¿Yo, la heroína? ¿Y una Santa? De ninguna manera, ¡Sólo soy una doncella todoterreno!

Volúmen 1 Capítulo 13

Capítulo 13 La sirena doncella y la princesa hada

“… ¡Así que demos comienzo al Baile de primavera!¡Estén tranquilos y disfruten!”

Así, el Baile de primavera comenzó tras el discurso de apertura del rey, quien luego cedió la palabra al anunciador. Con eso, las puertas del salón empezaron a abrirse.

En realidad, había tres puertas con distintos tamaños según el rango social. Aunque la puerta mas grande solía ser solo para la realeza y los nobles de rango marqués o superior, en el Baile de primavera de esa noche, aquellos qué debutarían socialmente tendrían la oportunidad de entrar por allí.

Y cuando se abrió la puerta más grande, el salón estalló en aplausos.

Normalmente, el orden de entrada seguía el rango social, por lo que la primera en entrar solía ser la hija de un duque. Sin embargo, este año era diferente; la primera en entrar era la hija de un marqués, pero su acompañante era el segundo hombre más importante del reino.

“¡Por favor den la bienvenida a Lady Annemarie de la Casa Victirium y a su acompañante, Su Alteza el Príncipe Heredero Christopher von Theolas! ¡Pueden entrar!”

Los aplausos se hicieron aún más fuertes cuando el anunciador presentó a los primeros en entrar.

Desde las sombras de la puerta apareció el Príncipe Heredero Christopher. A diferencia de los otros asistentes masculinos que vestían levitas, él llevaba un atuendo formal real con elaborados bordados en plata, mostrando su estatus como príncipe.

Caminando a su lado estaba una dama de voluptuosa belleza y llamativo cabello carmesí: Annemarie Victirium.

Su cabello recogido dejaba al descubierto su nuca blanca y encantadora, mientras que su rostro, ya de por sí atractivo, había sido maquillado de forma más madura, otorgándole una seducción inimaginable para una chica que apenas cumplía quince años ese año.

Llevaba un elegante vestido negro con una falda de línea A adornada con joyas, que resaltaba su esbelta cintura, y tela de encaje que cubría desde las manos hasta la longitud de sus brazos.

Y aun estando completamente vestida, la parcial visibilidad de su piel inmaculada bajo la tela translúcida resultaba mucho más hechizante que si estuviera descubierta. Los hombres presentes tragaron saliva nerviosos al verla.

La belleza de Annemarie era tan fascinante que resultaba ridículo envidiarla; después de todo, estaba en un nivel tan alto que se había ganado su propio epíteto:

—La Sirena Doncella.

Claro, eso no significaba que la gente creyera que Annemarie fuera una sirena literal que arrastraría al país a su perdición. Por el contrario, Annemarie era bien conocida por su brillantez a pesar de ser solo una candidata a prometida del príncipe heredero, y muchos ya la consideraban su futura reina.

Estos dos fueron la primera pareja en entrar al salón, y saludaron al rey y la reina con sonrisas y reverencias antes de apartarse para observar a las demás debutantes.

Mientras observaban entrar a muchas chicas, Christopher inició una conversación en voz baja.

“Si lo que recuerdas es correcto, ¿la última en entrar entre las de rango de conde debería ser Heroína-chan, ¿no?”

“Así fue en el juego, pero como no está en la lista de estudiantes ahora, lo más probable es que la última sea alguien diferente.”

“Hmm, ya veo. Pero si lo piensas, si este mundo fuera idéntico al juego, ¿no sería raro que Heroína-chan no apareciera? Y si no aparece, ¿cómo ocurrirán los eventos del juego que deberían pasar en el baile de esta noche?”

“…Es demasiado pronto para decirlo, y no lo sabremos con certeza hasta que empiece el baile, así que no bajes la guardia y concéntrate. Sin Heroína-chan, no podemos predecir qué sucederá.”

“Sí, lo entiendo.”

En el juego, ocurría un evento durante el Baile de Primavera, y aunque ambos conocían cómo sucedía allí, Christopher y Annemarie no sabían cómo se desarrollaría ahora, sin la presencia de la heroína. Todo lo que podían hacer era mantener sus sonrisas perfectas y seguir observando.

Las presentaciones continuaron, y los aplausos se habían calmado bastante cuando el anunciador llamó el último nombre, de la hija de una familia de condes.

“Por favor, den la bienvenida a Lady Luciana de la Casa Luthorburg.”

Una risita burlona resonó en el salón cuando se anunció a Luciana. Pronto le siguieron susurros despreciativos.

“¿Acaso esa casa puede permitirse ropa decente? No me digas que vino vestida con harapos sucios y usados.”

“Uf, espero que la gente no crea que mi familia es como la suya solo porque ambos somos condes. Si tuvieran un poco de orgullo noble, no habrían venido en primer lugar.”

“Pobre del tonto que la acompaña. Todos entran por la puerta grande en el Baile de Primavera, pero a alguien le tocó estar con la chica Luthorburg.”

Debido a cierta mansión, la mayoría de los nobles eran conscientes de las dificultades financieras de la Casa Luthorburg, y muchos aristócratas mayores aún recordaban los errores cometidos por los Luthorburg en las dos generaciones anteriores. Para empeorar las cosas, los rumores se mantenían sin control, ya que la familia solía permanecer en su territorio y rara vez visitaba la capital real.

Pero la última frase del anunciador silenció al instante las burlas y el desprecio.

“…y su acompañante, Lord Maxwell de la Casa Lycrents. ¡Pueden entrar!”

Esas palabras captaron la atención de todos, y todas las miradas se dirigieron a la puerta. Pensamientos y murmullos de “¡Imposible!” y “¿Fue un error?” se repitieron por el salón.

El marqués Georac de la Casa Lycrents era un noble influyente que había obtenido el cargo de Primer Ministro por sus propios méritos, y su hijo mayor, Maxwell, ya demostraba talento para heredar el mismo puesto.

Ese hecho solo lo convertía en un partido extremadamente deseado, y muchas chicas de su edad soñaban con ser su futura esposa. Basta decir que Maxwell había rechazado todas las invitaciones para ser escolta en este baile, pero… ¿quién podría haber adivinado que acompañaría a la hija de la Casa Luthorburg?

¿Y por qué lo haría? Estas preguntas y especulaciones recorrían la sala, pero Annemarie y Christopher tenían otras ideas en mente.

(¿Lord Maxwell está escoltando a alguien?! ¡Pero si en el juego venía solo! Aquí debía conocer a Heroína-chan por primera vez y ofrecerle ser su escolta en el siguiente baile…)

(¿Qué demonios, Maxwell está escoltando a alguien? ¡Ese mentiroso! ¡Dijo que no quería acompañar a nadie! ¡Traidor!)

Dos figuras aparecieron desde la puerta; una era, sin duda, Maxwell Lycrents, tal como dijo el anunciador. Las otras damas apenas podían creerlo; ¿por qué alguien tan estimado acompañaría a alguien de la baja Casa Luthorburg?

Pero sus sentimientos de envidia y rabia se desinflaron tan rápido como habían surgido cuando posaron los ojos en Luciana.

—La Princesa Hada.

Nadie supo quién susurró ese epíteto, pero nadie lo negó.

La joven que entró era la viva imagen de una ninfa delicada y etérea.

Su cabello dorado, recogido en un semirrecogido, brillaba como el sol; sus vivos ojos azules recordaban al profundo océano; y el leve rubor de sus mejillas le daba un toque adorable sobre la inmaculada blancura de su rostro.

Vestía un vestido de hombros descubiertos con un degradado de aqua a esmeralda; a cada paso, su falda se agitaba suavemente, como las ondas en un lago tranquilo.

Su dulce sonrisa sanaba el corazón de cualquiera que la viera, evocando sentimientos puros e inocentes.

Todos los ojos estaban sobre Luciana, y los aplausos se detuvieron por completo. A pesar del silencio, Luciana y Maxwell siguieron avanzando y saludaron al rey con una reverencia.

(¿Po-por qué está tan callado de repente? ¿Qué pasó con los aplausos? ¡Espera, en realidad, ¿por qué me miran tanto?!)

Luciana, aunque confundida, logró mantener la sonrisa. Maxwell, a su lado, comprendía la situación y se reía por dentro.

Y había dos más con pensamientos igual de agitados.

(¡Oh… oh cielos! ¡Es absolutamente perfecta! ¡Quiero llevármela a casa! ¡Oh cielos, bien hecho, Lord Maxwell, ¡eres un genio!)

(¡Maxwell, traidor! ¡Maldito traidor! ¡Argh! ¡Cómo pudiste escoltar justo al tipo de chica que me gusta! ¡Nunca te perdonaré!… Oh, ¡quizás pueda hacerme su amigo!)

A pesar de su interminable disputa, Annemarie y Christopher, con su gusto similar en mujeres, compartieron un raro momento de solidaridad.

Finalmente, tras la presentación de las debutantes, los músicos comenzaron a tocar la música para el primer baile: el vals.

Era costumbre que el rey y la reina inauguraran el Baile de Primavera con el primer baile, y una vez comenzaron, las demás parejas se unieron.

Pero, sorprendentemente, la mayoría de las miradas se centraron en dos parejas específicas: Annemarie y Christopher, y Luciana y Maxwell.

Annemarie y Christopher bailaban en perfecta sincronía, como un matrimonio experimentado, demostrando sus muchos años juntos. En contraste, Luciana y Maxwell se movían con cierta torpeza y cuidado; era evidente que no tenían mucha práctica juntos y su coordinación no era tan refinada.

Sin embargo, ambos eran individualmente hábiles, y aunque el público notaba su falta de fluidez, su baile evocaba un encanto puro e inocente. Era una escena verdaderamente conmovedora.

El público se encontraba observando los bailes, alternando entre la apasionada y ardiente danza de Annemarie y Christopher y los pasos suaves y tiernos de Luciana y Maxwell. ¿Podría el público soportar este constante subir y bajar de emociones?

Y no solo el público estaba interesado en Luciana —

(¡Cámbiame el lugar, Maxwell! ¡Déjame bailar con ella, voy a morir de ternura!)

(¡Por favor, cámbiame el lugar, Lord Maxwell! ¡Yo también quiero bailar con ella! ¡Ay, qué adorable!)

Afortunadamente, los gritos internos del príncipe heredero y la hija del marqués quedaron en silencio y sin ser escuchados; ambos mantenían una sonrisa perfecta.

(((¡Déjenme ser el próximo en bailar con ella!)))

Incluso los nobles que habían despreciado a Luciana y se habían burlado de ella como “la hija de la Casa Luthorburg” ahora deseaban su atención… verdaderamente, eran un grupo descarado.

Pero, aunque el Baile de Primavera había comenzado con un gran éxito en el primer baile, fue un fracaso total como evento de debut social.

…Entre todas las debutantes, Annemarie y Luciana se robaron toda la atención y serían lo único memorable de la velada. Qué desgracia para las demás.

Bueno, tampoco es que las otras debutantes fueran inocentes. Ellas también solo podían concentrarse en las dos estrellas de la noche.

Esa falta de concentración provocó errores en su baile.

(Um… La coreografía del baile parece un poco diferente a la que aprendí. ¿Será que así es lo popular en la capital real?)

Luciana, optimista, interpretó mal la situación de sus compañeras. Pobres doncellas… necesitan concentrarse más.

“Su hija es realmente hermosa, Conde Luthorburg.”

“Ah, S-su Excelencia, Señor Primer Ministro.”

El matrimonio Luthorburg observaba el baile de Luciana cuando los visitó nada menos que el Primer Ministro Georac Lycrents, el padre de Maxwell.

“Mi hijo siempre ha venido solo a fiestas como esta, ¿se imagina mi sorpresa cuando me dijo que acompañaría a alguien? Y al preguntarme qué clase de chica había captado su atención, resultó ser toda un hada.”

“P-pido disculpas por cualquier inconveniente.”

“No, no, ninguno; de hecho, estoy bastante aliviado, Conde. Al principio sospeché que estaban usando a su hija para ganarse el favor de mi hijo, pero viéndola ahora, parece que mis temores eran infundados. Bueno, más bien, si las expresiones y gestos de su hija fueran un acto… eso sí sería impresionante.”

“Eh, yo… ¿entiendo…?”

El significado implícito de las palabras de Georac pasó de largo sobre la cabeza de Hughes. No sorprende, ya que Hughes tenía poca experiencia manejando intrigas políticas, ocupado como estaba resolviendo el estigma de “Casa Luthorburg”.

(Como han cargado con ese estigma tanto tiempo, probablemente no tengan aliados ni parásitos, lo que deja la influencia externa en cero. Dejando las finanzas aparte, como condes tienen rango suficiente, y si el único problema es el dinero, eso se puede resolver. Pero más importante, su hija ha llamado la atención de mi hijo. ¿Cómo debo interpretar esto…? Fufufu, no habría problema si todo fuera un acto por parte de la chica. De hecho, me alegraría que pudiera atraparlo. Cualquier futura esposa de un marqués debería al menos ser capaz de esto. Por otro lado, si es completamente genuina, significaría que posee un carisma natural para atraer a otros… Ahora bien, ¿cómo procederé…?)

La boca de Georac se curvó en una sonrisa emocionada, con planes y objetivos desconocidos.

Tras el primer baile, las debutantes tuvieron la oportunidad de socializar, y —

“¡Por todos los cielos, Luciana! ¡Tendrás que explicarnos bien todo lo que ha pasado esta noche!”

“¡Por favor no nos ocultes más secretos, señorita Luciana! ¡Somos tus amigas más cercanas, después de todo!”

Sus mejores amigas, Beatrice y Miliaria, aparecieron… ¡Luciana no pudo huir!

” “¡Perdone nuestra rudeza, Lord Maxwell!” “

“¡Eh, esperen, ustedes dos! ¡Aaah…!”

Luciana apenas pudo resistirse mientras sus amigas la arrastraban hacia un área de descanso. Maxwell, de pronto solo, quedó congelado, con la boca entreabierta al procesar la repentina partida de Luciana.

Pero rápidamente se recompuso y empezó a hablar con los otros acompañantes abandonados: los de Beatrice y Miliaria.

“Su Alteza, si no fuera mucha molestia… ¿quisiera usted, tal vez…”

Apareció la hija de la Casa Rankdol… ¡Christopher no pudo huir!

“Oh, encantadora dama, ¿me concedería el honor de acompañarla en la siguiente canción?”

“¡Sí! ¡Con gusto!”

(¿Qué es esto, un coqueteo? ¡Va a hacer que pierda mi oportunidad de hablar con Luciana-chan!)

“Lady Victirium, ¿me concedería el honor de bailar conmigo la próxima canción?”

Apareció el hijo mayor de la Casa Rankdol… ¡Annemarie no pudo huir!

“…Será un placer. Espero un baile muy agradable.”

“¡Sí, igualmente! ¡Le garantizo que no se decepcionará!”

(¿Qué es esto, un coqueteo? ¡Estos hermanos son un fastidio! ¡Solo quiero ir a hablar con Luciana-chan!)

Alas, ambos debían cumplir con sus papeles como aristócratas de alto rango, por lo que no pudieron acercarse a Luciana.

O más bien, Luciana los había cautivado tanto que habían olvidado todo lo demás; para ese momento, incluso habían olvidado el avance de la trama.

Y tras terminar el primer baile, los demás participantes pudieron unirse al baile.

Pero el evento del Baile de Primavera apenas comenzaba. Al ser un evento bastante largo, era natural que se permitieran llegadas tardías.

Por eso no era extraño que, en ese momento, la puerta más pequeña se abriera…

0
Deja un comentario.x