Yo, un otaku solitario, terminé rodeado de chicas clase S tras un cambio de puestos, y así comenzó nuestra relación secreta.

Capítulo 6

Capítulo 6: ¿El festival cultural es una sucesión de imprevistos? 

El festival cultural de principios de verano es uno de los tres grandes eventos de la Preparatoria Central Prefectural de Natsuhama.

Y, finalmente, hoy es el día en que se llevará a cabo dicho festival.

Puede que los chicos populares estén flotando en alegría desde la mañana contagiados como si fuera una fiesta, pero… 

A mí desde que amaneció, la comida ni siquiera me pasa por la garganta.

  • …L-lo siento, hermana. ¿Podrías comerte lo que queda de mi desayuno?
  • ¿Eh? ¿En serio? ¡Lucky! 

Tras ceder por completo mi desayuno a mi hermana, regresé a mi habitación para cambiarme y ponerme el uniforme escolar. 

Al fin ha llegado el momento… el festival cultural.

Se supone que practiqué adecuadamente el papel de Blancanieves durante dos semanas completas, así que, hasta cierto punto, ya domino al personaje.

En cuanto a los diálogos, también los memoricé a la perfección, por lo que hoy no hay ningún problema con eso, sin embargo…

  • S-simplemente… me he puesto súper nervioso.

Incluso alguien como yo es totalmente incapaz de ocultar los estragos de los nervios. 

Para un introvertido como yo, que desde que nació ha evitado a toda costa la situaciones estresantes, tener que actuar frente a la gente representa una presión verdaderamente enorme.

A estas alturas ya es tarde, pero… entre rechazar el papel de Blancanieves y ser ignorado por todo el salón, o vestirme de mujer en público para interpretar a Blancanieves… ¿No habría sido mil veces mejor elegir que el salón me ignorara? 

  • Ay, pero qué digo. No gano nada con arrepentirme ahora. Solo tengo que actuar rápido las dos funciones, terminar e irme directo a casa.

Además, el objetivo del público no es ver a un chico transvestido como yo, sino ver a Miyama con sus enormes pechos, o a Kuroki e Yuria vestidas de hombres.

Por lo tanto, yo solo sirvo como el elemento cómico de la obra para pasar la vergüenza de mi vida. No tengo ninguna necesidad de ponerme nervioso. 

  • Aaah… Ya me voy…

Terminé de prepararme, tomé mi mochila y salí de la casa.

  • Un momento, ¿eh? 

En cuanto crucé la puerta principal, alcancé a ver las siluetas de Kuroki e Yuria paradas justo enfrente de la reja de mi casa.

Por lo visto, ambas estaban charlando alegremente mientras me esperaban.

Pero bueno, ¡oigan! La obra ni siquiera ha empezado, ¿y ya tengo a mis dos príncipes escoltándome desde temprano en la mañana? 

  • …B-Buenos días a los dos.
  • ¡Buenos días, Ryota-kun!
  • Buenas, Ryota. Hoy vienes un poco tarde.

Kuroki estaba sospechosamente de muy buen humor desde temprano, mientras que Yuria  se mostraba tan cortante y fría como de costumbre. 

  • E-es que me tomó tiempo alistarme.
  • ¿Alistarte para qué? Si hoy es el festival cultura, ni que tuvieras libros de texto que meter en tu bolso.
  • Bueno, bueno, ¡Calma, Yuria! Ryota-kun también es un chico, así que estoy segura de que tiene sus asuntos y razones de vez en cuando. 

Kuroki salió en mi defensa mientras esbozaba una sonrisa radiante.

Por su forma de decirlo, da la total impresión de que ha malinterpretado las cosas, pensando que he estado haciendo algo indecente desde temprano… Pero bueno, la ignoraré por completo.

  • ¿Solo están ustedes dos? ¿Y Miyama? 
  • Airi se quedó dormida. Creo que vendrá más tarde.

Quedarse dormida incluso en un día tan importante como el festival cultural… Vaya que es muy propio de Miyama.

  • Oye, Ryota-kun. ¿A que no adivinas qué tengo de diferente hoy? ¿Notas algo distinto de mi?
  • ¿A-Algo diferente?

Cuando me la quedé observando fijamente a Kuroki, ella se echó un mechón de cabello detrás de la oreja mientras me dedicaba una sonrisa mutuamente sensual y cautivadora.

Como de costumbre, poseía unas facciones hermosas y perfectas, y su cabello negro y lacio no parecía tener ningún cambio visible, pero…

  • Mira, justo aquí. Es el labial, ¿lo ves?
  • ¿Labial?

Kuroki habló mientras señalaba sus propios labios con el dedo.

Ah, ahora que lo menciona… es verdad que se le ven un poco más rojos de lo normal. 

  • Como hoy tenemos nuestra escena del beso, ¡me puse mi labial favorito especialmente para la ocasión!
  • “¿¡¡¡Qué!!!? 

Yuria y yo levantamos la voz al mismo tiempo completamente conmocionados.

  • ¡O-oye! ¿¡Pero qué demonios estás diciendo…!? 
  • ¡Espera, ¿¡Rui!?! ¿¡¡Acaso tienes intenciones de besar a Ryota de verdad…!!?
  • Jeje… Es una broma. La escena del beso se hará igual que en el ensayo general, solo actuando de forma que parezca que nos besamos. Ponerme mi labial favorito fue simplemente para cambiar de aires. De verdad, Yuria, te alteras y te pones nerviosa demasiado rápido. 
  • Ah… s-sí, claro, es verdad.

Kuroki habló con una media sonrisa en el rostro, burlándose de Yuria de forma juguetona.

  • Cielos. Es que tú, Rui, a veces dices cosas donde es dificilísimo distinguir si hablas en serio o estás mintiendo, por eso me lo tomé en serio. Por cierto, Ryota… ¿no pusiste una cara de felicidad hace un momento? 
  • ¡Claro que n-no la puse!
  • Jeje… ¿O será que, en el fondo, Ryota-kun deseaba que yo fuera quien le robara su primer beso?
  • ¿¡Cómo demonios va a ser eso posible!? ¡Ya déjate de tonterías y entremos a la escuela!
  • ¡Síii~!

Gracias a que los insté a moverse, por fin comenzamos a caminar.

Pero bueno, cambiando de tema… el primer beso, ¿eh?

Si incluyo los besos indirectos, la persona con la que tuve mi primer beso fue Miyama, pero como no hay la más mínima posibilidad de que pueda decir algo como eso en voz alta, mejor me quedé callado. 

  • Por cierto, hablando en serio, tengo muchas ganas de que empiece la obra. Tu Blancanieves durante el ensayo general estuvo bastante linda, ¿sabes, Ryota?
  • ¡Verdad que sí! Ryota-kun, en cuanto te pongas el vestuario, se supone que nos vamos a tomar una foto juntos los dos solos, ¿eh?
  • ¡Por supuesto que no, ni hablar!

Incluso mientras íbamos camino a la escuela de esta manera, el momento de la función real se aproximaba segundo  segundo, paso a paso.

***

 

Al llegar a la escuela, en la puerta principal se alzaba un vistoso y colorido arco que llevaba escrita las palabras “Festival cultural”, y dentro del edificio escolar, los estudiantes, apurados y ocupados con los preparativos del festival, iban y venían de un lado para otro por los pasillos. 

 

Realmente se siente como que por fin ha llegado el momento…

 

Cuando estaba en primer año, mi salón abrió un puesto de bananas cubiertas de chocolate, pero, por supuesto, un introvertido como yo prácticamente no hizo nada.

 

El festival cultural para alguien como yo, consiste, por lo general, en sentarse en una silla plegable de tubo en el gimnasio fingiendo que está viendo la obra de teatro mientras se la pasa durmiendo ahí o en salones vacíos con aires acondicionados. 

 

Para mí, que de hecho me la pasé exactamente de esa manera el año pasado, era algo que ni siquiera cruzaba por mi mente que este año me terminarían encomendando un papel tan importante.

 

Y encima, pensar que este año lo pasaría junto a unas chicas tan hermosas con las que creía que jamás me involucraría en toda mi vida. 

 

  • Todos se ven súper ocupados. Realmente se siente el ambiente del festival cultural, ¿verdad?
  • Sí… eso parece.
  • Ryota-kun, ¿qué estuviste haciendo durante el festival el año pasado? ¿Te la pasaste recorriendo el lugar junto con Tanaka-san?
  • ¿Por qué demonios tiene que salir en el tema Tanaka?
  • ¡Qué más da! Vamos, ¿me dices?

 

Aaaah… Ya que Kuroki está demasiado insistente, no me queda de otra que responderle.

 

  • Con Tanaka no hice nada. Por cierto, mi salón estaba vendiendo bananas con chocolate, pero como yo era un completo solitario, ni siquiera me incluyeron en el turno para cuidar el puesto, así que me fui a un salón vacío para leer novelas ligeras. 
  • Pero, ¿qué es eso? ¡Eso es, literalmente, el festival cultural de un solitario!

 

¡Eso llevo diciendo desde que nos conocemos, soy un marginado y solitario, carajo!

 

  • Jeje. Bueno, de alguna forma se siente muy propio de ti, ¿verdad, Ryota-kun?
  • Kuroki.. te estás burlando de mí, ¿verdad? 
  • ¡Claro que no me estoy burlando~! Ah, en lugar de eso, como agradecimiento a Ryota-kun por haberme contado su historia oscura, te daré una pequeña anécdota de regalo. 
  • ¿Una pequeña anécodta?
  • La verdad es que en el festival cultural del año pasado, Yuria se puso un vestido de maid, pero como sus muslos eran demasiado grandes, sus pantis… 
  • ¡E-Espera! ¿¡Rui!? ¡Tú de verdad…!

 

Yuria le tapó la boca a Kuroki con una fuerza e ímpetu tremendos.

 

¡Pero no me dejes con la duda! ¡Oigan! ¿¡¡Qué demonios sucedió las las pantis de Yuria!? 

¿¡¡Se le vieron no se le vieron!!?

¡¡¡Damelo, Kuroki!!! 

***

 

En el festival cultural de esta escuela, las actividades de cada salón se dividen a grandes rasgos en tres categorías: Obras de teatro, exhibiciones y puestos de venta.

 

La regla dicta que las exhibiciones y los puestos se abren fundamentalmente en sus respectivos salones de clase, mientras que las obras de teatro se llevan a cabo en el gimnasio.

 

Contando a nuestro salón, hay cinco grupos en total que presentarán una obra de teatro en el festival de este año; estos cinco salones, sumados al club de teatro, forman seis organizaciones que realizarán una función en la mañana y otra en la tarde. 

 

Por cierto, el tiempo límite asignado es de hasta 30 minutos. Es curioso cómo, cuando estás actuando, el tiempo se siente extrañamente largo.

 

  • ¿Ya habrá empezado a prepararse nuestro salón también?
  • Probablemente sí. Después de todo, nuestra obra es la segunda. Vamos, ¡nosotros también tenemos que darnos prisa!

 

Instados por Yuria, caminamos a paso apresurado y, al llegar a nuestro salón, los preparativos para la obra de teatro ya se estaban llevado a cabo a toda marcha. 

 

El grupo de los clubes culturales, encargados del vestuario, realizaba la revisión final de los disfraces; los miembros de los clubes deportivos, encargados de la escenografía y la utilería, transportaban el decorado hacia el gimnasio; mientras tanto, Hino, el miembro del comité organizador, y el grupo de chicas otakus a cargo del guión y la dirección, discutían sobre los equipos de iluminación para la puesta en escena. 

 

Al ver a mis compañeros de clase, que normalmente se la pasan haciendo los tontos, trabajar con tanta seriedad y una unión tan sólida, la presión que siento sobre mis hombros como el actor principal es inevitable. 

 

Esto está muy mal… Me estoy poniendo súper nervioso otra vez…

 

  • ¡Hola, ustedes tres! 

 

La persona que de repente nos saludo por la espalda fue Miyama.

 

  • A ver, Airi, llegas tarde. ¿¡Sabes que hoy es la función!?
  • Lo siento, lo siento.

 

Miyama se disculpó mientras se acomodaba el cabello, el cual estaba ligeramente alborotado. 

 

Quedarse dormida incluso el mismísimo día del festival cultural… No sé si decir que es impresionante o que, después de todo, es típico de ella. 

 

  • ¡Cambiando de tema! ¿¡Ryota, Ryota!? ¡Las chicas encargadas del vestuario con las que me acabo de cruzar hace un momento me dijeron que quieren que el enanito de Airi y la Blancanieves de Ryota caminen por los pasillos para atraer personas.
  • ¿¡A-atraer personas…!? Si es para eso, mejor que lo hagan ustedes tres.
  • Mmm… es que, verás, dijeron que como los trajes de los príncipes son alquilados de un lugar bastante caro, no quieren usarlos fuera de la obra.
  • ¿¡Ah!? O sea que, ¿con los disfraces de Blancanieves y del enanito si que no hay ningún problema?
  • ¡Exacto! ¡Es que tu ropa y la mía son disfraces baratos de cosplay que compraron en el Donki

 

Así es, esta era la cruda realidad de nuestro salón de clases. 

Debido a que tanto Kuroki como Yuria tienen un club de fans intensos en el salón –tanto chicos como chicas –, por alguna extraña razón casi todo el presupuesto del festival cultural se gastó en los trajes de ellas dos. 

 

En cambio, el disfraz de Blancanieves era del Donki…

 

  • ¡Muy bien! ¡Ryota, vamos a cambiarnos de ropa, Let’s go!

 

Arrastrado por Miyama, llegué a donde estaba el equipo de vestuario, que ya se había trasladado al gimnasio, y de inmediato me ordenaron ir al baño para ponerme el disfraz. 

 

El acto de vestirse de mujer dentro del baño de hombres… es una conducta que desprende un sentimiento sumamente turbio y peligroso; sin embargo, experimentando apenas una pizca de emoción, salí después de cambiar.

 

Se supone que el vello de las piernas y demás ya me lo habían quitado antes con crema depilatoria, así que por ese lado todo estaba bien, pero… Aaah.

 

Me quedé contemplando mi propia figura vestida de mujer en el espejo,

 

Un disfraz de Blancanieves bastante corriente y barato en toda regla.

 

El disfraz era un vestido con corte en línea A, con la parte superior azul de cuello redondo y una falda amarilla; una vestimenta que gritaba a los cuatro vientos “¡Soy Blancanieves!”. Además, me habían ordenado ponerme una peluca, negra y una diadema roja.

 

Como soy un otaku que nunca toma el sol, tengo la piel blanca durante todo el año, y como soy de complexión delgada, si me miro de esta manera, no es del todo imposible que parezca una chica, pero…

 

  • … Hablando en serio, es exigir demasiado.
  • ¡Oooi, ¿¡Ryota!?! ¡Ya me dieron el cartel publicitario, así que nos vamos ya!

 

La voz de Miyama llamándome resonó como un eco por todo el baño de hombres.

 

Si hubiera habido alguien dentro de los cubículos, habría saltado del susto al escuchar su voz.

 

Al ser llamado, salí del baño y me encontré a Miyama de pie, vestida con su cosplay de enanito. 

 

Miyama llevaba puesta una caperuza roja, y se había colocado una esponjosa y acolchada barba blanca alrededor de la boca. 

 

Combinado con esa personalidad tan de mascota que tiene Miyama, se veía genuinamente linda… o bueno, eso parecía, pero…

 

En cuanto deslizas la mirada de arriba hacia abajo, la palabra “linda” se queda extremadamente corta. 

 

El botón central de la chaqueta de color rojo brillante… ese botón era totalmente imposible de abrochar debido a sus descomunales y enormes pechos; por si fuera poco, debido a sus muslos súper carnosos y curvilíneos, los pantalones cortos que llevaba puestos estaban completamente apretados y a reventar. 

 

Como era de esperarse de ella… 

 

E-Es tan descomunal que es imposible llamarla “enanito”. Es tan erótica que si no se le pone una clasificación de R-18, es muy probable que la terminen regañando por escandalizar a todos los chicos. 

 

  • ¡Cuando compramos este disfraz elegí la talla más grande de todas, pero no pude evitar que la zona del pecho me quedara tan apretada…! Es porque mis pechos son demasiado grandes, ¿verdad? De verdad, siempre me están causando problemas.

 

Miyama le estaba reclamando enfadada a su propio escote.

 

¡No, de ninguna forma! Esos pechos tuyos no tienen la culpa, son un regalo de Dios. 

 

Esos pechos de Miyama le otorgan energía y fuerza a todos; son algo que se encuentra al mismo nivel de un Tesoro nacional viviente.

 

Absolutamente todos los ciudadanos de Japón tienen la estricta obligación de adorarlos y alabarlos, Son el Par de Tetas definitivas.

 

  • Miyama… Estás perfecta tal y como estás. No, es más… ¡Crece todavía más!
  • ¿Hohe? ¿De qué estás hablando?
  • ¡Ah, oigan, oigan, ustedes dos! ¡Se están olvidando de algo.

 

Una de las chicas encargadas de la utilería se acercó a nosotros a paso ligero y nos entregó en las manos dos pedazos de cartón del tamaño de ambas manos.

 

  • ¡Muy bien, entonces caminen por toda la escuela sosteniendo esto y encarguense de la publicidad, se los encargó~! 

 

En los cartones que nos entregaron estaba escrito con letra bastante descuidada y rápida: “¡Obra de teatro del grupo 2-B [Blancanieves: Con roles invertidos] ¡Se presentará en el gimnasio a partir de las 10:00!”

 

  • ¡Siiií! ¡Con nuestra publicidad, vamos a atraer a un montón de personas e invitados, ¿sí, Ryota? 
  • A-Ah, claro…

 

Bueno, es obvio que cuando se enteren de que va a salir alguien tan sexy como tú, vendrán corriendo a montones… pero puros pervertidos.

***

 

Después de dar una vuelta completa por toda la escuela haciendo la publicidad de la obra de teatro, Miyama y yo regresamos al gimnasio. 

 

Una vez allí, pudimos ver que dentro del gimnasio los estudiantes ya se encontraban realizando cada uno sus respectivas tareas.

 

  • Caminamos por todos lados haciendo un montón de publicidad, pero…  ¿será que la gente de verdad vendrá a vernos? 

 

Miyama detuvo sus pasos justo en la entrada del gimnasio y habló soltando un leve suspiro. 

 

No importa cómo lo veas, los chicos van a venir en masa sin duda… únicamente para ver tus enormes pechos. 

 

Además, como en la mañana vendrán los fans de Yuria y en la tarde los de Kuroki, no hay duda de que será un éxito rotundo.

 

Y mientras tanto yo, un hazmerreir vestido con un cosplay de mujer repugnante… De verdad, me preguntó qué se supone que significa ser el protagonista.

 

  • Ryota. ¿Por si acaso estás nervioso?
  • ¿N-Nervioso?
  • Sí. Es que, ¡Dentro de muy poco vamos a actuar en el escenario! 
  • Bueno, si… Estoy un poco nervioso, pero de todos modos dudo que haya personas que vayan a mirarme a mí… Así que supongo que no es para tanto. Jajaja. 

 

Dije eso mientras esbozaba una sonrisa auto despectiva y burlona. 

 

Sin embargo, en lugar de reírse conmigo. Miyama se me quedó mirando fijamente con una expresión sospechosamente sería y reflexiva.

 

  • Pue Airi… si que está nerviosa… 
  • ¿Eh? ¿Tú, Miyama?
  • Mira…

 

Miyama tomó suavemente mi mano derecha y la colocó sobre su propio pecho… 

 

¿¡Qu-Qué!?

 

Mi mano derecha quedó posicionada cerca de su clavícula izquierda, provocando que la palma de mi mano entraran en contacto directo con sus tambaleantes y enormes pechos.

¿¡¡Pero qué clase de suavidad es estaaa…!!?

 

¡¡S-Sí llego a deslizar mi mano aunque sea un milímetro hacia abajo, por el puro impulso y la fuerza de la emoción terminaré estrujando y amasando esos pechos por completo!

 

  • El corazón de Airi… está latiendo con mucha fuerza, ¿verdad?

 

S-Sí se nota que está latiendo… aunque, de hecho, es mi propia entrepierna la que está latiendo y teniendo espasmos frenéticos ahora mismo.

¡No, espera! ¡Si sigo tocándola más tiempo, alguien va a malinterpretar las cosas!

 

Sintiendo finalmente una punzada de peligro, aparté mi mano de inmediato.

 

  • Normalmente Airi… nunca se pone nerviosa con estas cosas, pero…
  • ¿A-Ah, sí?
  • Es que, cuando pensé que no quiero cometer ningún error frente a Ryota… por alguna razón me entraron nervios de golpe.
  • ¿F-Frente a mí? 

 

Me tomó completamente por sorpresa que mi nombre saliera de la nada.

 

  • ¿Por qué conmigo? Yo no me voy a enojar ni me voy a burlar de ti aunque cometas un error, ¿sabes?
  • Sí, ya lo sé, pero…

 

Miyama se quedó un poco cohibida y callada, como si tuviera algo atorado en la garganta.

 

  • …Oye, verás… El otro día, cuando fui a la casa de Ryota, me di cuenta de algo.
  • ¡¡Ooooi!! ¡Ustedes dos de ahí! ¡¡Ya casi es hora de reunirse~!!

 

Mientras hablábamos en la entrada del gimnasio, Hino, que llevaba puesto un cosplay de Reina, nos gritó desde el escenario principal. 

 

  • ¡Y-Ya voy! ¡Ya voy para allá! … Y bien, ¿qué pasó en mi casa?
  • ¿¡Eh!? ¡No, no! ¡Olvídalo, no es nada!
  • ¿Eh? Pero…
  • ¡Es que Airi… cuando fui a tu casa, sentí que ahora menos que nunca podía permitirme perder contra ti, Ryota! ¡Eso es todo, solo eso!

 

Miyama soltó aquellas palabras a toda velocidad, como si estuviera dando un discurso atropellado, y se adelantó hacia el escenario haciendo balancear de forma muy agradable a la vista su disfraz de enanito.

 

No lo entiendo muy bien… ¿Significa que encendió su espíritu de competitividad hacia mí? 

 

Justo cuando me disponía a ir detrás de Miyama, escuché una voz que me llamaba desde la espalda y al darme la vuelta…

 

  • Ryota.
  • … ¡Ah! ¡Y-Yuria…!

 

Frente a mí se encontraba Yuria, vistiendo el traje de príncipe compuesto por una chaqueta blanca, pantalones rojos y botas negras. 

 

Yuria se había quitado su habitual maquillaje de chica gal y se había maquillado con el estilo de un chico sumamente bien parecido.

 

La chaqueta, de un blanco puro con bordados dorados, contaba con un cuello alto de rayas rojas y doradas, además de hombreras doradas; la banda roja cruzada en diagonal desde el hombro le daba una apariencia que gritaba “príncipe”.

 

Quizás con la intención de lucir más varonil, Yuria llevaba su largo cabello recogido en una sola coleta que caía sobre su hombro derecho, y trataba de estilizar sus enormes muslos vistiendo unos pantalones de pitillo rojos que le quedaban pegadisimos a la piel .

 

Al contemplarla detenidamente de arriba abajo de esta manera, debo admitir que, aunque sus muslos se ven un tanto carnosos, ¡Yuria es cientos de veces más atractiva, y se ve más como un chico guapo que yo sin estar disfrazado…! 

 

  • Etto… ¿Qué tal me veo? ¿Crees que me veo genial?
  • Te ves cien veces más genial que yo en mi día a día. ¿Cómo decirlo…? Siento como si perteneciéramos a escalas evolutivas distintas como seres vivos; siento que he perdido contra ti aplastantemente. 
  • ¿Qué? ¿¡A-A ese grado!? ¿En serio? Uf, qué alivio.

 

Yuria esbozó una sonrisa de oreja a oreja, visiblemente contenta.

 

  • ¡Por cierto! ¡Tú también… etto… ¡Estás muy lindo, Ryota! Con ese lazo rojo y todo…
  • Ah… s-sí…

 

No tengo intención de ponerme a lanzar elogios forzados que parecen los de una pareja de novias primeriza…

 

  • Y bien, Blancanieves… ¿Me harías el honor de acompañarme al escenario?
  • A-Ah, claro…

 

Instado por Yuria, ella y yo comenzamos a caminar juntos, uno al lado del otro, con rumbo al escenario.

 

Finalmente… ha llegado el momento de la verdad.

 

Hino, quien ya se encontraba en el escenario, comenzó a caminar hacia nosotros. 

 

  • Izumiya, tú…
  • ¿Qué quieres? Si se que me veo repugnante, solo dilo
  • Cómo decirlo… ¿te ves un poco linda, no?

 

Hino soltó aquellas palabras con un toque de timidez y de vergüenza, mientras me recorría con la mirada de arriba abajo, como escaneando mi disfraz de mujer. 

 

… ¿Por qué siento qué me están profanando? 

***

 

Posteriormente, tras reunirse en el escenario y terminar de revisar pequeños detalles, los integrantes del grupo 2-B se sentaron a esperar las sillas plegables alineadas junto a la pared del gimnasio hasta que concluyera la función del salón anterior. 

 

Me senté en mi silla plegable cuidando la falda del vestido al que no estaba para nada acostumbrado, y me puse a observar hacia el escenario.

 

El gimnasio se tiñó de oscuridad por un instante. 

 

Y entonces… las luces del escenario junto con los reflectores que se proyectaban desde el segundo piso del gimnasio iluminaron a los actores en escena. 

 

La obra del primer grupo, el salón 1-A, dio inicio. El título de la puesta en escena era Rashomon.

 

Por fin ha comenzado esto.

 

Durante el tiempo de espera hasta que llegara nuestro turno, sentí que la vida se me escapaba del cuerpo.

 

Observar desde afuera cómo se lleva a cabo una obra de teatro solo hace que la sensación de nerviosismo aumente de forma exagerada. 

 

Me había convencido a mí mismo de que mis nervios se habían calmado, pero… 

 

Cuando se trata de la obra de otra persona, los 30 minutos asignados pasan en un abrir y cerrar de ojos.

 

En cuanto a la obra anterior entró en su fase final, nuestro salón fue guiado hacia los lados del escenario tras ser instados por el comité organizador. 

 

Tanto Yuria en su papel de príncipe como Miyama en su papel de enanito se mostraban sospechosamente calmadas y serenas, pero como yo no tenía el lujo de poseer esa tranquilidad, me la pasé verificando mis diálogos una y otra vez. 

 

  • Aaaah… Cada vez le tengo menos y menos confianza a mi actuación.

 

Estoy seguro de que Shinji antes de subir al Eva debió sentirse exactamente así.

 

Del mismo modo en que Shinji era obligado a subir a un Eva en el que no quería estar mientras vestía un traje extremadamente pegado al cuerpo, a mi me están obligado a interpretar un papel que no deseo y a usar un disfraz que no me quiero poner.

 

A estas alturas, prácticamente yo soy Shinki Ikari.

 

  • Jeje. Ay, Ryota-kun, estás súper nervioso.

 

Kuroki, quién se había colocado a mi lado sin que me diera cuenta, se asomó a ver mi rostro mientras me hablaba…

 

Rui Kuroki… la causa de todo este problema.

 

Por fuera es una chica hermosa al nivel de Rei Ayanami, pero por dentro es completamente Gendo Ikari. 

 

  • ¿Qué pasa?
  • N-No es nada. Cambiando de tema… si después de esto llego a cometer un error en la obra, ni se te ocurra burlarte de mí. 
  • ¿Acaso me veo como el tipo de persona que se la pasa ensañándose y burlándose de los errores de los demás? 
  • Es que… la verdadera Kuroki es calculadora y tiene muy mal carácter. 
  • ¡Oooie! ¡Qué no tengo mala personalidad! Eso solo que solo soy muy perfeccionista, eso es todo. 

Sé perfectamente que eres una perfeccionista, pero el problema es que, en nombre de esa bendita perfección, a veces se le sale lo mala persona…

 

  • Yo creo que las obras de teatro, una vez que empiezan, se pasan en un abrir y cerrar de ojos, pero, ¿de verdad te sientes tan nervioso?
  • ¡Pues claro que sí! ¿¡Quién demonios crees que soy!? 

 

¡Por si n te has dado cuenta, el que está aquí a tu lado es un otaku introvertido, solitario y con la ruta de virginidad establecida completamente hasta el fin de sus días! 

 

  • ¿Ah, sí? Yo pensaba que el Ryota-kun que yo conocía era un hombre con muchísimo más valor y agallas.
  • ¿¡Qué!? ¿¡Y-yo!?
  • Es que, después de todo, eres un chico capaz de hablar con total normalidad conmigo, con Yuria y también con Airi.

 

Ahora que lo menciona… bueno, tal vez sea cierto que tengo agallas, pero…

 

Siendo estrictos, eso se debe en gran parte a que terminé enterándome de los secretos de cada una de ustedes… pero no hay forma de que pueda decirte algo así.

 

  • ¿Aún no logras tener confianza? Bueno, entonces… si la primera función es un éxito… ¿Qué te parece si para la segunda función de la tarde te doy un beso de verdad? 

 

¿¡Un beso real…!?

 

  • ¿¡P-Pero que tantas tonterías estás diciendo!?  Deja de burlarte de mí por amor de Dios, al menos por ahora… 
  • ¡Muy bien, integrantes del grupo 2-B! Por favor, vayan tomando sus posiciones para empezar~ 

 

Una de las chicas del comité organizador del festival nos llamó en voz baja.

 

  • V-Vaya, ya es la hora. Escúchame una cosa, Kuroki…
  • Jeje, lo de hace un momento era mentira, ¿sabes? Pensé que te serviría para distraerte un poco. 
  • P-Pero qué demonios…

 

Al final, Kuroki se la pasó tomándome el pelo hasta el mismísimo instante previo a la obra.

 

Sin embargo… es verdad que, gracias a que Kuroki estuvo jugando conmigo, mi mente y mis sentimientos se habían relajado un poco… solo un poquito..

 

  • …Etto… Oye. Gracias, Kuroki.
  • No hay de qué.

 

Cuando le agradecí con total honestidad, ella, para mi sorpresa, también aceptó mi agradecimiento de forma dócil y sincera.

 

Cielos, como de costumbre, esta chica hace que pierda por completo mi ritmo y compostura. 

 

Mientras la obra anterior terminaba y el equipo desmontaba la escenografía, yo subí al escenario.

 

En cuanto pisé el escenario, los reflectores superiores y las luces del segundo piso brillaron con fuerza, e iluminaron el lugar mientras se escuchaba la narración de una de las chicas encargadas. 

 

  • Hace mucho, mucho tiempo… En el castillo de un determinado reino, vivía una hermosa princesa de piel blanca como la nieve llamada Blancanieves… 

 

Los tres reflectores ubicados en el segundo piso me iluminaron de golpe.

 

M-Más que deslumbrante, la verdad es que se siente bastante caliente.

 

Los espectadores sentados en los asientos del público, aunque visiblemente desconcertados por mi aspecto vestido de mujer, me clavaban la maria fijamente.

 

Las miradas que me lanzaba eran una mezcla directa de confusión y altas expectativas. 

¡Ah, al diablo, miren todo lo que les dé la maldita gana! He aguantado y resistido hasta este punto estando más que preparado para que esto se convierta en mi pasado oscuro.

 

Mi actuación es rematadamente mala, sigo leyendo los diálogos de forma monótona y plana, y mi voz tampoco es la gran cosa.

 

Pero aun así… voy a demostrar que puedo llegar hasta el final con esto. 

 

¡Voy a terminar con esto lo más rápido posible para recuperar mi tranquila y pacífica vida diaria! 

 

En cuanto los murmullos y el ruido del público cesaron, comencé a pronunciar mis diálogos.

 

  • E-Este es un día a día sin grandes cambios viviendo en el castillo… pero… ¡ a mí también me gustaría conocer a mi príncipe azul en su caballo blanco algún día…!

 

Tener que decir semejante frase frente a tanta gente es, sin duda alguna, una tremenda sesión de juego de humillación pública.

 

Sin embargo, una vez que la obra dio inicio por fin, tal y como me había dicho Kuroki, mi mente y mis sentimientos se sintieron extrañamente despejados. 

 

La ansiedad y la frustración que sentía justo antes de pisar el escenario desaparecieron de golpe, y, de forma misteriosa, los diálogos brotaban de mi boca por sí solos.

 

Vaya, resulta que una vez que las cosas se ponen en marcha, uno ya no se pone tan nervioso…

 

Tras concluir la escena final donde Blancanieves vive en paz, aproveché el momento del cambio de escena para retirarme de forma fluida hacia las bambalinas. 

La siguiente aparte es la escena clásica y sumamente familiar en la que la madrastra de Blancanieves, la reina, se planta frente al espejo para preguntarle: “¿Quién es la más hermosa de este mundo?” 

 

Como el papel de la reina lo interpreta Hino, y en esta sección Blancanieves no aparece en ningún momento, puedo aprovechar para tomarme un pequeño respiro. 

La versión de Blancanieves de nuestro salón está estructurada, a grandes rasgos, en seis escenas principales.

La fase inicial: La escena donde Blancanieves vive en paz, seguida de la escena donde la Reina madrastra interroga al espejo. 

Luego, la fase intermedia: La escena donde el cazador, habiendo recibido las órdenes de asesinato por parte de la reina, deja escapar a Blancanieves hacia el bosque, y la escena en la que Blancanieves se cuela en la casa de los enanitos en el bosque para comenzar a vivir junto a ellos.

Y para terminar, la fase inicial que sirve como el clímax: La escena donde la reina acude a la casa de los enanitos para hacer que Blancanieves muerda la manzana envenenada, cerrando el telón con la escena en la que el príncipe le da el beso. 

En pocas palabras, las grandes escenas que me quedan por delante son únicamente cuatro. 

Me escapó al bosque, me encuentro con los enanitos, me como la manzana y me muero; a partir de ahí me la puedo pasar durmiendo el resto del tiempo, así que prácticamente seré un nini.

Todo terminará simplemente quedándome ahí acostado a esperar que el príncipe venga a besarme. 

En cuanto la escena de la reina terminó, pasamos a la siguiente, la escena del bosque.

  • El cazador, habiendo recibido las órdenes del asesinato por parte de la rena, trajo a Blancanieves a lo profundo del bosque…

Con la transición de la escena marca por la narración, entramos al momento en el que el cazador, a quien se le ordenó asesinarme, decide dejarme escapar.

Fui arrastrado de la mano hacia el bosque montado en el escenario por una chica de los clubes deportivos que interpretaba el papel del cazador.

  • ¡Oh, qué criatura tan lamentable y digna de lástima es la princesa Blancanieves…! Le informaré a la reina que su Excelencia ha muerto, así que, por favor, ¡Huya hacia el bosque, mi señora!
  • S-Sí…

Una vez que termine esta escena donde el cazador me deja libre, la que sigue es la escena donde aparece “ese sujeto”… Cielos.

Así es. A pesar de que le ponía todas las ganas del mundo desde los ensayos, había exactamente una persona cuya actuación era tan mala como la mía.

Desde las bambalinas del escenario hicieron su aparición los siete enanitos.

Y justo en el centro del grupo, inflando su pecho con orgullo, estaba el enanito de nariz roja brillante: Airi Miyama.

Llevaba la capucha del enanito rojo brillante y una barba blanca alrededor de la boca.

Incluso en la función real, el botón superior de su chaqueta roja seguía abierto como de costumbre, dejando entrever una sutil vista del de sus enormes pechos.

Daba una sensación que desentonaba por completo como la historia, como si de la nada una modelo gravure irrumpiera en medio de un programa infantil.

A pesar de que los roles de género estaban invertidos, la obra se había mantenido bastante bien y pura hasta este preciso instante, pero.

  • ¡Vaya, vaya~! ¿Esa ropa tan her-hermosa? ¿Y esas facciones tan destacadas? Pertenecen a Ryo… ¡Digo, a Blancanieves! ¡Estás en la casa de nosotros, los enanitos! ¡Esto es una auténtica bendi-bendición! ¡Ya que estás aquí, tómate las cosas con calma en la casa de Airi…! ¡Quiero decir, en la casa de los enanitos!

Aunque se sabe los diálogos de memoria, ladea la cabeza con confusión cada vez que le toca pronunciar una frase un poco difícil y, para colmo, estuvo a nada de confundir los nombres. Sin lugar a dudas, esa es Airi Miyama, la chica de pechos explosivos.

¡Tu actuación es un completo y absoluto desastre incluso en la función real!

Al pasar directamente a la escena en la que Blancanieves vive en la casa de los enanitos, entramos al segmento donde Blancanieves, sentada cómodamente en una silla, recibe un trato de realeza y mimos exagerados por parte de los siete enanitos. 

  • Blancanieves. La comida ya está lista. Ven, di ¡Aaaah! 
  • ¿Blancanieves? Déjame darte un masajito en los hombros, ¿sí?
  • ¡Blancanieves, yo también te voy a limpiar los oídos! 

Si la memoria no me falla, en la historia original se supone que era Blancanieves la que se encargaba de hacer los quehaceres de la casa… Sin embargo, por alguna misteriosa razón, la casa de los enanitos se ha transformado en un auténtico harén, gracias a estas 7 enanitas. 

Llevaba sintiendo una profunda incoherencia y rareza en esta parte específica del guión desde hace mucho tiempo…

A ver, ¿¡Por qué demonios lo convirtieron en un harén!? 

  • Blancanieves disfrutaba al máximo de una vida completamente libre, placentera y a su propio ritmo en la casa de los enanitos. Sin embargo, un buen día…

Por fin entramos en la escena donde Blancanieves se come la manzana; Hino, interpretando a la reina vestida con una capucha negra, entró a la casa de los enanitos y le entregó una manzana roja a Blancanieves.

Muy bien, vamos a masticar rápido esta manzana para tirarme a dormir de una vez.

En ese preciso instante, de forma totalmente inesperada, alcancé a ver la silueta de Yuria esperando su turno detrás de las bambalinas.

Con una mirada extrañamente afilada, bastante diferente de su habitual indiferencia, Yuria me clavaba los ojos fijamente, sin pestañear.

En las pupilas de Yuria, quien tiempo atrás me había advertido: “Voy a actuar completamente en serio”, se escondía una chispa y una intensidad muy distintas a las de su día a día.

  • Vamos, come un poco.

Recibí la manzana envenenada de manos de la reina, quien iba disfrazada como una anciana con vestiduras negras.

  • Esto es un pequeño agradecimiento por haberme ayudado. Vamos, jovencita, prueba un bocado de esta manzana.

A partir de aquí, ya estábamos de lleno en el clímax de la historia.

En cuanto me coma esto, lo único que me queda por hacer es acostarme en la cama para dormir. 

Hice ademán de morder la manzana que tenía en la mano e, inmediatamente después, fingí perder el equilibrio mientras me sujetaba el cuello, dejándome caer de golpe sobre la cama.

Dado que la cama estaba construida improvisadamente con cajas de cartón y colchonetas de gimnasia, acostarme ahí hacía que todo apestara a sudor… No, en serio, apestaba a niveles espantosos. Sentía que se me iba a caer la nariz del asco. 

  • ¡Ji, ji, ji! ¡¡Con esto Blancanieves ha muerto de forma definitiva…!! ¡¡La criatura más hermosa de todo este mundo vuelvo a ser yo, jajajaaja! 

Hino selló el momento con una actuación increíblemente realista y apasionada en su papel de reina, para luego retirarse del escenario. 

Cerré los ojos sobre la colchoneta y, con la visión sumamente oscura, me quedé esperando para recibir el beso del príncipe.

¡Por favor, Yuria, ven rápido…!

  • Me adentré en este espeso bosque dejándome guiar por el humor de mi corcel, pero… pensar que encontraría una cabaña en un lugar como este.

En el mismo momento en que deseaba la llegada de Yuria, el nítido eco de unas botas resonó con fuerza sobre las tablas del escenario.

Desde las butacas del público comenzaron a llover, uno tras otro, ensordecedores gritos de euforia de las chicas . 

¿En serio Yuria tenía un club de fans tan masivo de puras chicas…? 

La Yuria de día a día es una chica gal de muslos gruesos, pero a pesar de la personalidad tosca y descuidada que aparenta tener, en el fondo posee un instinto protector y servicial como el de una hermana mayor. Supongo que ese lado es lo que cautiva a tantas chicas.

  • Es una residencia con muebles sospechosamente pequeños, pero… ¡Oh! ¿Qué hace una mujer tan hermosa acostada en un sitio como este…?

A medida que la voz y las pisadas de Yuria se aproximaban, sentí cómo se inclinaba para asomarse de cerca a contemplar mi rostro.

  • …¿¡No está respirando…!? ¡Rápido, tengo que practicarle la respiración boca a boca de inmediato!

Debido a que tenía la vista completamente a oscuras, el aroma del perfume de Yuria se percibía de una manera muchísimo más intensa, haciéndome perfectamente consciente de que ya la tenía justo frente a mi rostro. 

Voy a intentar abrir los ojos solo un poquito…¿Hmm?

El rostro de Yuria estaba justo frente a mí. 

Quizás porque los reflectores del escenario estaban demasiados calientes, tenía gotas de sudor en la frente y me miraba con unos ojos llorosos, brillantes y húmedos, como si estuviera a punto de de echarse a llorar. 

  • Ryota… Lo siento, por favor, mantén los ojos cerrados.

Al percatarse de que mis ojos se habían abierto un poco, Yuria susurró aquellas palabras y comenzó a acercar su rostro hacia el mío de manera gradual.

Desde los asientos del público, los gritos de euforia y los vítores de las fans de Yuria no dejaban de llover. 

Debido a la forma en que estaba ajustado el escenario, era imposible para los asistentes saber si realmente nos estábamos besando o no. Para ellos, aquello era, literalmente, el beso de Schrodinger. 

  • ¡…!
  • …Pensaba que era una persona con bastante valor y agallas. Pero, al final, cuando veo tu rostro, Ryota… me doy cuenta de que simplemente no puedo hacer algo tan injusto como esto.

¿In-Injusto? ¿Eh? ¿A qué se refiere con eso? 

Como no podía hablar mientras mantenía los ojos cerrados, no me quedaba más remedio que limitarme a escuchar las palabras de Yuria. 

No entendía muy bien a qué se refería, ¿habrá sido solo un monólogo o un pensamiento en voz alta de Yuria? 

Entonces, de repente, sentí una sensación sumamente suave en mi mejilla.

Tenía un toque sútil de humedad, era blanco…

¡Un momento, no me digas que…!

  • ¿¡…!?

Debido a la tremenda sorpresa, terminé levantándome de un salto de la cama. 

Esta sensación que acabo de percibir claramente en mi mejilla…

No hay ninguna duda… Eso fue un beso, ¿verdad? 

  • ¿Ha despertado ya, mi hermosa princesa?

Yuria, estaba actuando como si nada hubiera pasado y con total naturalidad, esbozó una radiante sonrisa.

Habiendo recibido un beso en la mejilla por parte de Yuria, entré en un estado de absoluto pánico y agitación.

¡¡Los labios de Yuria se posaron en mi m-m-mejilla…!!

En el instante en que sus labios hicieron contacto, pude sentir su calor, su respiración agitada y la tremenda suavidad de su piel.

Aunque haya sido únicamente en la mejilla, para mí fue un beso tan sumamente estimulante que fue casi como si me hubiera besado en los labios; a pesar de estar en plena mitad de la función, mi cerebro ya no puede pensar en otra cosa que no sean los labios de Yuria.

¡¡Es que sus labios eran tan suaves, carajo…!! 

Para un otaku y virgen como yo, incluso un beso en la mejilla resulta demasiado estimulante. Solo con eso, toda mi sangre fluyó de golpe a mi entrepierna; afortunadamente, llevaba puesta una falda larga, y nadie en el público notó cierto bulto.

  • ¿Cómo se encuentra, mi Lady?
  • Eh… ah…

Si por un azar del destino yo hubiera sido el que interpretaba al príncipe, la zona de mis pantalones se habría inflado tanto que habría sufrido una muerte social fulminante… Qué peligro, de la que me salvé. 

¡Un momento, qué mal, qué mal! ¡El siguiente diálogo era el mío!

  • ¡Oh…! ¡Oh, mi príncipe! Muchísimas gracias. Gracias a tu beso, he sido capaz de despertar de mi largo letargo.

Incluso después de eso, continué actuando con la mente completamente en blanco, absorto por todo el asunto del beso. 

Más allá de los nervios de estar en el escenario, mi cerebro ya no tenía espacio para procesar otra cosa que no fueran los labios de Yuria.

  • A-Agradeciendo este encuentro del destino… te juro que te amaré por el resto de mi vida.

En cuanto pronuncié mi última línea del guión, el telón se cerró dando fin a la sección de la mañana. 

***

Con la obra matutina finalizada, el tiempo restante hasta la función de la tarde se convirtió en tiempo libre para todos.

Todos los miembros que habían participado en la obra se cambiaron temporalmente de ropa para ponerse sus uniformes y se fueron por ahí a ver el festival cultural.

Por supuesto, yo también fui al baño para regresar a mi apariencia habitual con el uniforme. 

Cielos… Ya no quiero seguir exponiendo mi vergüenza en público de esta manera, pero bueno, solo me queda aguantar una sola función más. 

Al terminar de cambiarme y salir del baño del gimnasio, Kuroki y Miyama me estaban esperando justo en frente de la entrada.

  • Bienvenido de vuelta, Ryota-kun. Gran trabajo, debiste quedar agotado.
  • ¡Estuviste increíble, Ryota!
  • Ah, s-sí… Gracias…

Dado que para mí todo esta experiencia no es más que una absoluta historia oscura e incómoda de mi pasado, la verdad es que no puedo alegrarme de corazón por los halagos… 

  • Ah, es verdad, Ryota-kun. Tanaka-san dijo que le encantaría que fueras a visitarla al Maid Café después de esto. 
  • Ah bueno, eso no me importa mucho, pero… ¿dónde está Ichinose?
  • Si hablas de Yuria, está teniendo una sesión de fotos con sus fans en la parte trasera del gimnasio. ¡Airi también quería tomarse una foto con ella, pero hay demasiadas chicas rodeándola! 
  • Ya, ya veo…

Ahora que lo pienso, recuerdo que en cuanto terminé la obra, un grupo de chicas se la llevó a rastras a alguna parte, casi como si la estuvieran secuestrando.

Así que Yuria todavía no ha podido regresar, eh…

  • ¡Ryota, Ryota! Parece que lo de Yuria va para largo, ¡así que vayamos primero al Maid Café que organizó el salón de Kanade-chan! 
  • Etto… yo tengo que ir a dejar el disfraz de Blancanieves, ¿podrían adelantarse sin mí? Les prometo  que las alcanzó de inmediato. 
  • ¡Ah, entiendo, recibido! ¡Entonces vamos yendo, Rui-chan! 
  • Sí. Entonces ven de inmediato, ¿De acuerdo, Ryota-kun?

Kuroki y Miyama entraron juntas al edificio de la escuela.

En cuanto dejé el disfraz en el lugar asignado, me quedé esperando a que viniera Yuria a un costado del gimnasio.

Poco después, un grupo de chicas que parecían ser las fans de Yuria vino desde la parte trasera del gimnasio y pasó justo por delante de mí. 

  • ¡Ah! Oye, ¿ese chico de ahí no es el que hacía de Blancanieves?
  • ¡Es verdad! ¡Oye, oye, déjanos tomarte una foto! 

El grupo de chicas se me comenzó a acercar mientras me apuntaban con el dedo.

Ugh… No puede ser, ¿es en serio? De por sí ya pasé una vergüenza tremenda en la obra; si me toman fotos y las esparcen por las redes sociales, estaré completamente acabado. 

  • Un momento, eso no se puede. Las fotos con Ryota están prohibidas, ¿saben?

Yuria, vistiendo ya su uniforme escolar, se interpuso con firmeza metiéndose en medio de las chicas y yo. 

Por lo visto, ya había terminado de cambiarse, pues llevaba el traje de príncipe colgado del brazo y sostenía las botas con la mano.

  • Si son fotos mías, las pueden subir a las redes sociales todo lo que quieran, no hay problema; pero Ryota es muy tímido. Así que déjenlo en paz, por favor.
  • ¡Ah, s-sí! ¡Lo sentimos mucho!

Ante la advertencia de Yuria, sus fans, que resultaron ser muy comprensivas y educadas, se retiraron del lugar de inmediato. 

  • Cielos… Estabas todo distraído y como flotando en las nubes…
  • ¿Por qué piensas eso?
  • Es que tenías una cara que gritaba que no te desagradaba en absoluto estar rodeado de chicas. 
  • Bueno, eso… ¿quizás un poquito, sabes?
  • ¿¡“Sabes”!? Nada de “sabes”. De verdad, por eso digo que tú…

Yuria suspiró profundamente, visiblemente exasperada. 

¿A qué te refieres con eso de “por eso digo”?

  • Pero bueno, estuviste bastante bien durante la obra, Ryota. Te fuiste acostumbrando a la actuación y me dio tranquilidad verte. Gracias a eso, yo también pude actuar completamente en serio.
  • …¿De… de verdad? 
  • O sea, yo me puse súper nerviosa antes de salir al escenario. Después los demás me dijeron que la mirada que tenía antes de salir a escena daba miedo.

Ciertamente, la mirada de Yuria cuando estaba tras las bambalinas era muy afilada, y ahora que lo pienso, también parecía un tanto tensa. 

  • Y… cambiando de tema… verás, es sobre el beso que te dí, Ryota…
  • ¡…!

De la nada, Yuria sacó a colación un tema que resultaba sumamente difícil y espinoso de abordar. 

  • ¡A-Ah, eso fue… como una especie de premio! Es que Ryota se estaba esforzando mucho, pero se te notaba bastante nervioso, así que pensé: “¿Y si le doy un premio para que esté más relajado?”, o algo por el estilo.
  • ¿Ah, si? ¿Fue por eso?
  • ¡Sí, sí! Fue por eso, no es que tuviera alguna intención extraña ni nada… Pero, cambiando de tema, ¿a tí no te hizo feliz que te besara?

A-Aunque me lo preguntes de esa manera…

Para un otaku introvertido y virgen como yo, más que una cuestión de si me hizo feliz o no, la verdad es que…

  • Como decirlo… Como nunca antes en mi vida nadie me había besado, pues… hablando con total honestidad, supongo que me excité, por así decirlo. 
  • ¿¡H-Ah!? ¿¡¡Excitado!!? ¡¡Pero qué demonios estás diciendo!!
  • No, a ver, yo solo estoy dando mi opinión sincera.
  • ¡P-pues ya no te volveré a dar uno nunca más, para que lo sepas!

No entiendo muy bien por qué, pero parece que hice enfadar a Yuria. Para empezar, la causa de todo esto fue un beso improvisado… así que no entiendo por qué se pone tan furiosa.

  • Oye, Yuria, cambiando de tema… Ya que todos fueron al maid Café de Tanaka, ¿por qué no vamos nosotros también? 
  • ¿M-Maid Café? Ahh…. Un Maid Café, eh…
  • ¿Qué pasa? ¿Acaso no te gustan?
  • No es que no me gusten en especial o algo así, pero… digamos que tengo un mal recuerdo relacionado con los trajes de sirvientas.
  • ¿Un mal recuerdo? 
  • Te acuerdas de eso que Rui estuvo a punto de soltar esta mañana cuando veníamos a la escuela, ¿verdad?

Un momento, ¿eso significa que…? ¿Se trata de ese suceso al que todos se referían al unísono como “una tragedia”, el famoso incidente de Yuria en cosplay?

  • ¡Por favor, cuéntame eso con lujo de detalles!
  • ¿A qué viene tanta emoción? L-La verdad es que no quiero hablar de eso, pero bueno, qué más da.

Yuria soltó las palabras mezcladas con un suspiro y comenzó a relatar la historia.

  • El asunto es que el Café Cosplay que organizamos el año pasado, en ese, yo tenía planeado usar un traje de maid. Pero el largo de la falda del disfraz que compré por internet era bastante corto… Y para completar, mis muslos son un poquito grandes, ¿no crees?

Lo mires por donde lo mires, es obvio que “un poquito” se queda corto.

No hay la menor duda de que los muslos más voluptuosos y eróticos de toda esta preparatoria son los de Yuria. 

  • Como ya lo había comprado y me daba una pereza tremenda devolverlo, me puse ese traje de maid el mismo día del festival. Pero es que el impacto visual y el atractivo de mis muslos se volvió una cosa fuera de lo normal. Al final, la profesora solterona encargada del comité disciplinario me soltó un “Eres demasiado sensual”, me prohibió a mi sola hacer cosplay y terminé teniendo que atender a los clientes vistiendo una sudadera aburrida y sosa… En fin, de verdad fue lo peor de lo peor.
  • Y-Ya veo…

En este preciso instante todo ha sido aclarado…

En pocas palabras, los muslos de Yuria necesitan obligatoriamente una clasificación para mayores de edad, ¿no?

  • Por  cierto… ¿Habría alguna posibilidad de que te pongas ese traje de sirvienta en otra ocasión? 
  • ¿De verdad crees que me lo voy a poner?
  • Ah, si… Lo siento mucho.

Al recibir una mirada de pura intención asesina, me disculpé desde el fondo de mi corazón.

¡Qu-qué miedo!

  • Bueno… supongo que puedo entender cómo te sientes, Ryota… Así que, si la próxima vez vienes a mi casa… tal vez podría ponérmelo solo para ti… 
  • Iré.
  • Qué respondas de inmediato da un asco tremendo.

***

Y así la función de la tarde dio inicio por fin.

Una vez más, me había transformado en Blancanieves.

Contemplé mi propio aspecto vestido de mujer por segunda vez en el día frente al espejo del baño, pero el hecho de ver que me estaba acostumbrando gradualmente a esto hizo que me odiará un poco más.

Bueno, cuando esto terminé, jamás en la vida tendré que volver a vestirme de mujer. Aguanta.

En cuanto salí del baño de hombres, exactamente al mismo tiempo, una silueta completamente negra emergió del baño de mujeres contiguo…

  • ¡Vaya! ¿No es nuestra Excelencia, la mismísima princesa Blancanieves!

Usando un traje de gala palaciego de un negro azabache profundo y haciendo resonar sus botas negras, un caballero oscuro hizo su aparición.

Llevando una larga espada sujeta a la cintura y haciendo ondear su capa negra, giró para mirarme directamente. 

Tenía unas facciones impecables, pulcras y hermosas que resultaban excesivamente bellas.

Su cabello negro, completamente lacio, estaba recogido en una sola coleta que caía por su espalda, y se había peinado el flequillo hacia atrás.

Ante sus cejas sutilmente marcadas y esa mirada que parecía ser capaz de ver a través de absolutamente todo, sentí un escalofrío que me congeló la columna vertebral.

E-Este… Este es el traje del príncipe de Kuroki.

Era el diseño que formaba el contraste perfecto con el traje blanco que había usado Yuria.

  • Jeje, pero qué exagerada es tu sorpresa, Ryota-Kun.
  • Es que… tu rostro y tu figura son impresionantemente perfectos, así que es obvio que me voy a quedar impactado. 

Como Kuroki es naturalmente bella, delgada, y esbelta en la zona de la cintura y los muslos, el hecho de vestirse de hombre no generaba ninguna discordancia extraña, haciéndola lucir espectacular.

Con que esta es la humana perfecta, Rui Kuroki…

  • Bien, Ryota-kun, ¿nos vamos yendo?
  • Ah, s-sí

El escenario del gimnasio también entró en la sección de la tarde, y la segunda función de Blancanieves estaba a punto de comenzar.

Al ser la segunda vez, no se sentía tanta tensión ni tantos nervios.

  • Oye, Ryota.
  • ¿Eh?

Mientras yo hacía respiraciones profundas tras bambalinas, Yuria me llamó desde atrás.

  • ¿Qué tal? ¿Estás nervioso?
  • E-Estoy bien. Ya es la segunda vez, después de todo.
  • ¿Ah, sí? Si es así está bien, pero… ¡Ah, Ryota, mira hacia allá!

Al mirar en la dirección que apuntaba Yuria, vi a Miyama en las bambalinas del lado opuesto sacudiendo la mano con entusiasmo hacia nosotros.

  • De verdad, Miyama es la definición misma de una persona despreocupada…
  • Bueno, visto desde fuera sí, pero yo creo que Airi en realidad está súper nerviosa.
  • ¿Tú crees?
  • Sí. Es que Airi siempre entra en pánico cada vez que el profesor la elige para responder en clase, por ejemplo. 

Creo que es simplemente porque no se sabe la respuesta…

  • Tanto Airi como Rui se están esforzando al máximo, así que tú también, Ryota, ¡Da lo mejor de tí está última vez!
  • Ah, s-sí.

No pasa nada. En la primera función de Blancanieves no me salté ningún diálogo y salió perfecto.

Solo tengo que hacer exactamente lo mismo. No hay nada a lo que temer.

  • A continuación, presentamos la obra “Blancanieves con roles de género invertidos”, a cargo de la clase 2-B. 

Tras el anuncio del maestro de ceremonias, clavé la mirada en dirección al escenario.

  • Yuria… Deséame suerte, allá voy.
  • Sí, ¡Mucho éxito!

Di un paso hacia el escenario y caminé hacia el centro de las tablas.

No sé si se debía a que tenía más confianza que en la primera función o a que, por desgracia, ya me había acostumbrado a estar vestido de mujer, pero sentía que mi forma de caminar lucía bastante elegante y natural.

  • Hace mucho tiempo… En el castillo de un determinado reino, vivía una hermosa princesa de piel blanca como la nieve llamada Blancanieves…

Al igual que en la función, los tres reflectores ubicados en el segundo piso me iluminaron de golpe a mí, la princesa Blancanieves.

Aquellas luces que tanto me habían incómodo e intimidado al principio, en esta segunda función ya casi no me molestaban. 

La afluencia de público es abrumadoramente mayor en comparación con la primera función.

Además de que todos los asientos están completamente ocupados, hay estudiantes que están viendo la obra de pie.

Con que esto es a lo que llaman el “Efecto Rui Kuroki”…

Habiendo usado a Yuria como príncipe por la mañana para correr la voz de boca en boca lanzan a Kuroki – quien presume de ser la más popular de todo el instituto– para la función de la tarde.

Así que al hacer eso consiguieron este nivel de asistencia… Cielos, ahora entiendo perfectamente por qué el comité quería hacer eso con reparto doble.

La presión era tremenda, pero me sentía en un estado de ánimo extrañamente calmado.

El haber ganado confianza tras el éxito de la primera función influyó en gran medida.

Muy bien…¡Puedo hacerlo!

  • Aunque todos los días en el castillo transcurren sin el más mínimo cambio, yo también espero conocer algún día a mi príncipe azul sobre un caballo blanco.

Creo que logré pronunciarlo con un tono de voz mucho más sereno que en la primera función.

Mientras saboreaba mi propio crecimiento como actor, finalicé las dos escenas iniciales y entré directamente en la escena del bosque de la fase intermedia.

  • El cazador, habiendo recibido las órdenes de asesinato por parte de la reina, trajo a Blancanieves a lo profundo del bosque…
  • ¡Oh, qué criatura tan lamentable es la princesa Blancanieves…! Le informaré a la reina que su Excelencia ha muerto, así que, por favor, ¡huya hacia el bosque, mi señorita!
  • Sí…

Blancanieves camina por el bosque, y lo que sigue es la escena donde se encuentra cara a cara con los enanitos liderados por Miyama.

Cuando dirigí la mirada hacia las bambalinas, Miyama asintió firmemente con la cabeza.

  • ¡Vaya, vaya~! ¿Es tan tan her-

Fue justo en el mismísimo instante en que Miyama y las otras seis enanitas pisaron el escenario.

Se escuchó un seco sonido de rotura, seguido por el ruido de algo de plástico rodando y rebotando sobre las tablas del escenario.

Aunque probablemente era un ruido lo suficientemente bajo como para no ser escuchado desde los asientos del público, todos los que estábamos sobre el escenario nos percatamos de lo que había ocurrido y abrimos los ojos como platos.

  • ¡Eh…etto…!

El segundo botón empezando desde arriba de la chaqueta roja brillante que llevaba puesta Miyama… ¡Había salido disparado por los aires!

¡¡Pe-pero qué demonios estás haciendo, Miyama….!!

Desde los ensayos me preocupaba si la ropa resistiría semejante tamaño extravagante, ¡pero pensar que vendría a alcanzar su límite justo en este preciso momento…!

Si de por sí ya era tan grandes que el primer botón ni siquiera cerraba, ahora que perdió incluso el segundo, el pecho de Miyama ha quedado abierto a tal grado que rompió récords de exposición. 

Sus enormes y exuberantes pechos, de una piel blanquísima y suave, que normalmente están ocultos bajo el uniforme escolar, ahora se agitaban levemente; además, debido a la extrema cercanía, alcancé a divisar un destello de su sostén blanco con motivos florales. 

Se alcanzaban a transparentar sutilmente las venas, haciéndola lucir de una manera extremadamente, increíblemente, descomunal y absolutamente erótica.

Menos mal que hoy me tocó usar falda. Si hubiera llevado pantalones, me habría asesinado.

Ante semejante situación, incluso la mismísima Miyama tenía el rostro completamente congestionado y rojo. Vamos, estaba tan roja, como la propia chaqueta que llevaba puesta… 

En un día cualquiera, yo sería el primero en darle una gran bienvenida a un evento de “erotismo accidental”… pero dadas las circunstancias, no pude evitar sentir una profunda lástima por ella. 

A este paso, más que un enanito de pechos grandes, va a parecer una simple exhibicionista.

Cuando dirigí la mirada hacia los asientos en el público, tal como me lo temía, los espectadores parecían incapaces de ocultar su agitación y asombro.

Me encantaría hacer algo para rescatarla, pero… para no romper la continuidad de la obra, mis manos están completamente atadas.

  • ¡V-Vaya! ¿¡Acaso esa hermosa vestimenta y esas facciones tan pulcras no pertenecen a la mismísima princesa Blancanieves…!? ¡Esto es un auténtico golpe de fortuna! Ya que está aquí, ¡Por favor, quédese a descansar plácidamente en la cabaña de nosotros, los enanitos! 

Aunque la propia Miyama estaba tan alterada que recitaba todo en un tono completamente monótono y plano, el hecho de que no se detuviera y continuará con la actuación me hizo percibir en ella un misterio toque de profesionalismo. 

De ese modo, tal como dictaba el guión original, Blancanieves entró de lleno en su escena de harén; sin embargo, Miyama, muerta de vergüenza, me daba el masaje de hombros mientras intentaba cubrirse el pecho cruzando los brazos… 

  • Ryota… Por favor, no te quedes mirando tanto… los pechos de Airi…

Mientras me masajeaba los hombros, Miyama susurró aquellas palabras en voz muy baja desde mi espalda. 

No importa lo que me digas, los voy a mirar igualmente.

Gracias al enorme esfuerzo de Miyama, la posterior escena del harén de Blancanieves logró salir adelante sin mayores desastres.

  • Bien, mi respetable princesa Blancanieves, nosotros debemos partir hacia nuestro trabajo, de modo que le encargamos cuidar de la casa en nuestra ausencia. 
  • Entendido… Vayan con mucho cuidado, amigos míos.

La interacción entre las enanitas y yo concluyó aquí, y de inmediato la escena comenzó a enfilarse hacia el tramo final. 

  • Buenas tarde, ¿hay alguien aquí? He sufrido una pequeña herida… ¿Sería tan amable de brindarme su ayuda?

Hino, interpretando a la reina villana, entró en la casa de los enanitos.

Y entonces, tal como en la función anterior, recibí la manzana envenenada que me entregó la reina interpretada por Hino.

En cuanto muerda esto… lo único que queda es la escena final. 

Detrás de las bambalinas, Kuroki me observaba fijamente mientras dibujaba una leve y sutil sonrisa en sus labios.

Aunque me era imposible adivinar qué demonios estaba tramando… de todas formas, a mí solo me quedaba cumplir mi papel y caer dormido.

Fingí morder la manzana una vez más e, inclinándome pesadamente, me acosté sobre la cama y cerré los ojos.

  • ¡Ji, ji, ji! ¡¡Con esto Blancanieves por fin ha muerto de verdad…!! ¡¡Mi manzana envenenada es la número uno en todo el mundo…!!

¿Un momento, soy yo o acaso ese tipo cambió su diálogo respecto a la primera función…?

En cuanto la reina encarnada por Hin abandonó el escenario, el eco nítido de unas botas resonó casi en perfecta sincronía para tomar su lugar. 

El sonido rítmico y seco de unos pasos aproximándose.

  • ¡¡¡Uooooooooooo!!!

Un clamor profundo, pesado y masivo proveniente de los asientos del público retumbó hasta alcanzar el escenario.

Incluso con los ojos cerrados, su abrumadora presencia se hacía notar con total claridad.

Habiendo esperado el momento perfecto con absoluta preparación, la mismísima Rui Kuroki dio un paso al frente sobre el escenario.

  • Je… Me dejé llevar por el humor de mi corcel hasta adentrarme en este espeso bosque, pero quién diría que encontraría una cabaña en un lugar como este.

Haciendo gala de esa asombrosa capacidad actoral que ya venía demostrando desde los ensayos.

Kuroki se encuentra completamente inmersa y mimetizada con su personaje.

Con que esta es la actuación de Kuroki, la chica que persigue incansablemente la perfección…

A pesar de mantener los párpados cerrados, me quedé totalmente anonadado y subyugado.

Si comparo esto con mi propia forma de actuar, hay una diferencia abismal, como la de la tierra al cielo.

El diálogo que viene justo después… ¿de verdad podré hacerlo bien?

No puedo evitar sentir una preocupación incontrolable por lo que hará Kuroki dentro de poco.

Sencillamente, no confió para nada en ser capaz de mantener su nivel. 

  • ¡Vaya…! ¿Qué hace una dama tan hermosa en un sitio como este?

En mitad de mi absoluta y oscura ceguera, percibí con total nitidez cómo el firme eco de sus botas se aproximaba directo hacía mí. 

Ya… Ya viene…

Los latidos de mi corazón comenzaron a acelerarse drásticamente.

Más que simples nervios, era una sensación que rozaba el pánico y la impaciencia extrema.

En cuanto terminé la escena del beso, será mi turno de entrar en acción.

  • ¿Qué…? ¡No está respirando! ¡Esto es malo, debo darle respiración boca a boca de inmediato!

Pude sentir cómo el aroma característico de Kuroki se cernía sobre mí.

Era una fragancia frutal sumamente nítida, refrescante, ligera y cristalina.

Y en ese instante… Abrí los ojos solo un poquito.

Kuroki estaba… fingiendo el beso de una manera absolutamente “perfecta”

Había acortado la distancia entre nuestros rostros, pero, por supuesto, manteniendo sus labios milimétricamente separados de los míos. 

Aunque desde los asientos del público se elevaba un grito de caos, lamentos y frenesí, es obvio que cualquiera se daría cuenta de que ella únicamente estaba fingiendo.

Exacto, solo está fingiendo, nada de esto es real.

Alguien como ella, que vive bajo la constante búsqueda de la perfección, jamás rompería la estructura de una actuación perfecta por un arrebato en un lugar como este.

 Después de todo, la idea de “perfección” que ella persigue consiste precisamente en eso. 

El rostro de Kuroki comenzó a alejarse del mío.

Exactamente al mismo tiempo, incorporé mi cuerpo de la cama.

  • …¿Ha despertado ya, mi hermosa princesa?

Kuroki… Tal como esperaba de ti, eres una perfeccionista absoluta, estás tan metida en la actuación que lo haces a la perfección.

Sí es así, yo también tengo la obligación de responder a esa perfección con el mismo nivel. 

  • ¡Oh…! ¡Oh, mi príncipe! Muchísimas gracias. Gracias a tu beso, he sido capaz de despertar de mi largo letar—

Fue justo en ese preciso instante.

En mitad de mis palabras, de manera repentina, los reflectores del escenario sufrieron un apagón total, dejándolo todo a oscuras.

  • ¿Eh…? 

Totalmente desconcertado, por el abrupto apagón, detuve mi diálogo por un momento. 

Es más que obvio que esto no forma parte de los efectos de la obra.

Cuando dirigí la mirada hacia las bambalinas, incluso en mitad de aquella absoluta ceguera, alcancé a notar que los estudiantes del personal se movían caóticamente llenos de pánico.

No tengo idea de si habrá sido un corte general o algún tipo de error del gimnasio en concreto… No tengo ni idea, pero ahora lo mejor será esperar a que vuelva la luz.

  • Kuroki, esperemos un momento hasta que regresen las luces. 

Le susurré aquellas palabras en voz baja a Kuroki, quien estaba parada justo enfrente de mí, pero no obtuve ninguna respuesta por su parte. 

Bueno, conociéndola, seguro que está analizando la situación con total frialdad así que no tengo que preocuparme.

Tras quedarnos esperando en esa posición por un rato, la luminosidad de los focos regresó paulatinamente, volviendo a iluminar las tablas del escenario. 

Los asientos del público, que habían empezado a llenarse de murmullos de desconcierto, recuperaron el silencio sepulcral en cuanto la luz volvió a bañar la escena. 

Parece que ya todo está bajo control.  Por ahora, solo nos queda retomar la escena desde el corte y hacerlo una vez más.

  • ¡Oh…! ¡Oh, mi príncipe! Muchísimas gracias. Gracias a tu beso, he sido capaz de despertar de mi largo letargo.

¿Eh? ¿Kuroki…?

De acuerdo con el guión original, Kuroki debía responder a mi línea diciendo: “No hay nada que agradecer. Es solo que me he sentido cautivado por tu deslumbrante belleza” , para dar paso a la escena final del compromiso… Sin embargo, por alguna misteriosa razón, Kuroki se quedó completamente congelada y de pie frente  a mi cama.

No puede ser… ¿Acaso se le ha olvidado el guión…?

No, no, un momento, un momento. Si fuera yo tendría sentido, ¡Pero estamos hablando de Kuroki! Es imposible que a ella se le olvidé una línea

Al observar con detenimiento, noté que una gota de sudor frío recorría la frente de Kuroki. 

Aunque en sus facciones firmes y decididas no se reflejaba ni un ápice de confusión, aun así, por alguna razón… dirigiendo la mirada hacía mí, que estaba justo en frente. Daba la impresión de que se encontraba en un verdadero aprieto.

Sin embargo, debido a que la sola existencia de Kuroki es habitualmente perfecta, para el público resultaba imposible discernir si se le había olvidado el guión o si esto era simplemente parte de alguna sútil actuación. 

Pero… suponiendo por un momento que a Kuroki se le haya olvidado la siguiente línea, solo yo puedo salvar esta situación, diciéndole la línea.

El verdadero problema radica en cómo puedo hacerlo.

Podría intentar susurrárselo en voz baja para que solo ella me escuché, pero como la distancia entre el escenario y los asientos del público es tan corta, aún siendo un susurro, existe el riesgo de que alguien de la audiencia lo noté. Si eso pasa, el hecho de que “Kuroki olvidó su línea” se volvería una realidad para todos. 

Si eso llega a pasar, podría terminar hiriendo gravemente el orgullo de Kuroki. 

Entonces, ¿debería intentar enlazar los diálogos sobre la marcha improvisando para arreglarlo…? No, eso tampoco funcionaría.

Si Kuroki ya está entrando en pánico, lanzar una improvisación de la nada solo conseguiría alterarla más. 

Lo primero que debo hacer es calmarla para que podamos seguir adelante con la historia tal y como dicta el guión.

Llegados a este punto, no me queda más opción que jugársela a todo o nada… ¡Tengo que hacerlo!

Bajo estas circunstancias, para transmitirle la línea solo existe un método posible. 

Habiendo tomado una resolución absoluta, me incorporé lentamente de la cama y extendí las manos hacia los hombros de Kuroki, que estaba justo frente a mí, y así tal cual… ¡La empujé derribándola sobre el colchón! 

Y entonces, al mismo tiempo que aproximaba mi rostro al suyo como si fuera a besarla, utilicé los largos cabellos de mi peluca a modo de cortina, asegurándome de que nuestras caras no pudieran ser vistas ni siquiera desde las bambalinas. 

En el acto, como era de esperarse, una oleada de gritos agudos y eufóricos estallaron desde los asientos del público como detrás del escenario.

¡Perfecto! Con esto, el hecho de que a Kuroki se le olvidaron sus líneas jamás se sabrá.

Todos simplemente pensarán que me dejé llevar por la emoción del momento y que hice una improvisación salvaje al derribar al príncipe. Con eso bastará.

  • …¿-Kun?

A una distancia tan corta en la que nuestros rostros estaban a punto de rozarse en cualquier instante, miré fijamente a Kuroki sin un ápice de timidez.

  • Kuroki, ¿me escuchas? Tu siguiente línea es: “No hay nada que agradecer. Es solo que me he sentido cautivado por tu deslumbrante belleza” En cuanto te levantes, simplemente actúa con el mismo tono que tenías al principio. Después de todo no quieres que se rompa esa imagen perfecta tuya, ¿no es cierto?
  • Sí…Sí, de acuerdo.

Kuroki dibujó una suave sonrisa en su rostro e intentó levantarse por sí misma de modo que me hice a un lado y me levanté frente a ella para encararla mientras se ponía de pie.

Con eso, por fin podíamos dar paso a la escena final del compromiso. 

Por un momento temí lo peor sobre el rumbo que tomaría esto, pero al menos logramos sacarlo adelante. 

  • Jeje… Recibir un beso tan apasionado de parte de la mismísima princesa… es una dicha que no tiene comparación en este mundo.

… ¿Eh? ¡Oye, pero qué demonios estás diciendo! ¡Si no nos hemos besado! 

Debido a esa declaración sobre el beso soltado por Kuroki tras recuperar su ritmo habitual, el público terminó por volverse loco.

¡Oye, oye, oye! Si de por sí el hecho de que la princesa derribara al príncipe es algo que ni de broma pasó en la función de la mañana, ¡Ahora se ha creado un atmósfera en la que parece que en verdad nos besamos apasionadamente! 

Cuando eché una mirada rápida hacía las bambalinas, vi que Yuria y Miyama tenían la cejas completamente fruncidas y me clavaban una mirada de furia total. 

Ah… esto está muy mal. Puede que lo que me espere al terminar la obra sea una auténtica pesadilla.

  • No hay nada que agradecer por haberte brindado mi auxilio. Es solo que me he sentido completamente cautivado por tu deslumbrante belleza.

No obstante, Kuroki había recuperado la compostura por completo. 

Actuaba de una manera tan perfecta qué hacía parecer que lo sucedido hace poco hubiera sido planeado… En fin, con esto estoy seguro de que nadie en el público sospechará jamás que a Kuroki se le olvidó una línea, así que da igual. 

  • Agradeciendo infinitamente a este encuentro del destino… yo te juro amor eterno por el resto de mi vida. 

En cuanto pronuncié aquellas palabras en la escena final, la obra finalmente terminó.

***

No hace falta entrar en detalles sobre lo que ocurrió inmediatamente después de que terminó la función.

Las chicas de mi clase me vitoreaban y bromeaban diciendo: “¡Vaya, Izumiya-kun, qué atrevido~!”, mientras que los chicos me lanzaban insultos y maldiciones como: “¡Muérete!”, “¡No te creas la gran cosa!” Fue un dolor de cabeza. 

Por si fuera poco, Yuria me había sentenciado con un: “En cuanto termines de cambiarte, me vas a explicar con lujo de detalles que demonios pasó ahí arriba”.

¡Qué miedo,  qué miedo!

Sin embargo, nadie en absoluto mencionó el hecho de que a Kuroki se le hubiera olvidado el guión. En otras palabras, la imagen de Kuroki quedó a salvó.

Si al fin de cuentas lo único malo que pasó fue que todos los chicos me insultaran, creo que todo salió bien.

Le devolví el vestido de Blancanieves a la chica encargada del vestuario de la clase y me dirigí hacia la zona de la entrada del gimnasio, donde Yuria y las demás dijeron que me estarían esperando.

  • Hola, lamento haberlas hecho esper… ¿ah?

Mientras caminaba con una profunda sensación de incomodidad hacia la sala del gimnasio, la única persona que me esperaba allí, por alguna extraña razón, era Kuroki. 

Kuroki, quien ya se había cambiado, esbozó una sútil sonrisa y caminó directo hacia mí.

  • Decidí pedirles a Yuria y a Airi que nos esperaran en la azotea. Les dije que tú y yo iríamos a comprar varias cosas para comer y hacer una pequeña fiesta de celebración allá arriba.
  • ¿A qué viene eso tan de repente…? En ese caso, más vale que vayamos a comprar rápido.

Justo cuando di el primer paso para irnos, Kuroki tomó mi mano suavemente y me detuvo.

  • Ryota-kun… ¿Qué te parece si nos desviamos un momento hacia el salón de clases para hablar a solas?

***

Debido a que nuestra clase, la 2-B, estaba realizando su obra de gimnasio, el salón de clases estaba cerrado con llave; sin embargo, como Kuroki es la presidenta de la clase, tenía la llave de salón.

  • P-Pero… ¿por qué tendríamos que ir a hablar justamente en el salón de clases? Oye, Kuroki…

Ignorándome por completo, Kuroki abrió la cerradura con la llave y entró directamente al salón.

Sin más opción, seguí sus pasos y entré detrás de ella. 

Acto seguido, Kuroki se sentó en su asiento, por lo que yo, como de costumbre, me senté en mi lugar, que está a su lado izquierdo.

  • Y bien, ¿de qué querías hablar?
  • Como si no lo supieras…
  • B-Bueno, tengo una idea bastante clara de por dónde va el asunto, pero…
  • Jeje. Entonces, para empezar… gracias por salvarme, Ryota-kun.

Kuroki pronunció aquellas palabras de gratitud mientras me clavaba la mirada. 

  • Entonces, después de todo… ¿sí se te habían olvidado tus líneas? 
  • Quién sabe, ¿tú qué crees?
  • ¿¡Cómo que “quién sabe”!? ¡O-Oye, ¿tienes alguna idea de lo nervioso que me puse en ese momento?! 
  • Jeje, pero… de verdad, muchísimas gracias, Ryota-kun.

Como me estaba dando las gracias de una manera tan honesta y sincera, decidí no indagar más en el asunto.

Si lo hubiera planificado todo, no creo que me estaría agradeciendo así.

  • Siento que… siempre termino siendo rescatada por ti, Ryota-kun. 
  • ¿Siempre? No me digas que… ¿te refieres a lo que pasó en la ceremonía de graduación cuando estábamos en segundo de secundaria?
  • ¿Lo sabías? Ah, ¿se lo escuchaste decir a Tanak-san, la que estaba en el club de radiodifusión?
  • Bueno, algo así. En aquel entonces, se te había olvidado el discurso que habías escrito para despedir a los alumnos de tercero, ¿verdad? Pero escuché que, justo en ese momento, yo me desplomé por un supuesto malestar físico, lo que interrumpió la ceremonia y dio tiempo a que trajeran las hojas. 
  • Si. Exactamente así fue.

En su momento me sorprendió pensar que ella cometiera un error tan raro; pero lo que más me asombró fue descubrir que, de manera inconsciente, la había terminado salvando.

  • A pesar de haberme convertido en la presidenta del consejo estudiantil, en esos días estaba completamente desbordada de trabajo por los asuntos de mi club, al punto de no tener margen ni para revisar el discurso. Por eso, cuando me di cuenta de que el documento no estaba en el bolsillo de mi uniforme, sentí una desesperación como nunca antes. Pensé que la imagen que todos tenían de mí, que había construido tan minuciosamente hasta entonces, se desmoronaría frente a todos… 

Con que incluso la gran Kuroki puede llegar  a sentir tal nivel de pánico… 

  • Pero, al final, gracias a ti, Ryota-kun, fui rescatada. Por eso, si el día de hoy existe esta “yo perfecta”, es única y exclusivamente gracias a ti. Si hubiera fracasado en aquel momento y hubiera perdido la confianza en mí misma, puede que la persona que soy ahora ni siquiera existiría. 
  • …Kuroki.
  • Por eso, muchísimas gracias también por lo de aquella vez, Ryota-kun.
  • …¡P-Pero si yo no lo hice con esa intención! 

Al recibir sus palabras de agradecimiento acompañadas de una sonrisa tan pura, no pude evitar sonrojarme y ponerme nervioso.

  • Vaya, ya salió a relucir tu lado tsundere.
  • ¡No soy un tsundere!

En cuanto lo negué de golpe, Kuroki soltó una pequeña risita.

Cielo…¿Se puede saber cómo llegó a la conclusión de que soy un tsundere? 

  • Aunque, a decir verdad, las veces que he sido rescatada por ti, Ryota-kun, no se limitan solo a esto…
  • ¿Eh? Quitando eso, la verdad es que no tengo el más mínimo recuerdo de haberte ayudado en otra ocasión…
  • Es normal. Después de todo, la otra vez ocurrió… cuando estábamos en la escuela primaria. 
  • ¿En la p-primaria? ¡Pero si fuimos a primarias distintas! 
  • Eso es verdad, pero… vamos haz un pequeño esfuerzo por recordar, ¿sí? La historia del “gato” de la que te hablé hace tiempo.

La historia del gato… Ahora que lo pienso, es verdad que Kuroki me contó hace tiempo que solía tener un gato mascota, pero…¿un momento?

  • ¿Te refieres a esa historia donde contaste que se te escapó tu gato en el estacionamiento frente a la estación de la ciudad vecina? 
  • Exacto. Cuando te lo conté la vez pasada te quedaste extrañamente inmóvil y sin reaccionar, así que preferí guardármelo… pero la realidad es que, en aquel entonces, la persona que rescató a mi gato, fuiste tú, Ryota-kun. 
  • Ah, ya veo…¿¡Un m-momento, yo!? 

¿¡Me estás diciendo que el niño de la historia que salvó el gato de Kuroki era yo…!? 

Mi mente era totalmente incapaz de asimilar tal situación; además, por mucho que me lo dijera, no recordaba nada de eso.

C-Ciertamente, cuando era niño solía salir mucho a la ciudad vecina para acompañar a mi padres en sus mandados, pero… ¿de verdad ocurrió algo así?

  • La verdad no recuerdo eso, aunque… ahora que lo mencionas de esa forma, siento vagamente que algo como eso me pasó… o tal vez no, no lo sé.
  • Dime, Ryota-kun… cuando ibas en la primaria, ¿no tenías la mala costumbre de dejarte el gafete con tu nombre puesto cuando salías a jugar después de clases?
  • ¿¡Eh…!? ¿Cómo demonios sabes eso? 

Tal y como señalaba Kuroki, era una verdad innegable que durante mi infancia solía olvidarme con frecuencia de quitarme el gafete de identificación del pecho, teniendo la arraigada costumbre de irme directo a jugar con él puesto. 

En aquellos tiempos, el maestro del salón y mis padres me regañaban una y otra vez por eso.

Pero si ella está al tanto de ese detalle, significa que… 

  • Entonces, ¿por si acaso, en el gafete del niño que salvó a tu gato… estaba escrito mi nombre?
  • Si. Estaba escrito de forma clara y perfectamente legible: El nombre de “Izumiya Ryota”. En letras de Hiragana, por cierto.

Aunque la veracidad absoluta seguía siendo un misterio en mi mente, basándome en todas las pruebas circunstanciales que encajaban a la perfección, parecía que, en efecto, yo fui el que rescató al gato de Kuroki. 

El haber sido capaz de recordar el gafete de mi pecho en mitad de esa situación y memorizar mi nombre… definitivamente su capacidad de retención es descomunal.

– En aquel momento, yo estaba tan desesperada que me encontraba a punto de romper a llorar porque el gato se había escapado por mi propia culpa. Pero tú lo atrapaste por, Ryota-kun, y gracias a eso me sentí rescatada…

Mientras evocaba aquellos recuerdos saboreando cada palabra, Kuroki me dirigió una mirada sumamente dulce y afectuosa.

  • Pero jamás, en mis pensamientos más locos, habría imaginado que varios años después, ya en secundaria, ¡volvería a ser rescatada por ese mismo “Izumiya Ryota”, ¿sabes?!

Pensar que yo había salvado a la gran Rui Kuroki en dos ocasiones… Aunque lo hice sin darme cuenta, ¡Mi “yo” del pasado es un maldito genio! 

Haberla ayudado entonces es lo que me lleva a esta situación… Un momento.

  • Un segundo, ¿no hay algo extraño en todo esto? Tú ya sabías mi nombre desde antes de entrar a la secundaría, ¿verdad? Sí es así, ¿por qué razón no me dirigiste la palabra en absoluto hasta ahora?
  • B-Bueno, eso es porque… no podía descartar del todo la posibilidad de que se tratara de una persona con el mismo nombre y apellido; además, en aquellos días, yo todavía era una simple doncella, y en ese aspecto en particular… no era perfecta.

De todas las declaraciones que ha dado hasta la fecha, esta se lleva el premio mayor a la más indescifrable de todas. ¿A qué demonios se refería con “ese aspecto”?

Bueno, tampoco es que yo estuviera ansioso porque me hablara en ese entonces, así que me da igual. 

  • ¡Muy bien! ¡Con eso damos por terminada mi historia del pasado!
  • ¿Terminada así sin más…?
  • Pero gracias a esto, ahora comprendes perfectamente el significado de las palabras que te dije antes sobre que “necesito a Ryota-kun para poder seguir siendo perfecta”, ¿verdad? Siento que si estoy junto a ti, Ryota-kun… podré mantener mi yo perfecta de aquí en adelante de forma permanente. Por siempre, eternamente, por el resto de mi vida… 

¿¡P-Por el resto de mi vida…!? Cielo, eso ya es…

  • Por lo tanto… me encantaría que de ahora en adelante sigas permaneciendo a mi lado, ¿de acuerdo, Ryota-kun?
  • ¿Eh? ¿A tu lado…? 

¿P-Podría ser que… se me está declarando?

¿Significa que voy a s-salir con Kuroki?

¡N-No, no, no! ¡Espera un momento!

¡A ver, es obvio! Me haría inmensamente feliz poder salir con una chica tan hermosa como Kuroki, pero… ¿cómo decirlo? ¡Pasar a tener ese tipo de relación de la noche a la mañana es algo para lo que mi corazón aún no está preparado!

  • Ryota…-kun…

Tras susurrar mi nombre en un murmullo, Kuroki aproximó suavemente su rostro directo hacia mi odio.

Era una distancia tan corta que su dulce aliento acariciaba de forma directa la piel de mi cuello.

El lóbulo de mi oreja quemaba a tal grado que, incluso sin necesidad de verme en un espejo, sabía perfectamente que se había puesto rojo como un tomate. 

¡Dios mío, está demasiado cerca… esto es, sin lugar a dudas, me va a besar!

Justo después de ese tipo de declaración, lo más lógico es que proceda  a dar un beso audaz y atrevido.

Aunque las cosas están avanzando demasiado rápido, esto solo demuestra que los sentimientos de Kuroki están dirigidos hacia mí con demasiada intensidad. 

Jamás me lo hubiera imaginado… ¿De verdad Kuroki siente tanto… por mí?

Si la gran Rui Kuroki llega a esos extremos por mí, por muy otaku e introvertido que sea, no me queda otra opción que armarme de valor. 

¡Está bien, Kuroki…! ¡Voy aceptar y a corresponder a tus sentimientos con todas mis fuerzas!

En cuanto, fruncí los labios de manera sumamente torpe y cerré los ojos, ¡Kuroki se aproximó todavía más hacía mí…! 

  • En las elecciones a presidente del consejo estudiantil de este año… si llego a salir electa como presidenta, quiero que tú, Ryota-kun, seas mi vicepresidente.
  • …¿Eh?

Lo que me susurró al oído, asestándole un golpe seco y contundente a mi cabeza que estaba esperando ansiosamente un beso, fue simplemente una petición por su parte. 

  • ¿¡Y-Yo… v-viepresidente del consejo estudiantil!?

En mi interior, tenía el presentimiento de que algo completamente disparatado y fuera de serie estaba a punto de comenzar otra vez. 

Palabras del autor.

 

“Si te quedas dormido ahora, tendrás un sueño. Si estudias ahora, harías tu sueño realidad” Esta es una de las frases célebres que se encuentran en la biblioteca de la Universidad de Harvard. 

 

A la hora de escribir esta obra, no me permití ni un solo momento de somnolencia (es decir, jamás holgazanear ni escatimé esfuerzos). Precisamente por eso, tengo la firme convicción de que mi sueño se ha cumplido.

 

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo de adquirir esta obra el día de hoy. Mi nombre es Seiya Hoshino, y soy escritor de novelas ligeras.

 

Cuando recibí la oferta de publicación física por parte de la editorial Dengeki Bunko – lo cual había sido mi más grande anhelo desde siempre–, sentí tanta alegría y asombro que pensé que los ojos se me saldrían de las cuencas. Ver el manuscrito convertido en un libro real me hace sentir, honestamente, como si todavía estuviera atrapado dentro de un sueño. 

 

Al echar una vista al pasado, en mi proceso para convertirme en autor de novelas ligeras, experimenté maravillosos encuentros con diversas obras del sello Dengeki Bunko. La que me causó un impacto especialmente profundo fue la serie “Seishun Buta Yarou”, del maestro Hajime Kamoshida.

 

Cuando tenía dieciocho años, fui al cine con mi padre a ver la primera película de la franquicia. Mi padre quedó tan sumamente conmovido por el largometraje que decidió invitar al director de la cinta, Souichi Masui, a su propio lugar de trabajo para organizar una conferencia académica. Al enterarme, tomé mis cosas y regresé de inmediato desde Tokio a mi pueblo natal sólo para asistir a escuchar dicha ponencia. 

 

El hecho de que me permitieran pasar de forma exclusiva a los camerinos para sostener una charla privada con el director Masui se convirtió en una experiencia invaluable. Decir que mi encuentro con el director Masui fue lo que dio vida al escritor de novelas ligeras Seiya Hoshino no es, en absoluto, una exageración.

 

“¡Algún día escribiré una obra tan maravillosa como Aobuta bajo el sello de Dengeki Bunko, y cuando se adapte al anime, haré que Souichi Masui sea el director!” Con esa única meta en mente, comencé a redactar novelas ligeras durante la eṕoca de la pandemia. Debuté profesionalmente mientras aún estudiaba en la universidad y, tras ir navegando y publicando múltiples editoriales, dos años después logré finalmente convertirme en un autor de Dengeki Bunko. 

 

No obstante, tras pasar por mi penurias para llegar a Dengeki Bunko y publicar este libro, me topo con que la obra, lejos de parecerse a Aobuta, se ha convertido por completo en algo más cercano a “El cerdo pervertido solo tiene sueños ligeramente lujuriosos”. ¡Vaya que había un abismo gigantesco entre el sueño y la cruda realidad! Sin embargo, es precisamente porque el protagonista resultó ser un cerdo asquerosamente libidinoso como Ryota Izumiya que hoy tengo la fortuna de estar redactando estas líneas de cierre.

 

Para empezar, desde que esta obra se publicaba en su versión digital para la Web, me he obsesionado obstinadamente con el hecho de que el protagonista sea un estudiante de preparatoria introvertido, puliendo y elevando la fidelidad y realismo de su caracterización.

 

Los protagonistas de las novelas ligeras de hoy en día son, en su gran mayoría, chicos absurdamente serios, brillantes y calculadores que ni de chiste actúan como un verdadero estudiante de preparatoria. Yo, honestamente, opino que al tratarse de un adolescente de preparatoria, ¡está perfectamente bien que muestre su lado pervertido sin ningún tipo de filtro! 

 

En otras palabras, mi obras es una antítesis hacia las modas actuales… Lo que podríamos traducir formalmente como una “tesis de la perversión extrema”.

 

… ¡Oye, deja los chistecitos y las tonterías, muévete rápido y ve directo al grano! 

 

En primer lugar, mis más sinceros agradecimientos para mi editor a cargo, quien leyó y releyó esta obra una y otra vez desde sus días de serialización en la web para finalmente extenderme la oferta de publicación en formato físico. 

Jamás en el resto de mi vida olvidaré la inmensa deuda de gratitud que tengo con usted por haber descubierto a este escritor llamado Seiya Hoshino. Seguiré puliendo mis escritos y esforzándome al máximo de aquí en adelante para poder pagarle este gran favor a través de mi futuro éxito profesional.

 

Y, por supuesto, a Yuu Kuroto-sama, quien estuvo a cargo de las ilustraciones de la novela. ¡Muchísimas gracias por la enorme cantidad de ilustraciones tan maravillosas que nos brindó!

 

¡Tanto las heroínas principales como Tanaka quedaron sumamente lindas, adorables y perfectas! ¡Muchas gracias de todo corazón!

 

Y por último… a ustedes, mis queridos lectores. ¡Muchísimas gracias por haberme acompañado en la lectura hasta este punto!

 

Me haría inmensamente feliz si esta obra lograra convertirse en uno de sus volúmenes favoritos. 

 

Durante los días de la serialización en la web, este autor conocido como Seiya Hoshino atravesaba por una etapa de profunda incertidumbre y dilemas respecto a su futuro profesional.

 

Sufriendo por un severo estancamiento en las lecturas y lidiando con un constante desgaste mental, me aferré a la convicción de que la única forma de abrirme paso al futuro era escribiendo. Así que escribí, escribí y escribí sin parar… y gracias a ello, hoy me encuentro aquí.

 

Quienes me sostuvieron y me brindaron el mayor apoyo desde la distancia más corta en esos momentos oscuros fueron precisamente ustedes, los lectores, que me dejaban sus comentarios prácticamente todos los días.

 

De aquí en adelante, Seiya Hoshino promete no quedarse dormido en los laureles; me dedicaré en cuerpo y alma al aprendizaje con diligencia para convertirme en el mejor escritor de novelas ligeras y haré mi sueño realidad.

 

Dicho esto,  nos volveremos a encontrar en las páginas del volumen 2. Muchísimas gracias por todo.

 

Seiya Hoshino.

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