Miyama… siento que olvido algo…¡Ah!

Es cierto. Hoy al mediodía tengo que almorzar con ella.

 

– ¡Buenos días, Yuria! Ah…

 

Tras el saludo de Miyama a Ichinose, me miró y, sin decir palabra me guiño el ojo derecho. 

 

– Oye, Airi, ¿Por qué le guiñaste el ojo?

– ¡Ah, no, por nada! Es que hoy también estoy súper linda, ¿cierto?

 

Miyama intentó disimular, visiblemente nerviosa. 

 

¡O-o-o-oye! ¡Parecemos una pareja que está saliendo a escondidas!

Si yo fuera el típico otaku solitario que se hace ilusiones por nada, habría caído rendido… pero, jaja, estoy perfectamente bien. Solo se me aceleraron los latidos un poco, solo eso.

Cielos, a este paso, parece que en el almuerzo me esperan cosa aún más intensas…

 

– ¡Un katsu-curry, una porción extra grande! ¡Y con extra de salsa! 

 

Al terminar la cuarta hora empezó el receso del mediodía. Tal como prometimos ayer, vine a la cafetería con Miyama, quien, sin ninguna reserva, me hizo invitarle un katsu-curry de tamaño extra grande.

Como se lo prometí, no me quejaré. Más bien, no puedo hacerlo. Incluso un otaku solitario como yo tiene su orgullo como hombre.

 

Aunque, pensándolo bien, la porción “especial” de la cafetería de nuestra escuela es una cantidad considerable. Justo cuando pensaba eso, el plato que salió por la ventanilla era una montaña de arroz blanco con otros trozos de chuleta y curry aromático servido hasta el borde, a punto de desbordarse.

Solo con verlo te dabas cuenta de lo voluminoso que era; solo de verlo sentía que estaba lleno. 

 

Hoy me conformaré con una sola bola de arroz… no me alcanza para más.

 

Miyama y yo tomamos nuestros respectivos almuerzos y nos sentamos frente a frente en una mesa para dos.

Almorzar con Airi Miyama… Si se lo contara a mi “yo” del pasado, jamás me creería que un evento así pudiera ocurrir. 

 

Esta es la segunda vez que me siento frente a frente con Miyama desde ayer, pero no importa cuántas veces la mire: El nivel de belleza de su rostro es digno de una obra de arte, y en cuanto a su pecho, está al nivel de una de las 7 maravillas del mundo.

Además, para un marginado como yo, almorzar con una chica es algo que no hacía desde las comidas escolares en la secundaria.

En resumen, los nervios me están matando… Tengo que poner muchísima atención a mis modales en la mesa.

 

– Gracias por invitarme hoy, ¿vale? Y… Perdón por pedir el menú más caro.

– No importa, es un agradecimiento por lo de ayer…

– Ryota, ¿estás bien con una bola de arroz?

– Es que… como poco.

 

La realidad es que tengo que aguantarme con una sola bola de arroz por el poco dinero que me queda, pero mejor no digo nada.

 

  • Eres alguien muy correcto, Ryota
  • ¿Muy correcto? ¿Yo?
  • Si, porque Airi no pensó que de verdad me invitarías. Pensé que como fue solo una promesa hecha al aire, se quedaría en la nada…

 

Oye, oye, ¿Tan poco vale mi palabra?

 

Aunque sea un introvertido, soy alguien que siempre cumple sus promesas.

 

– Por cierto, he estado pensando en algo desde hace un rato…

– ¿Eh?

– ¿No sientes que nos están mirando mucho?

 

Al mirar de reojo a mi alrededor, efectivamente, varios chicos me lanzaban miradas cargadas de instinto asesino y envidia… Bueno, era de esperarse. 

Miyama no parece darse cuenta, pero es tan popular como una idol y cuenta con muchísimos fans en esta preparatoria. Si una “idol” como ella es vista comiendo frente a un tipo sombrío como yo, eso creará más que un pequeño escándalo.

 

Adiós a mi pacífica vida escolar…

 

– ¡Oye, Ryota! ¿Me estás escuchando?

– ¿¡Eh!? ¿¡S-s-sí!?

 

Miyama me habló mientras yo estaba distraído con lo que pasaba a mi alrededor.

 

– Vaya… ignorarme, eres malo.

– L-Lo siento. Por favor perdóname, ¡Haré cualquier cosa!

– No tienes que tomarlo tan en serio… bueno, da igual.

 

Miyama empezó a hablar mientras comía el curry de forma enérgica con su cuchara.

 

– Es sobre lo de esta mañana.

– S-sí.

– Ryota, ¿estabas hablando de algo con Yuria? 

 

Ahh… Así que nos vio.

Miyama no se detenía; se llenaba la boca con el katsu-curry, masticaba, tragaba y volvía a abrir la boca para hablar. 

 

– No sé si llamarlo hablar, fue más bien un intercambio de palabras tipo interrogatoria… Pero, ¿por qué me preguntas eso? 

– Ah, ¿estuviste en otro grupo durante tu primer año, Ryota? Si es así, es normal que no lo sepas.

 

No entiendo a qué se refiere.

 

– Yuria, sabes… desde primer año, casi nunca ha hablado con los chicos.

– ¿Eh? ¿En serio?

– Sí. Por eso me sorprendió mucho verla hablando contigo, Ryota.

 

Pensar que esa Ichinose casi nunca habla con los chicos… 

 

Me sorprende, porque Ichinose es una gal y pensaba que normalmente tendría novio o algo así.

 

– ¿De qué estabas hablando con Yuria? ¿¡No será que de algo… pervertido fufufu!?

– ¡No! Es que Ichinose me dijo: “Ya me lo aprendí, y yo…

– ¿Yuria te dijo eso? ¿A qué se refiere?

 

Eso es precisamente lo que yo también quisiera saber…

 

– Mmm, ¿qué significará eso de “ya me lo aprendí”? 

– A mi también me gustaría saberlo, pero es un poco…

 

Para un solitario como yo, dirigirle la palabra a una gal apática como Ichinose es un obstáculo demasiado alto.

 

– Bueno, ¡Si quieres puedo preguntarle yo, que soy su mejor amiga!

– ¿En serio? 

– Ah, ¡Espera, espera! Mejor no, ¡Así no tiene gracia!

 

Miyama terminó de comerse todo el katsu-curry, juntó las manos en señal de agradecimiento y me lanzó de nuevo su característico guiño.

 

– Te voy a contar algo bueno como un favor especial, así que intenta preguntárselo tú mismo a Yuria.

– ¿A-algo bueno…? ¿A qué te refieres con “algo bueno”…?

 

Tragué saliva mientras le preguntaba con una expresión llena de nerviosismos.

 

– Yuria siempre está con nosotras cuando está en la escuela, ¿verdad?

– ¿Eh? Ah, ahora que lo dices, es cierto.

– Eso es un inconveniente para ti si quieres preguntarle sobre lo de esta mañana, ¿no? Porque si Airi y las demás estamos cerca, te será difícil sacar el tema, Ryota. Y para Yuria también sería difícil hablar contigo si tiene a Airi o a – ui-chan al lado, ¿a qué si?

– E-eso es… cierto.

– ¡Por eso! Para que puedas hablar con ella, Airi te dirá cierto lugar al que Yuria suele ir sola. ¿Por qué no vas allá y se lo preguntas directamente?

Ya veo, a eso se refería con “algo bueno”. 

Incluso si me dice eso, para un solitario del último nivel de la clase social de la escuela como yo, hablar a solas con una gal sigue siendo un obstáculo enorme. Si me dice que es “algo bueno” yo esperaba otra cosa… para eso, mejor dime cuáles son las medidas de Ichinose.

 

– ¡Ah! ¡Tienes cara de que es imposible hablar con ella!

– Es que, de hecho, es imposible.

– Pero quieres saber el significado de ese “ya me lo aprendí” qué te dijo esta mañana, ¿verdad? Entonces no te queda otra que hablar a solas con Yuria. 

 

Puede que sea tal como dice Miyama, pero sigo sin tener la confianza para hablar con ella.

 

– Ryota, ya que nos tocaron puestos cercanos, ¡vamos a llevarnos bien entre todos!

– P-pero… yo soy el polo opuesto a personas como ustedes.

– Mira, no sé qué pienses tú, Ryota, pero al menos a Airi, después de hablar contigo ayer, ¡pensó que quería ser tu amiga! ¿Sabes? 

 

Miyama dijo eso mientras acercaba su rostro de manera repentina al mío.

 

– Por eso, si es posible quiero que Yuria también se lleve bien contigo… En fin, lo que definitivamente no quiero es que se lleven mal entre ustedes.

 

Las palabras de Miyama pusieron un peso sobre mis hombros. No imaginé que ella se llegará a preocupar por algo así…

 

– Si es así, con mayor razón deberías ser tú quien intervenga entre Ichinose y yo…

– ¡No quiero! Eso sería aburrido.

– ¿C-Cómo?

– ¡Muy bien, Ryota! ¡Vamos a iniciar la “Gran Operación: Amistad con Yuria!”

 

Vaya… ¿seré el único que siente que Miyama está jugando conmigo?

 

***

 

Ese día, después de clase.

Tomé el tren y llegué al lugar que Miyama me había indicado.

¿Así que aquí es…? El arcade del pueblo vecino donde Ichinose suele venir sola.

 

“Parece que últimamente Yuria va sola los miércoles a un arcade en el pueblo vecino, ¿sabes? ¡Los miércoles anda de mal humor!”

 

Tras escuchar de boca de Miyama el lugar donde Ichinose se queda sola, me desplacé en tren hasta la estación del pueblo vecino de la escuela.

No es que me muera por saber el significado de las palabras que me lanzó Ichinose, pero a Miyama parece desagradable que tengamos una relación incómoda.

 

Bueno, por mi parte, si sigo cayéndole mal a Ichinose, me sentiré muy incómodo en mi puesto, así que también tengo ganas de aclarar las cosas, pero… ¿No será que Miyama me convenció con palabras bonitas solo para que viniera a espiar lo que hace Ichinose a solas…?

 

No, ¿seguramente estoy pensándolo demasiado?

 

Lleno de dudas, entré en un arcade bastante grande ubicado dentro de un centro comercial cerca de la estación. 

 

Este arcade es un lugar lleno de recuerdos para mí. Cuando estaba en primaria, mi madre venía cada semana hasta este pueblo vecino para jugar Sepak Takraw, y recuerdo que yo solía venir con ella para jugar aquí.

 

Es un arcade con mucha historia para mí… Si Ichinose está aquí, la buscaré rápido para cumplir mi objetivo. Bueno, supongo que el motivo por el que una gal vendría aquí sería para tomarse fotos en las máquinas purikura, ¿no? Con ese prejuicio en mente, me dirigí primero al área de las purikura.

 

– Oh, así que esta es… la zona de purikura.

 

Parece que últimamente entre las chicas está de moda el tomarse fotos de cosplay, así que además de las máquinas, había una sección de alquiler de disfraces. En la zona de fotos solo había chicas de preparatoria tipo gal con el cabello teñido. 

 

Para un introvertido como yo, la sensación de estar fuera de lugar es increíble. Aun así, puede que Ichinose esté aquí… Me quedé esperando frente a la zona de fotos con la mirada atenta por un buen rato, pero Ichinose no apareció por ninguna parte.

 

Ya es hora de irme; no será extraño que empezaran a verme como un acosador si me quedo más tiempo. Me alejé del lugar. Pensándolo bien, nadie disfruta de las purikura a solas… Además, si quisiera hacerse fotos, invitaría a Kuroki o Miyama.

 

Bajo esa lógica, empecé a pensar que Ichinose viene sola aquí, porque hay algo que no puede contarle a esas dos.

 

– Haa… no tengo ni idea.

 

¿Por qué demonios tengo que comerme tanto la cabeza? Ah, ya basta. Ya me da igual. Mañana le diré a Miyama que no la encontré. Solo me duele un poco haber gastado 160 yenes del pasaje del tren para venir hasta acá, supongo que lo aprovecharé y jugaré un poco antes de volver a casa.

 

Me moví hacia el área de las máquinas de garra.

 

– Ahora que lo recuerdo, leí en redes sociales que habían llegado las nuevas figuras de Uma…

 

Ya que estoy aquí, las conseguiré antes de volver a casa y…¿¡!? 

 

En el instante en que iba a doblar la esquina de la sección de las máquinas de garra, la figura de una estudiante que me resultaba familiar entró en mi campo de visión. Cabello castaño claro brillante, un pecho generoso que no se queda atrás del de Miyama y unos muslos gruesos que se asomaban bajo su falda.

 

Con ese pecho y esos muslos, no había duda. Es Yuria Ichinose.

Parece que Ichinose estaba jugando en una de las máquinas de garra. 

 

Venir solo al arcade para usar las máquinas de garra… lo que hace no es muy diferente a lo que haría un otaku solitario como yo. Me escondí de otra máquina mientras observaba cómo le iba. 

 

– …Tch. No puedo agarrarlo en absoluto.

 

Parece que está teniendo muchas dificultades. Después de un rato, Ichinose sacó un billete de 1000 yenes de su cartera y se dirigió hacia la máquina de cambio. Desde que la encontré, ha estado jugando, ¿Qué es lo que desea tanto para invertir tanto dinero.

 

Al retirarse Ichinose para cambiar dinero, el premio de la máquina en la que estaba jugando quedó a la vista…

 

¿Eh? ¿Es broma…? ¿Por qué Ichinose, siendo una gal, querría esto? Era un artículo que no se podría asociar nunca con una gal, pero que encajaba perfectamente con mis gustos. En la caja amarilla rectangular estaba impreso el personaje de una chica, y en ella se leía: “Figura de edición limitada del Anime: Chichi-kyun”

 

– ¿¡C-c-chi…Chihi-kyun!?

 

Chichi-kyun o anime de pechos adorables es un anime para jóvenes y damas de buen gusto, que cuenta con alto contenido erótico que se transmite los sábados en la madrugada. Es una obra caótica donde chicas hermosas en traje de baño se golpean con sus pechos por la supervivencia de su país; una obra maestra (en varios sentidos) que batió récord de venta en Blu-ray en la era Reiwa. 

 

¿Por qué Ichinose estaba jugando en una máquina con una figura tan erótica que solo les interesaría a otakus de alta casta? ¿Acaso… Ichinose planeaba revender esa figura?

 

Es cierto que Chichi-kyun fue el anime para ambos sexos  y ultra popular de la temporada de verano del año pasado. Pero, independientemente de la popularidad de la obra, una figura de premio en un arcade no te daría más de 1000 o 2000 yenes de beneficio al revenderla. Por el contrario, Ichinose ya ha invertido casi 3000 yenes en esta máquina. Salta a la vista que no es rentable, entonces, ¿qué sentido tiene?

 

No entiendo la razón en absoluto. ¿Qué beneficio obtendría Ichinose al conseguir la figura de una belleza rubia de pecho voluptuoso en traje de baño?

 

– Oye, tú. Esa es la máquina en la que yo estaba jugan…

 

Justo al lado de donde yo estaba, asomándome con el cuerpo hacia adelante para ver el interior de la máquina. 

 

– Ah.

– Ah.

 

En los más de diez años que llevo vivo, han pasado muchas cosas, pero sin duda alguna, esta es la situación más incómoda de toda mi vida. El alboroto del arcade pareció silenciarse de golpe. Se me heló la sangre ante esta situación, hasta el punto de dejar de escuchar el ruido que hasta hace poco llenaba todos mis oídos.

 

A mi lado estaba ella, con sus pechos y muslos voluptuosos que no tenían nada que envidiarle a la figura que tenía frente a mis ojos… 

 

Una chica hermosa con tal voluptuosas curvas.

 

– ¿Por qué estás tú aquí…? 

 

Se supone que los otakus y las gals son como el “agua y el aceite”; nunca debería mezclarse. Y sin embargo, Ichinose y yo nos habíamos encontrado cara a cara frente a una figura de una belleza de Chichi-kyun.

 

No, si solo hubiera sido un encuentro casual, todavía habría habido salvación. Si la situación fuera que yo, el otaku, estaba intentando conseguir esa figura, Ichinose simplemente me habría dicho: “Los otakus son de lo más asqueroso”, y ahí habría terminado todo.

 

Pero Ichinose, en cuanto me vio, abrió la boca para confesar: “Esa es la máquina en la que yo estaba jugando”. Es decir, ella misma se puso en una situación en la que no podía negar el hecho de que estaba intentando obtener la figura de Chichi-kyun.

 

– ¡A-Ah! No me digas que… ¿has venido para descubrir mi debilidad y usarla en mi contra…? – dijo Ichinose mientras señalaba mi rostro con el dedo índice, con el rostro completamente rojo por la agitación.

Ya empezó de nuevo. El momento de los prejuicios contra los otakus. Al igual que Miyama, parece que piensan que los otakus somos criaturas que viven deseando descubrir las debilidades de los demás. 

 

– Oye… ¡Di algo de una vez! 

 

Como si fuera un asunto de alguien más, me quedé callado observando cómo se desarrollaba la situación hasta que Ichinose me habló con voz temblorosa. 

 

– ¿Planeas ir por ahí difundiendo que estaba intentando conseguir una figura para llevarme a la desgracia?

– Cálmate, por favor. No he venido aquí con ese propósito.

– ¿Entonces qué haces aquí? ¡Estamos en un pueblo vecino!

 

Al mencionar eso, me dio un golpe crítico. No puedo decirle que obtuve información de Miyama para preguntarle sobre lo de esta mañana. En ese caso… ¡Toca el plan “empatía”! 

 

– ¡E-En realidad! Yo también vine para intentar conseguir esa figura… o algo por el estilo.

– ¿Eh? ¿Tú también vienes por Miruku-tan?

 

Bien, parece que el malentendido se ha disipado un poco… Pero, un momento. Si la llama “Miruku-tan”, ¿significa que su objetivo no es revenderla ni regalarla?

 

– P-por cierto, Ichinose… ¿Por qué querías esa figura? 

 

No hubo respuesta a mi pregunta. Ichinose jugueteaba con su cabello castaño que caía sobre sus hombros, enroscándolo con los dedos, mientras desviaba la mirada con una expresión de incomodidad. Su actitud dejaba claro que no tenía intención de responder. 

 

– Etto… ¿Es para regalarselo a alguien? ¿O es que… planeas revenderla?

 

Apenas dije eso, Ichinose acortó la distancia de golpe y me agarró con fuerza de la solapa del uniforme.

 

– ¡No me compares con esas personas despreciables!

 

Ichinose, que suele ser apática, de repente se puso emocional. Al parecer, la palabra “revender” fue la gota que hizo derramar el vaso de su ira.

 

– ¡Yo… estoy intentando conseguirla precisamente para no rendirme ante la reventa! ¡No me compares con esa gente que se dedica a revender!

 

Totalmente furiosa, Ichinose tiró de mi solapa acercando su rostro con ímpetu de alguien que va a dar un cabezazo a alguien. Al tener su rostro tan hermoso de cerca, no pude evitar sonrojarme.

 

Rayos… más que miedo, su belleza me está abrumando. Y además, huele muy bien. 

 

– ¿Me estás escuchando?

 

Ichinose parecía estar tan enfadada que sentía que me golpearía en cualquier momento. Esto es malo. Al pensar en cómo calmar la situación, solo me quedaba una opción. 

 

Con ella todavía agarrándome de la solapa, saqué la cartera del bolsillo trasero de mi pantalón e introduje 100 yenes en la máquina de garra.

 

– ¡Oye! ¿¡Qué haces sin mi permiso!?

– ¿Podrías soltarme? Quiero concentrarme.

 

Habiendo entrado en mi “modo concentración”, le solté esas palabras con aire de superioridad mientras me tronaba los dedos. Para mi sorpresa, Ichinose soltó su agarre dócilmente y se quedó de pie a mi lado.

 

– V-vaya… de repente ha cambiado tu aura. 

 

Así es. Cuando empiezo a jugar en una máquina de garra, surge en mí otra personalidad. Es la concentración extrema y la técnica que he forjado desde que era niño solo para conseguir figuras de chicas hermosas. Para desplegarlas, necesito entrar en ese modo. Las máquinas de garra no son tan amables como para dejarte ganar al primer intento. Lo importante es el “empuje” que se le va haciendo al premio que quiere durante cada intento. 

 

Primero hay que “acariciar” el premio para moverlo a una posición ganadora y, después, empujarlo con el brazo mecánico. 

 

– … Bien, con esto basta.

 

Moví el brazo con destreza y, en apenas cinco intentos, logré hacer caer la figura.

 

– Increíble… T-tú sí que eres bueno en esto.

 

¿Viste, gal? Este es el poder de un verdadero otaku que normalmente no puede presumir ni en los deportes ni en los estudios. Saqué la figura de la bandeja de salida y se la entregué a Ichinose, presionándola contra su pecho.

 

– Toma, aquí tienes. 

– ¿E-está bien? Pero si la conseguiste tú… además, tú también la querías, ¿no?

– Si pude conseguirla fue gracias a tu esfuerzo. Así que esto es tuyo, Ichinose.

 

Dicho eso, me arreglé el uniforme, que me había desordenado al agarrarme. Por dentro, mi sentimiento era: ¡Por favor, toma esta figura como una ofrenda de paz y discúlpame!

 

Bien, ahora que le he entregado esa ofrenda de paz, lo ideal sería que ambos hiciéramos como que lo de hoy nunca ocurrió. Jamás imaginé que la apática Yuria Ichinose fuera fan de Chichi-kyun… la verdad, preferiría no haberme enterado. 

 

– Oye, Ichinose. Sobre lo de hoy, lo mejor sería que ambos lo olvidar…

– ¿Tú… no vas a burlarte?

 

Justo cuando intentaba cerrar el asunto de forma conveniente, Ichinose me interrumpió.

 

– Que a una chica, y encima estudiante de preparatoria como yo… le guste un anime tan erótico como este… No importa cómo lo mires, es extraño, ¿verdad?

 

Ichinose apretó los dientes con fuerza mientras ponía una expresión amarga. Por su reacción, me pregunté si le habían dicho algo hiriente en el pasado. Pero, aunque así fuera, creo que Ichinose está equivocada. 

 

– Incluso si se trata de un anime erótico donde disparan leche materna… creo que no tiene nada de malo decir con orgullo que te gusta lo que te gusta. De hecho, yo nunca he sentido que mis gustos sean algo de lo que deba avergonzarme.

 

Yo ni siquiera le pongo fundas a mi novelas ligeras para ocultarlas. No hay nada de qué avergonzarse. Así es como es un otaku.

 

– No creo que ocultar tus aficiones sea necesariamente malo, pero creo que deberías dejar de despreciar una obra que te gusta por miedo a lo que digan los demás. 

 

Sin querer, terminé dándole un sermón. En realidad, yo estoy en lo más bajo de la clase mientras que Ichinose está en la cima de la jerarquía; no estoy en posición de hablar con tanta superioridad. 

 

– En fin, olvidemos lo que sucedió hoy. Es lo mejor para ambos.

– No quiero…

– ¿Eh? Pero si es lo que más te conviene a ti también, Ichinose…

– ¡Es que yo también… s-soy una otaku!

 

Fue una confusión repentina por parte de Yuria Ichinose.

Ya me parecía bastante curioso que viera animes tan de culto como Chichi-kyun, pero jamás imaginé que fuera un otaku. Qué sorpresa; no es solo una “gal amable con los otakus”, ¡es una gal otaku!

 

– O sea… ¿qué hasta ahora habías sido un otaku encubierta?

– No es que lo ocultara porque quisiera. Es solo que… ser abierta sobre esto delante de Airi o de Rui… es un poco difícil. 

 

Y tiene sentido.

La chica perfecta, Rui Kuroki, es la personificación de una Yamato Nadeshiko y parece ajena a la cultura otaku. Por otro lado, la alegre chica hermosa de pechos gigantescos, Airi Miyama, es una chica que todo el mundo reconoce como alguien que siempre persigue lo “lindo”. Entiendo que el obstáculo para confesarles que es una otaku sea bastante alto. 

 

Para empezar, la misma Ichinose es tan hermosa como ellas; una chica con un estilo perfecto, con pechos y unos muslos increíbles… Pero quizás sea precisamente por ser alguien así que no puede contarlo.

 

– No quiero que mis queridas amigas se alejen de mí sólo por el hecho de que me gusta el anime… No quiero pasar por eso nunca más. Por eso lo oculto. 

 

Mientras murmuraba eso, sus ojos se dirigían hacia las chicas de preparatoria que se divertían ruidosamente en la zona de las purikura. No conocía los detalles, pero me dio la impresión de que Ichinose había pasado por alguna experiencia dolorosa en el pasado.

 

Que ser un otaku te haga la vida difícil es un camino por el que todos pasamos si vivimos como tales; quizás sea algo inevitable.

 

– Si tanto te gusta el anime, ¿No pensante en dejar de ser una gal?

– Para nada. Por las uñas, los cosméticos y la moda me gustan tanto como el anime.

– … Ya veo. Perdón, hice una pregunta fuera de lugar.

 

Después de todo, fui yo quien dijo hace un momento que no hay necesidad de ocultar lo que a uno le gusta.

 

– Tu nombre era Izumiya, ¿verdad?

– S-SÍ.

 

Al igual que con Miyama, parece que no se había aprendido mi nombre, probablemente porque estoy en lo más bajo de la jerarquía de la clase. 

 

– Izumiya, te lo ruego. No le digas a nadie que soy una otaku. Especialmente a Airi o a Rui, ¡Bajo ninguna circunstancia!

 

Siento algún tipo de deja vú.

 

– Y-yo no tengo intención de decírselo a nadie, pero…

– ¿De verdad?

– Sí. Para empezar, aunque yo dijera algo así, dudo que alguien me creyera.

– … Ah, es verdad.

 

¿¡Cómo que “es verdad”!? Esa reacción dolió…

 

– Bueno, entonces me quedo tranquila. Si se llegara a saber que soy una otaku… habría sido el fin para mi.

 

Ichinose regresó de repente a su forma de hablar habitual: apática y sin entonación. 

 

– Pero bueno, en cierto sentido, esto significa que ya no tengo que ocultarlo delante de ti, ¿verdad?

 

Ichinose abrió su bolso lentamente y sacó un libro para mostrármelo.

 

– Mira, yo también acabo de comprar. Es la novela ligera que estabas leyendo esta mañana: el volumen 1 de “En otro mundo estuve lamiendo los pechos de bellezas de clase S y terminé absorbiendo sus habilidades trampa”

– ¿¡O-Opa-Sui!? ¿Por qué tienes eso…? ¡Espera, no me digas que…!

 

Ese “ya me lo aprendí” que Ichinose me dijo esta mañana… ¿se refería a esto?

 

– Esta mañana me aprendí el título de la novela ligera que estabas leyendo. Por eso la compré hace un rato en la librería que hay dentro de este edificio. Era el último ejemplar que quedaba.

 

¡El último ejemplar!

 

Definitivamente la popularidad de Opa-Sui es increíble… ¡No, ahora eso no importa!

 

– ¿I-Ichinose, vas a leerlo?

– P-pues claro. Justo yo también estaba buscando una novela ligera nueva. 

 

Así que por eso se aprendió el título de la novela ligera que estaba leyendo en el salón.

 

– Incluso si es así… si eres una otaku encubierta, no tenías porque molestarte en decime específicamente: “ya me lo aprendí”

– Eso fue… bueno, cómo decirlo. Lo dije de forma impulsiva.

– Sigo sin entender qué quieres decir con eso.

– Más que eso, quiero que intercambiemos opiniones sobre la novela, así que dame tu LINE. 

– ¿¡Q-qué!? ¿¡Intercambiar opiniones sobre la novela!?

– Sí. Como normalmente no puedo hacer actividades otaku, he decidido que a partir de ahora me acompañarás en mis charlas otakus. Lo acabo de decidir justo ahora. 

 

Ichinose lo dijo con un tono frío, como si fuera lo más natural del mundo. Es tan egoísta como Haruhi Suzumiya.

 

– No puede ser… yo, haciendo actividades otaku con Ichinose…

– Si no me acompañas, le diré a todo el mundo que Izumiya me mira con ojos pervertidos.

– ¿¡O-ojos pervertidos!?

– Ya que estamos, te lo diré. Sé perfectamente que durante las clases te quedas mirando fijamente mis muslos de reojo, ¿sabes?

 

¿¡Quééééé!? ¿Se… se dio cuenta…?

 

Seré honesto. Al igual que con los enormes pechos de Miyama, hubo varias veces en las que miraba de reojo los muslos de Ichinose pensando: Quisiera que me asfixiara con ellos. Al parecer, era más que evidente.

 

– Tú guardas mi secreto y yo guardo el tuyo. A partir de ahora, ese será nuestra relación. ¿Te parece bien, Izumiya? 

 

Ichinose levantó la comisura de los labios con una sonrisa burlona, como una niña traviesa.

De esta manera, terminé forjando una relación – un poco distintas a la que tengo con Miyama –  con la gal en la cima de la jerarquía de la clase, Yuria Ichinose. 

 

***

 

Quién iba a imaginar que Yuria Ichinose, era una otaku…

 

Tras descubrir el secreto de Ichinose en el arcade del pueblo vecino y quedar en una relación donde compartiríamos nuestro gusto por el mundo otaku, no podía dejar de pensar en ello incluso después de llegar a casa y estar tumbado en mi cama.

 

Fue inesperado saber que, Miyama, era en realidad alguien que se esforzaba mucho, pero que esa gal apática de Ichinose fuera una otaku, resultó ser aún más sorprendente. Además, al conocer los secretos de ambas, ahora tengo una relación en la que intercambió mensajes con esas dos chicas de cuerpos eróticos… 

 

Esa es la situación actual a la que han escalado las cosas.

Hace apenas unos días, yo no era más que un otaku marginado que solo leía novelas ligeras, y ahora estoy en una relación secreta con dos de las tres chicas más bellas de la clase, el anhelo de todos los chicos… Cielos, es tal como una novela ligera.

 

Todo esto se debe a que, por aquel cambio de puestos, Miyama e Ichinose terminaron fijándose en mi.

Me pregunto qué pasará de aquí en adelante.

Mientras pensaba en todo eso, llegó una notificación al smartphone que tenía en el bolsillo. 

 

[Has recibido un mensaje de Airi Miyama]

 

¿Un LINE de Miyama? ¿Qué querrá?

 

Abrí la sala de chat con ella. 

 

[Miyama: ¿Pudiste encontrarte con Yuria en el arcade? ¿Y pudiste preguntarle lo de   esta mañana?]

 

Tengo que explicárselo, pero si le digo: “¡Resulta que Ichinose era una otaku!”, Ichinose me daría una paliza. Para disimular hábilmente, le respondí fingiendo que había fracasado: 

 

[Izumiya: ¡Al final no pude preguntarle nada! ¡Lo siento!]

 

[Miyama: Ya veo~. Me daba curiosidad el significado de lo que Yuria te dijo, ¡Pero seguro que no es nada importante! ¡Olvidémoslo, olvidémoslo~!

 

Miyama me dio ánimos con su tono ligero de siempre. Aunque, en realidad, sí que era algo muy importante. 

 

[Miyama: ¡Oye, Ryota, más importante~! Ya que te di información sobre Yuria, como agradecimiento, ¡Ahora quiero probar el nuevo Frappuccino de Starbucks~! 

 

Miyama siempre encuentra alguna excusa para pedirme algo.

Ya veo; esta chica le tomó el gusto a que la inviten después de lo del katsu-curry, ¿verdad? Bueno, no importa.

 

Le respondí:

 

[Izumiya: Esta semana tuve muchos gastos, así que quedará, para la próxima vez]

 

Si me descubren en un Starbucks con la mismísima Airi Miyama, es probable que los tipos que son sus fans me den una paliza colectiva…

 

– ¿Eh? Otra notificación de LINE…

 

Esta vez, el mensaje era de Yuria Ichinose.

 

[Ichinose: Gracias por lo de hoy. Pensé que debía agradecerte por lo de la figura, así que… si te parece bien, ¿qué tal si vamos al cine o algo? Yo invito.]

 

– El cine… dice…

 

Ir al cine a solas con una chica… pensar que un evento así ocurriría en mi vida…

 

[Ichinose: Si no quieres, podemos hacer otra cosa.] 

 

Ichinose siguió preguntando de inmediato.

 

¡P-pero esto…! ¡Es obvio que voy a ir!

 

Respondí enseguida y así terminar de armar mi agenda de citas con ambas: Probar el nuevo Frappuccino en Starbucks con Miyama e ir al cine a solas con Ichinose. 

 

– En mi calendario, donde antes solo anotaba las fechas de lanzamiento de las novelas ligeras, ahora hay eventos dignos de un chico popular.

 

¿Será esto a lo que llaman “suerte de protagonista”?

No quiero admitirlo, pero la sensación de superioridad al poder conversar con chicas tan hermosas como, Yuria Ichinose y Airi Miyama, es brutal. Al fin y al cabo, ambas son el objeto de admiración de todos en la preparatoria, sin importar si son chicos o chicas.

 

¿Será todo esto por “culpa” o “gracias” al cambio de asientos que realizó Rui Kuroki?

No sé la verdad sobre si aquel cambio de asientos fue algo planeado o simplemente el fruto de la casualidad. 

 

Sin embargo, si algo fue planeado, ¿Por qué Rui Kuroki pondría a un solitario como yo en un puesto como el que me tocó? ¿Acaso Kuroki me guarda algún tipo de rencor…?

Aunque venimos de la misma secundaria, nunca estuve en la misma clase que ella ni tampoco habíamos hablado. Para empezar, ella ni siquiera debería haber reparado en alguien tan insignificante como yo.

 

– No tengo motivos para que me odie… así que, después de todo, debe ser pura casualidad.

 

Pensando en esto, cerré lentamente mis párpados, que se sentían pesados por el cansancio de todo el día.

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