Capítulo 55: Eugene habla con la Primer Ministro.
“Adelante, ponte cómodo.”
La mujer de alta clase que estaba parada a lado de Su Majestad Imperial hasta ahora está sentada elegantemente en una silla en la sala del Primer Ministro.
Su atuendo era de color fuerte para una mujer con su vestido azul marino y su capa negra.
Había intrincados patrones en el vestido y la capa, los cuales me hacían sentir lo caro que era.
Pero lo que más me llamó la atención fue su belleza.
Cabello rubio y ojos azules. La típica noble del Imperio igual que Airi.
Ella debe ser de alguna casa noble en algún lado.
“Soy Eugene Santafield.” (Eugene)
Puse una mano en mi pecho y bajé la cabeza.
“Esta es la primera vez que hablamos, ¿cierto? Soy la primera ministra, Catherine.”
Ella realmente es la nueva primera ministra.
Dicho eso, ¿por qué no me dijo su apellido?
Los nobles del Imperio ven con gran importancia a su apellido.
El primer ministro es la mano derecha del Emperador. Llega al punto en que, políticamente hablando, pueden tomar el cargo de Emperador cuando el original está ausente.
No sería exagerado decir que es una de las autoridades más poderosas.
Normalmente serían persistentes con su apellido.
Por cierto, la Espada Imperial -Papá- puede comandar a la Armada Imperial como un Gran General.
Papá puede, pero no lo hace en lo absoluto, y cuando lo hace, los único que hace la mayor parte del tiempo es ‘cargar contra la primera línea’.
Escuché de Airi que el Emperador a menudo lo regañaba por eso.
Aunque dicho eso, papá iría contra la armada enemiga por su cuenta, y conseguiría la cabeza del general.
Los estrategas gruñían diciendo: ‘al demonio con la estrategia’.
“¿Por qué razón me llamó aquí hoy?” (Eugene)
Le pregunté a la Primera Ministra frente a mí.
“Eres serio. Te pareces a él en apariencia, pero eres bastante diferente de la Espada Imperial-sama. Jubei-sama es un espíritu libre después de todo. Pensé que su hijo sería igual.” (Catherine)
“Papá…va a su propio ritmo después de todo.” (Eugene)
Por cierto, Jubei es el nombre de papá.
Los nombres del Continente Este son muy diferentes a los del Continente Sur.
Eugene es aparentemente el nombre que mi fallecida madre me dio.
Escuché que papá quería llamarme Musashi.
…Lo siento por papá, pero me alegra que mi madre haya sido quien me nombró.
Charlamos por un rato después de eso.
(¿Me llamó sin razón?) (Eugene)
Ese pensamiento debe haberse reflejado en mi cara.
“Por cierto, Eugene-dono…” (Catherine)
La Primera Ministra me dio una sonrisa significativa.
Me di cuenta de que el tema principal se aproximaba.
“¿Estoy en lo correcto llamándote un Barriermancer[1] profesional?” (Catherine)
“Sí, tengo licencia.” (Eugene)
Eso fue inesperado.
Pensé por seguro que hablaría de la Bestia Divina o la Señor Demonio.
“Entonces, hay algo que me gustaría solicitar del Barriermancer Eugene-dono.” (Catherine)
“¿Una solicitud…?” (Eugene)
¿La Primera Ministra-sama del Imperio solicitando a un estudiante como yo?
El Imperio tiene muchos Barriermancers habilidosos.
Debe haber un motivo detrás de esto.
“Eso es correcto. ¿Aceptas?” (Catherine)
“Eso es…” (Eugene)
Normalmente no aceptarías una solicitud tan sospechosa.
Pero hablamos de una de las autoridades más altas del Imperio, la Primera Ministra.
Si me niego, podría causarle problemas a papá…es lo que me preocupaba.
“¿Puedo escuchar los detalles de la solicitud primero?” (Eugene)
Escuchemos los detalles primero.
Pero la Primera Ministra sacudió su cabeza como si mostrara tristeza.
“Desafortunadamente, esa charla es información clasificada… Tendrás que aceptar sin importar qué en caso de que la oigas. Ese es el porqué me gustaría que te negaras ahora mismo si no quieres.” (Catherine)
“…………Ya veo.” (Eugene)
Esto es problemático.
Pensé por un momento y respondí.
“Entonces, debo aceptar. ¿Puede contarme los detalles de la solicitud?” (Eugene)
Decidí aceptar.
La Primera Ministra está confiando en un don nadie como yo.
Es una solicitud demasiado sospechosa, pero considerémosla un honor.
“Fufufu, como se esperaba del hijo de Jubei-sama. Creí que dirías eso.” (Catherine)
La Primera Ministra sonrió amablemente.
Esa sonrisa parecía indicar que tramaba algo maligno…o puede que no.
Pero ella es la Primera Ministra del Imperio, esconder sus verdaderas intenciones debería ser lo habitual para ella.
No bajé mi guardia mientras esperaba a sus palabras.
“Ahora bien, hablaré. Eugene-dono, sabes cuál es la Gran Bestia Demoniaca está sellada cerca de la capital, ¿cierto?” (Catherine)
“Sí, la Bestia Colosal Haagenti. Mi maestro a menudo nos decía ‘le llevaré todos los niños malos a Haagenti’.” (Eugene)
“Sí, es el símbolo de temor del Imperio después de todo… El sello de la Gran Bestia Demoniaca está al borde de la desaparición.” (Catherine)
“¿Eh?” (Eugene)
Haagenti apareció en las Llanuras Chryse hace alrededor de 200 años.
Causó una destrucción masiva, pero el Imperio puso toda su energía en contenerla.
Después de eso, ha habido 2 ocasiones en las que el sello se deshizo.
En una de esas ocasiones, la capital fue parcialmente destruida acarreando el desastre hace 50 años.
“Lo sabes también, ¿verdad, Eugene-dono? Las Grandes Bestias Demoniacas que son llamadas ‘calamidades vivientes’ no pueden ser completamente selladas. E incluso cuando están selladas, el miasma de las Grandes Bestias Demoniacas se sigue acumulando, y la barrera eventualmente cae… Básicamente, ese momento ha llegado.” (Catherine)
“El sello de la Bestia Colosal Haagenti desaparecerá…” (Eugene)
La legendaria Gran Bestia Demoniaca.
Mi cerebro no funcionaba correctamente de lo grave que era el tema.
Esta ciertamente es información clasificada.
“…Así que, ¿qué debería hacer?” (Eugene)
Ella no me dirá que selle a la Gran Bestia Demoniaca, ¿cierto?
Esto va más allá de que lo rechace o no.
No hay forma de que pueda hacerlo.
“Acerca de los detalles de la solicitud. Planeamos enviar un equipo de investigación a revisar el sello de la Gran Bestia Demoniaca mañana. Me gustaría que los acompañaras.” (Catherine)
“¿Acompañar al equipo de investigación…?” (Eugene)
Debería ser capaz de al menos hacer eso.
“Contaré contigo, Eugene-dono.” (Catherine)
“Entendido. No cambiaré mi respuesta. Aceptaré la solicitud.” (Eugene)
Pero no entiendo por qué saldría de su camino y le pediría esto a un estudiante.
Aunque preguntarle eso a la Primera Ministra suena un poco grosero…
“¿Por qué se lo pide a alguien sin experiencia?” (Eugene)
“Fufufu, tienes curiosidad, ¿cierto?” (Catherine)
La Primera Ministra debió haber esperado esta pregunta, ya que sonrió con gracia.
“En realidad tengo Destiny Magic…[Clairvoyance][2].” (Catherine)
“¡¿Clairvoyance?!” (Eugene)
Ese es…el mismo poder que el de la Oráculo-sama de Caldia.
Es un raro poder que podría o no estar en el continente entero.
“Dicho eso, no está al nivel de la Oráculo del Destino-sama. No puedo escuchar la voz de la Diosa-sama tampoco… Sin embargo, Su Majestad Imperial tiene grandes expectativas de esta Clairvoyance y fue tan lejos como para darme el cargo de Primera Ministra. Tengo que responder a sus expectativas.” (Catherine)
Su expresión era seria mientras lo decía.
“Así que, de acuerdo con su Clairvoyance, ¿debería dirigirme a ver el sello de la Gran Bestia Demoniaca?” (Eugene)
“Es uno de muchos futuros posibles. Sin embargo, mi premonición ha dicho que tu presencia reducirá la posibilidad de la ‘destrucción del sello de Haagenti.” (Catherine)
“Lo entiendo ahora.” (Eugene)
Mi duda se ha ido.
No tengo ningún problema si esto es por el bien del Imperio.
“Tienes mi gratitud, Eugene-dono. Te daré tu recompensa a través de la Espada Imperial-sama, okay?” (Catherine)
“Sí, no me importa.” (Eugene)
Tendré que reportarle esto a papá más tarde.
Acepté la solicitud de la Primera Ministra y salí de la sala.
◇◇
“¡Oi, Eugene! ¡¿Es cierto que aceptaste la solicitud de la Primera Ministra-chan?!”
Cuando regresé a casa, la rara vista de papá nervioso me recibió.
“¿No debí de haberlo hecho?” (Eugene)
“No…está bien ya que lo decidiste por ti mismo, pero… ¿te dijo algo raro?” (Jubei)
“…No, ¿no realmente? Solo que podía usar Clairvoyance, supongo.” (Eugene)
“Ya veo. Está bien entonces.” (Jubei)
Pensé que lo de Clairvoyance era un secreto, pero el poder de la Primera Ministra aparentemente es famoso.
Aunque las historias acerca de la joven Primera Ministra no llegaron a la Academia de Magia Lykeion.
“Eugene-kun, ¿te irás mañana?” (Sumire)
“Lo siento, Sumire. Me surgió un trabajo.” (Eugene)
“Boo.” (Sumire)
Sumire infla sus mejillas.
Se suponía que la guiara por la capital, pero terminé haciendo otras cosas dos días seguidos.
Me sentí mal por esto.
“Solo lleva a Sumire-chan contigo.” (Jubei)
Papá sugirió esto.
“… ¿Está eso bien? Aunque escuché que la solicitud era información clasificada.” (Eugene)
“Está bien. La Ifrit de otro mundo Sumire-chan es básicamente un secreto de estado andante. Ella estaría más segura contigo.” (Jubei)
“¡¿Eh?!” (Sumire)
Sumire estaba sorprendida por las palabras de papá.
Estaba sorprendido también.
“¿Hm? ¿No sabías eso? Las enseñanzas de la Diosa-sama dictan que les demos el mejor tratamiento a los de otro mundo después de todo. Los caballeros del Imperio ya conocen tu apariencia. Los guardias irían a ayudarte en el momento que hubiera problemas.” (Jubei)
“Hablando de eso, Mazio dijo algo similar.” (Eugene)
No pensé que fuera tan importante.
“Eeh…ir tan lejos por alguien como yo… ¿Está eso bien?” (Sumire)
Sumire estaba nerviosa.
“Entonces, ven conmigo a la investigación de la Gran Bestia Demoniaca mañana. Tenemos el permiso de la Espada Imperial después de todo.” (Eugene)
“El líder del equipo de investigación es probablemente un comandante de los Caballeros Dorados. No debería haber problema si mencionas mi nombre.” (Jubei)
“Gracias, papá.” (Eugene)
“Umu.” (Jubei)
Él es de gran ayuda en momentos como este.
“Entendido. Yay, saldré con Eugene-kun♪.” (Sumire)
“Entendido, prepararé almuerzos.” (Hana)
Me alegra que Sumire se sienta mejor ahora.
Hana-san está siendo considerada aquí.
Es tan descuidado como si fuéramos a ir a un pícnic, pero nuestro objetivo es investigar a la Gran Bestia Demoniaca.
Además, una petición directa de la Primera Ministra.
(Preparémonos.) (Eugene)
Me dije a mí mismo.
◇Al día siguiente◇
“Nos vemos~.” (Sumire)
“Ya nos vamos, papá, Hana-san.” (Eugene)
“Seh, tengan cuidado, Eugene, Sumire-chan.” (Jubei)
“Que les vaya bien, Eugene-chan, Sumire-sama.” (Hana)
Sumire y yo desayunamos y nos dirigimos a la puerta norte de la capital.
Las Llanuras Chryse donde la Gran Bestia Demoniaca está sellada se expanden al norte de la capital.
Llegamos a la puerta norte montando un ave gigante llamada Ave Express.
Al inicio, Sumire estaba asustada y gritó ‘¡¿Eh?! ¡Grande! ¡Aterrador!’, pero más tarde estaba toda alegre diciendo ‘¡¡Tan rápido!! ¡Hyahoooh!’.
Me alegra ver que se divierte.
Para cuando llegamos a la puerta norte, aún no había nadie más que los porteros.
Los monstruos en las Llanuras Chryse son fuertes y violentos debido al efecto del miasma de la Gran Bestia Demoniaca que se escapa.
Debido a esto, las Llanuras Chryse son evitadas como una ruta mercantil, y la puerta norte está siempre desolada.
Sumire y yo decidimos esperar al equipo de investigación a la sombra de un árbol.
Cuando comencé a balancear mi espada debido al tiempo libre, Sumire comenzó a murmurar algo que sonaba como un encantamiento.
Allí fue cuando noté el atuendo de Sumire.
“¿Hm? Sumire, la túnica que vistes es…” (Eugene)
“¿Te diste cuenta? El Director de la Academia me la prestó~.” (Sumire)
Esa es la túnica mágica que usó en el 100° Piso cuando enfrentamos a la Señor Demonio.
Es un tesoro que probablemente te daría el dinero suficiente para comprar un pequeño país en la Federación de las Aguas Azules si fuera a venderlo.
(Me sorprende que el Director pueda dejar que algo así salga del país tan fácilmente…) (Eugene)
Estaba desconcertado, pero al mismo tiempo recordé lo que el Director me dijo antes de venir al Imperio.
◇◇
“Eugene, que Sumire-kun se vaya de la Academia de Magia Lykeion por un tiempo significa que no podré ponerle el ojo encima y no seré capaz de estar vigilándola todo el tiempo. Tú serás mi sustituto como su guardián.” (Uther)
El Director me dijo esto con una expresión más seria de lo normal.
Pero ponerle el ojo encima, dice. Eso es bastante exagerado.
“Entendido, Director Uther. Déjeme la protección de Sumire a mí.” (Eugene)
Respondí.
“No lo entiendes, Eugene. No te has dado cuenta de lo que ha pasado en la vida de la Ifrit Sumire-kun recientemente, huh.” (Uther)
“¿Recientemente? Ella ha estado entrenando su magia últimamente.” (Eugene)
Es lento, pero está mostrando resultados.
El Director Uther suspiró.
“Así que incluso Eugene no lo notó aun siendo cercano a ella, huh. La cantidad de maná que Sumire-kun tiene desde que llegó a este mundo se ha duplicado mas de lo que crees.” (Uther)
“¿Eh?” (Eugene)
Estaba sorprendido por sus palabras, pero también tenía sentido.
Es cierto que sentí que el maná de Sumire estaba incrementando a diario.
Pero pensar que aumentaría más del doble en unos cuantos meses…
“Ella es una semidiosa de la raza que pereció en los tiempos antiguos… No, es más preciso decir que las diosas la llevaron al Reino Divino debido a que eran demasiado peligrosas para ser dejadas en el Plano Mortal. Su maná almacenado ya es el mejor de entre todos los estudiantes de la Academia de Magia Lykeion.” (Uther)
“Tanto así… Pero no tanto como el tuyo, ¿verdad, Director?”
Estaba sorprendido, pero respondí con un tono casual.
Sin embargo, la expresión del Director aún era seria.
“Eventualmente me superará -si solo hablamos del maná que posee, eso sí.” (Uther)
“¿Incluso al Director…?” (Eugene)
Esas palabras me hicieron temblar.
No he conocido a ningún mago que le llegue siquiera a los talones al Director ni siquiera durante mi estancia en el Imperio.
¿Sumire lo superará?
“No lo olvides, Eugene. La mente de Sumire-kun puede ser esa de una chica que vino de un mundo paralelo, pero el cuerpo de Sumire-kun tiene el poder de los Dioses en él. La mente de un humano y el cuerpo de un Dios no es una buena combinación. Sumire-kun es una chica linda y amable. Pero si su mente evoluciona con su cuerpo arrastrándola… No hay señales de eso hasta ahora, pero su maná crece día con día, y ya está cerca de los límites de un mortal. Es por eso que cuento contigo… Mantenle puesto un ojo encima. Ella es una compañera importante para ti, ¿cierto?” (Uther)
“…Entendido, Director Uther.” (Eugene)
Asentí seriamente.
◇◇
Y ahora, el presente.
“¿Qué ocurre, Eugene-kun? Estás poniendo una cara aterradora.” (Sumire)
Sumire detuvo su encantamiento y volteó a verme con una sonrisa.
Es la Sumire de siempre.
“No, no es nada. ¿Ha mejorado tu magia?” (Eugene)
Sumire sonrió ante mis palabras.
“Solo observa. Aprendí esto recientemente.” (Sumire)
Ella dijo eso y…
“XXXXXXXXX.” (Sumire)
Sumire dijo palabras que yo no podía entender. (Nero: ni yo)
Ese no es el lenguaje común del Continente Sur usado en el Imperio y en la Academia de Magia Lykeion.
También es diferente de las palabras de Sumire de su antiguo mundo acerca de las cuales me enseñó un poco antes.
(¡¿?!)
Al siguiente instante, se me puso la piel de gallina.
No hay chispas volando en el aire como antes.
Ella luce igual.
Y aun así…
(El maná es…denso…al punto que es difícil respirar…) (Eugene)
Tiene una presión diferente a la de la 7° Paula Sellada de la Academia de Magia.
La 7° Prisión Sellada tiene a la Señor Demonio y a diversas criaturas mitológicas en ella.
Este es un maná que no pierde ante ese.
Fue creado por una sola chica.
“¿Cómo está? Me llevo bien con los espíritus de fuego.” (Sumire)
Sumire está sonriendo como siempre.
“Eso es sorprendente… Pero sería mejor no usar magia en ese estado. Sería peligroso si se fuera a salir de control.” (Eugene)
“¿En serio? Sí, es como dices, Eugene-kun. Gracias… XXXXXXXXX.” (Sumire)
Sumire dijo algo y el denso aire de maná se esparció.
Su espalda está bañada en sudor.
(Me hubiera puesto más nervioso si el Director no me hubiera dicho nada de antemano.) (Eugene)
Agradezcámosle al Director Uther.
Además, no debería estar tan nervioso con mi compañera Sumire.
Siento que tengo que entrenar más.
No era momento de alegrarse por haber superado el 100° Piso.
Allí fue cuando vi a un grupo viniendo hacia aquí.
“Eugene-kun, eso es…” (Sumire)
“Parece que el equipo de investigación ha llegado.” (Eugene)
Sumire y yo nos dirigimos al grupo con el fin de saludarlos.
Revisamos el estado del grupo mientras nos acercábamos.
Hay alrededor de una docena de Caballeros de Plata con un montón de experiencia.
Un número de Caballeros Dorados los lideraban.
Con esos números, más que un equipo, yo lo llamaría un pelotón.
(Debería saludar al capitán.) (Eugene)
Debe ser alguien de los Caballeros Dorados. Justo cuando estaba tratando de ver quién era…
(¿Hm?) (Eugene)
Una caballero en armadura blanco pura apareció detrás.
Hay un escudo de un león dorado con alas; la prueba de ser un Caballero Celestial.
Una caballero que acababa de ver ayer.
“…… ¿Eh? ¡¿Eugy?!”
La caballero femenina tenía sus ojos ampliamente abiertos.
(Cómo puede ser…) (Eugene)
¿La Primera Ministra no lo sabía?
Imposible.
Lo dijo ella misma; puede ver el futuro.
No, si la Primera Ministra fue quien designó el equipo de investigación, no hay necesidad de ver el futuro.
Me han tendido una trampa.
Quien lidera el equipo de investigación es la Princesa Imperial, Airi.
■Respuesta a los Comentarios (Del Autor):
>Lo sabía. Incluso si Airi misma no tiene ningún resentimiento contra Eugene, ¿ella aún piensa que su relación es igual que en el pasado?
-Quién sabe.
Se volverá más claro en el siguiente capítulo.
>Caballeros Dorados… lo había malentendido como Santos Dorados.
-Desde que recibí este comentario, lo he estado leyendo como Santos Dorados también (en secreto).
[1] Usuario de Barreras.
[2] Magia del Destino – Clarividencia.
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