Ilustraciones

Prólogo

Filas de árboles de cerezo estaban en pleno florecimiento. No obstante, la forma en la que florecían fue un poco excesiva. Como resultado, cada flor continuaba soltando sus pétalos uno por uno sin fin. Danzaban con la brisa, transformando el área en un mar de pétalos de cerezo.

Sopló un fuerte viento.

El viento pasó a toda velocidad a su lado, provocando presión en sus tímpanos y un retumbar en su estómago.

La vista de Saku Fujisaki se tiñó completamente de blanco.

Innumerables pétalos bailaban en el aire. Algunos serían arrastrados despiadadamente al suelo, mientras que otros revolotearían suavemente hacia el fondo hasta que alcanzaran la superficie del agua. Pero podrían ser lanzados al aire nuevamente al momento siguiente y continuarían flotando indefinidamente.

Mientras miraba la belleza frente a él, Saku sintió como si no pudiera respirar más. Pasaba eso porque los pétalos ocuparon casi toda la zona.

Parecía como si no hubiera ni siquiera espacio para que una sola persona estuviera de pie allí. Una pequeña área, sin embargo, dentro de ese espacio.

Había una cosa que se veía claramente diferente. Negro.

Una chica vestida de negro.

Esa chica estaba de pie en medio de la tormenta de flores de cerezo.

La forma en que estaba parada parecía contrastar con el espacio, que estaba lleno únicamente de pétalos.

La chica estaba vestida completamente de negro hasta cierto punto. Su clásico traje negro de una pieza le dio la apariencia de una mujer majestuosa. Sus medias de seda y sus guantes eran tan oscuros como la noche misma.

Finalmente, su rostro era tan hermoso como las flores de cerezo. Su belleza y su forma de pararse la hacían parecer bastante inhumana. Si alguien preguntará que clase de ser es ella si no es humana, obtendrá una y solo una respuesta.

Una joven doncella.

Ella era la personificación de lo que podría ser una joven doncella.

Una chica de negro, hermosa pero dulce, que emana una impresión vívida— La encarnación del concepto mismo de una joven doncella.

Eso es lo que la hace a ella— Diferente de una persona común.

Una poderosa ráfaga de viento sopló, una vez más.

La joven se acomodó el cabello negro detrás de la oreja.

A pesar de que los pétalos volaban en su dirección, no tenía ningún rastro del color blanco en la ropa. Por alguna razón, ni siquiera un solo pétalo se aferró a su cuerpo. Se sentía como magia y un milagro, al mismo tiempo.

Ella no debe ser tocada. Ella nunca debe ser tocada.

Sonaba casi como si los mismos pétalos estuvieran susurrándose eso mientras continuaban evitando a la chica.

La reacción de Saku fue bastante neutral ante este extraño fenómeno. La chica de repente sonrió.

O al parecer, sonrió.

Sus labios rojos carmesí ciertamente se curvaron con la elegancia de una mujer. Eso es lo que Saku había pensado.

Todo lo que lo rodeaba era tan místico y ambiguo como podía llegar a ser. El sentido de la realidad abandonó este lugar hace mucho tiempo.

Dentro de esta vista poco realista, la chica susurró con una voz que podría llegar incluso a los oídos de alguien en la cima de una montaña: «Bueno, entonces, ¿hablamos?»

«¿Hablar de qué, exactamente?» ¿De qué hay que hablar? preguntó Saku. Él no fue capaz de expresar su pregunta tan claramente como esperaba.

Pero incluso cuando no pudo expresar completamente su intención, la chica, sin embargo, asintió como si ya supiera lo que tenía en mente. Y sorprendentemente, Saku sintió empatía por ese pequeño gesto. Tal vez sus sentimientos fueran simplemente el resultado de su incapacidad para comprender la existencia de la chica.

La chica volvió a hablar: «Nada demasiado complicado.» Una vez más, el viento sopló.

La chica cerró los ojos, luciendo molesta.

Continuó mientras estaba de pie dentro del revoltoso baile de los pétalos de flor de cerezo. Su voz clara y fría atravesó la barrera blanca y un susurro llegó a los oídos de Saku.

“—Digamos, sobre la vida y la muerte.”

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